Los y las empleadas de supermercados son quienes diariamente tienen contacto con miles de personas que requieren de comprar alimentos y otros bienes durante el aislamiento obligatorio a causa de la pandemia del COVID-19. Un breve pantallazo de lo que está viviendo uno de los sectores más precarizados de la provincia.
Andrea Gutiérrez Concejala (MC) del PTS-FIT en San Salvador de Jujuy
Viernes 27 de marzo de 2020 18:33
Antes del 20 de marzo las condiciones laborales de les trabajadores de supermercados eran de precariedad, ahora se suma la desidia patronal frente a una crisis que no encuentra respuestas a la altura desde los gobiernos, y que deja a les trabajadores a merced de las patronales, que en su mayoría piensan como preservar sus ganancias, no en la salud de sus empleades.
“Yo trabajo en supermercados Comodín, mi realidad y la de muchos de mi compañeros de trabajo es difícil. Hacemos horas extras que no son reconocidas ni pagadas y ahora en esta crisis sanitaria es peor; el sindicato sólo sirve para buscar culpables en cada sucursal. Me pasó que por apoyar una causa luego no me dieran el bono de fin de año”, cuenta un joven.
A mediados de marzo, el Sindicato de Comercio comunicó que había acordado con la Asociación Supermercados Unidos (ASU) una serie de medidas para proteger a trabajadores del sector y a los clientes ante el coronavirus, pero la formalidad de estas medidas está lejos de la realidad de les trabajadores de supermercados.
Según este acuerdo, las empresas deberían hacerse cargo de las medidas de protección a trabajadores y clientes, garantizando los insumos recomendados por las autoridades sanitarias. Además, se recomendó incrementar el ciclo de limpieza, especialmente en los elementos de contacto frecuente (góndolas, carros de compras, líneas de caja y check out, así como las pantallas táctiles), junto con la regulación del acceso a los locales (de acuerdo a la superficie de cada uno) para evitar aglomeraciones.
La realidad es otra. El gobierno no garantiza la continuidad laboral, es decir que todes les que están precarizades no pueden tener certeza de si seguirán trabajando o no; por eso vemos cómo se multiplican los despidos y suspensiones sin paga en todo el país. En el comercio no es diferente. “Seguramente van a aprovechar para reducir personal, nadie te garantiza tu empleo, seguimos atendiendo normalmente y se nos exige que se agilice la atención al público, aunque no se cumple con el ingreso de 70 personas”, sigue otro trabajador de la misma empresa.
La situación es compleja, sin las medidas sanitarias necesarias garantizadas las y los trabajadores se ven en un constante dilema. “Mirá, mis dos viejos tienen diabetes, no puedo ir a verlos porque tengo el miedo latente de que si algo les pasa es por culpa mía y todo eso te afecta un poco”, nos comentan.
La empresa Comodín es reconocida por el maltrato a les trabajadores, por los niveles de precariedad y por violar constantemente los derechos laborales; no sólo son las inexistentes medidas sanitarias, sino que también les niegan las licencias a las trabajadoras que tienen niños menores a su cargo.
Peor aún, en el marco de la cuarentena, esta empresa retiró los permisos de almuerzo y dejó a cargo de cada trabajador/a la provisión de guantes y barbijos. “Al personal de administración les están haciendo hacer 10 horas de corrido”, denunciaron.
Mientras la vida en los súper transcurre así, bajo el férreo control de la patronal que castiga si te organizas y el sindicato que deja pasar los ataques, y ahora además sufren el maltrato policial cuando se dirigen a sus laburos o regresan a sus casas, desde Nación se anunció un un “aporte solidario” de 5000 pesos por única vez, que se pagará en abril, "en reconocimiento al gran esfuerzo que están haciendo todos los días, al asegurar el abastecimiento y la provisión de artículos de primera necesidad a lo largo y a lo ancho de todo el país”. Una medida que la empresa Alberdi S.A dueña de los supermercados Comodín niega a sus trabajadores.
Debemos decir, de todos modos que este “reconocimiento” según Cavalieri, Secretario General del gremio de trabajadores de comercio, “a quienes ponen en riesgo su salud al tomar contacto con los clientes, en este momento tan difícil de emergencia sanitaria” es una medida plagada de demagogia y completamente insuficiente si tenemos en cuenta que los salarios promedio rondan los 18mil pesos por mes (sólo un poco por encima de la línea de indigencia), cuando según el último informe del INDEC una familia necesitó $40.789 para no quedar debajo de la línea de pobreza.
Nuestras vidas valen más que sus ganancias
En estos momentos, es clave para las y los trabajadores de supermercados poder avanzar en conquistar sus demandas, es clave que el sindicato garantice sus derechos laborales, permitiendo la organización de asambleas (con las medidas sanitarias adecuadas) para definir las medidas a tomar como el impulso de comités de seguridad e higiene de les trabajadores, con ayuda de profesionales de la salud, para garantizar las condiciones de salubridad en el trabajo, y que se garanticen las licencias pagas al 100% para aquellxs que son parte de la población de riesgo o tienen hijos o personas a su cargo.
También, junto a consumidores (respetando las medidas preventivas) se podrían organizar comités para el control y establecimiento de precios, ya que no podemos permitir que los empresarios hagan de la pandemia, una fuente de saqueo a los bolsillos de las y los trabajadores como vienen haciendo.
Hoy, más que nunca, se trata de reorganizar las prioridades, nuestras vidas y nuestra salud valen mucho más que sus ganancias.