Sábado 15 de noviembre de 2014
Qué convierte una obra en clásico. Por qué Romeo y Julieta sigue teniendo vigencia habiendo sido escrita hace más de cuatro siglos. Esta tragedia ha sido adaptada en numerosas ocasiones para los escenarios, el cine, los musicales y la ópera. Se desconoce la fecha exacta en que Shakespeare la escribió. Historiadores coinciden en la posibilidad de que haya sido escrita entre 1591 y 1595.
Esta versión tiene la particularidad de haber sido traducida por Pablo Neruda. Se la encargó el Instituto de Teatro de la Universidad de Chile (ITUCH) en 1964, en conmemoración de los 400 años del nacimiento del genial dramaturgo inglés. Su traducción no fue literal ni tampoco libre. El poeta consideraba que las mismas ideas podían ser dichas de distinta manera, utilizando como recurso la paráfrasis, que consiste en explicar un texto para hacerlo más accesible para quien lo lee, arte en el que Neruda era todo un experto.
Romeo y Julieta narra la historia de dos jóvenes enamorados que, a pesar de la oposición de sus familias, rivales entre sí, deciden casarse en secreto. Sin embargo, la presión de esa rivalidad y una serie de fatalidades conducen al suicidio de los dos amantes. La tragedia se desenvuelve en las condiciones de régimen patriarcal de matrimonio y familia, imperantes desde la antigüedad y que se puso en tela de juicio durante el Renacimiento. Es el conflicto histórico entre padres e hijos, entre los patriarcas -cabezas de familia-, por un lado, y los hijos, por el otro, en la elección del marido.
La libertad de elección de pareja matrimonial, así como la libertad de contratación, en términos generales, se practicaron con mayor incidencia a fines de la Edad Media entre los burgos, y paulatinamente en las zonas rurales, como derecho humano inalienable. Era parte del paso del régimen de servidumbre feudal al de libertad individual, de contratación de mano de obra. La juventud y los elementos liberales de la sociedad renacentista enarbolaban ese derecho como principal. Era uno de los motivos más seductores y potentes del Renacimiento, que llevaba a considerar el amor como única base moral del matrimonio, en reemplazo del espurio interés material de la época patriarcal.
La patria potestad de los patriarcas sobre los hijos iba acompañada de las decisiones maritales sobre las mujeres, es decir, su sumisión al poder del marido. La mujer vivía sometida al deseo de su padre o al marido. Los jóvenes, y doblemente la mujer, estaban jurídicamente alienados. El patriarcado centralizaba, monopolizaba el poder en la familia y a él correspondía decidir sobre el matrimonio de sus hijos y dependientes.
William Shakespeare jugó un lúcido papel en la pugna por la renovación del matrimonio feudal, fue un profundo ideólogo de una nueva sociedad conyugal, renacentista, basada en la libertad de contratación. Pretendió combatir a través de sus obras los derechos de la juventud, en especial de las mujeres, en lo relacionado a la familia. La joven Julieta, protagonista de esta tragedia, también fue víctima de la opresión de una sociedad patriarcal, machista, que le impidió casarse con la persona que amaba.
En la actualidad pueden observarse resabios del patriarcado. La familia es una de las instituciones esenciales de este sistema capitalista. La familia patriarcal y monogámica tiene la función de asegurar la línea de consanguinidad, certificando así quiénes son los herederos de la fortuna de los capitalistas. Dentro del matrimonio el hombre tiene asignado el rol de proveedor de los bienes y la mujer el de responsable de las tareas domésticas. Aun cuando trabaje fuera del hogar, esta división sexual del trabajo coloca a la mujer en un lugar de subordinación. Es desde aquí que puede entenderse cómo se producen vínculos violentos atravesados por la posesión y el control.
La opresión debe considerarse como fenómeno social dado por las relaciones desiguales de poder que se establecen entre hombres y mujeres en cualquier ámbito de la vida por la que se transita. La violencia, incluso la más extrema, no es más que un intento a la fuerza de conservar el poder patriarcal.
Con todo esto podemos repensar por qué Julieta murió de amor, pero no en una manera romántica sino como víctima de la opresión de una sociedad patriarcal que le impidió elegir libremente a quién amar.
Funciones: jueves a sábados, 20 hs. Domingos, 19 hs
Platea: $90.- Pullman: $50. Jueves, día popular: $45.-
Teatro Regio, Av. Córdoba 6056 - Ciudad de Buenos Aires