Lunes 15 de mayo de 2023

Kast, con esas declaraciones, publicadas por la tercera este domingo, intenta dar un señal de calma al gran empresariado, busca dialogar con los gremios empresariales, de que intentarán que “la cura no sea peor que la enfermedad”, es decir, no ser combustible para nuevos escenarios de luchas y movilizaciones sociales. lo que a su vez, para ellos eso no significa no hacer valer su mayoría en el consejo constitucional para defender la instauración de una una constitución de continuidad de la constitución Pinochet-Lagos.
Como ya sabemos luego de las elecciones del 7M, el Partido Republicano, en esta vuelta pasó a ser la principal fuerza electoral del país, pasando a ser el partido predominante en la derecha, por sobre todos los partidos de Chile Vamos y propinando un duro golpe al gobierno de Boric, quien ascendió al poder prometiendo ser la alternativa para derrotar a la ultraderecha, sin embargo vemos que es en su gobierno donde se encuentra más fortalecida que en mucho tiempo.
¿Con qué intereses dialoga el Partido Republicano? y ¿cuales son sus reales prioridades?
Para comenzar hay que partir diciendo que en términos de sus extracción social y de clase el PR posee una relación orgánica y fraternal con el gran empresariado y sectores de grandes hacendados y latifundistas de la zona centro-sur. En sector social y económico se encuentra su residencia poltica en la defensa de fondo de esos intereses.
Por tanto, cuando Kast habla de que buscarán diálogo y no imponer su programa reaccionario lo que hace es responder no a las advertencias de boric, aunque probablemente lo debe tomar como señal, de un momento en que cada paso en falso les puede costar la vida políticamente. Sino más bien lo que hace es oír las recomendaciones de la gran burguesía, que podríamos sintetizar en las palabras de un peso pesado en el clan Matte, Bernardo Larrain Matte, que en entrevista con El mostrador expresa su preocupación por el retorno de un clima polarizado y politizado en el país. El empresario señaló que:
“Lo peor que puede pasar es que las diferentes partes se atrincheren, junto con afirmar que sería bueno que el centro político vuelva a tomar protagonismo”.
Además Larraín Matte planteó que “lo que estamos viviendo en Chile es una crisis de legitimidad por la que están pasando todas las democracias liberales y por eso la urgencia de lograr un nuevo sistema político que ayude a solucionar los problemas de la gente”.
También tenemos a Eugenio Tironi, uno de los ideólogos de la vieja concertación planteando en una columna en el Mercurio que “si los órganos constitucionales tienen un comportamiento correcto y alcanzan un acuerdo amplio aunque modesto se puede conseguir una cómoda aprobación”, es decir, unir a todos los partidos de régimen en una especie de gran “acuerdo por chile” que les asegure la supervivencia mutua a todos ellos manteniendo intactos los pilares del modelo capitalista en chile.
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Kast responde a este llamado aclarando que ellos van a dialogar, que su interés es “chile y no el partido replubicano” y toda esa cantinela elaborada para bajar los niveles de ansiedad del mercado y el reformismo: “Esta es la Constitución de Chile (…) Nosotros esperamos que esto sea más allá de nuestra mayoría. Esperamos que esto sea de verdad una propuesta que deje conforme a la mayoría de los chilenos, no a la mayoría del Partido Republicano” , sentenció el líder Republicano.
El tema es que de mínima en Chile hay 2 chiles, uno de la inmensa mayoría de asalariados y sectores populares y otro de los dueños de la riqueza que la dictadura les entregó privatizando las empresas estratégicas y principales recursos naturales del país.Y es a ese Chile al que realmente el PR busca proteger y conservar, el chile de los 30 años. Por otra parte con un discurso grandilocuente hacia los partidos de gobierno han dicho que vienen a parar a la “extrema izquierda”, en otras palabras vienen a frenar cualquier intento de cambio del modelo neoliberal, es decir se ubican como garantes del saqueo empresarial y la mercantilización de derechos básicos de chile.
El gran empresariado y un sector de la derecha, es consciente de que necesitan un resultado de consenso de amplia mayoría que legitime el proceso y que lo haga menos inestable y débil de lo que ya es, tarea difícil tomando en cuenta que tienen que jugar con las expectativas de cambios de las masas y sus intereses de conservar lo que más puedan del modelo. Lo cual sin duda les comienza a traer problemas en sus propias filas
La derecha en la encrucijada: ¿Cómo buscaran cerrar la crisis institucional abierta en octubre del 2019?
Este domingo en una entrevista para el diario financiero el consejero republcano por la RM Luis Silva, planteó que “porque cresta siendo mayoría tenemos que llegar a acuerdos con la minoría”. A pesar de que luego se desdijo por twitter está claro que hay una tensión en los partidos burgueses, por como cerrar este ciclo de crisis orgánica que están atravesando.
Por una parte la ultraderecha con republicanos a la cabeza que cree en salidas a la crisis más de corte autoritario, y otro sector que ve la necesidad de generar cierto consenso social amplio, para afianzar el proceso y conseguir salir sanos y salvos de la llamada crisis de legitimidad.
En un sentido, Kast es más político que sus correligionarios y lee mejor la correlación de fuerzas que sus colegas del PR y sabe que a pesar de su victoria electoral su margen de maniobra tiene un límite y es sino el fantasma de la lucha obrera y popular. Por eso al conocer los resultados de las elecciones uno de sus primeros comentarios fue “aquí no hay nada que celebrar”. pero ¿le bastará para ser capaz de alinear sus propias filas? está por verse.
Por eso Matte hace mención al peligro del “atrincheramiento”, temen que las fisuras en las alturas del régimen, puedan generar grietas a nivel social que mantengan a la orden el día, rebeliones, huelgas generales, paros y protestas callejeras. A eso le temen, a despertar la fuerza de un gigante que luego no sabrán cómo volver a conjurar su letargo.
Desde el campo de las fuerzas políticas de izquierda y dada la situación internacional de profunda inestabilidad y crisis económica, donde ya las burguesías vienen apostando por hacer recaer la crisis en las espaldas de los y las trabajadoras y no hacer grandes concesiones, creemos que a pesar de este avance de la restauración conservadora es posible seguir impugnado y congregando voluntades para enfrentar a la derecha, tanto en las calles como ´políticamente. Pero eso ya no puede realizarse de la mano del PC y el FA. Ya han demostrado que son estériles a la hora de enfrentar el avance de la derecha.
De ahí la importancia de la emergencia de una izquierda socialista y revolucionaria que luche consecuentemente por una salida favorable a las amplias mayorías obreras, que se plantee una asamblea constituyente libre y soberana como tarea democrática inmediata ante a la farsa constitucional y que al mismo tiempo siente las bases para avanzar en acabar el modelo capitalista y neoliberal de raiz. Una salida de clase, independiente a los intereses del gobierno de turno, al empresariado, las iglesias y al Estado.