Kast busca agitar reglamentaciones más severas frente a la inmigración, creando la ilusión que estas políticas “duras” favorecen a las grandes mayorías. ¿Al servicio de quién están sus políticas?

Galia Aguilera Profesora, y dirigenta del Partido de Trabajadores Revolucionarios
Viernes 11 de enero de 2019
Un nuevo falso outsider de la política. José Antonio Kast, inició de carrera política desde que era un joven universitario, siendo un militante histórico de la UDI tras su encuentro en la UC con Jaime Guzmán. Ejerció como diputado desde el 2002 al 2018 por las comunas de La Reina y Peñalolén, y hoy se presenta como el candidato permanente de la ultra derecha con su movimiento Acción Republicana que pone nervioso al gobierno para las próximas elecciones.
Admirador de Jair Bolsonaro, actual presidente de Brasil, un machista, homofóbico y racista, que ha decretado en sus primeros días como gobernador políticas contra el pueblo trabajador, de las cuales entre otras tantas medidas anunciadas se encuentran privatizar las empresas estatales y reducir los derechos de los trabajadores como las pensiones, como los derechos democráticos de mujeres y diversidad sexual.
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Las medidas autoritarias son su caballito de batalla, es por eso que apoya las políticas del gobierno de Piñera como aula segura y el rechazo al pacto migratorio de la ONU, transformándose en el agitador de la derecha más conservadora y neoliberal.
Sobre la migración, este personaje carismático y peligroso, es el líder de sector activo contras los derechos y las necesidades de los más golpeados por un sistema que no tiene fronteras y que es promovido para asegurar la adquisición de la mayor parte de las riquezas para unos pocos. Por supuesto que la creación de riquezas para unos pocos no es su punto de polémica, más bien es la protección a las ganancias sin importar la situación de millones de personas.
Tras la polémica del pacto migratorio, Acción Republicana elaboró una minuta para sus seguidores argumentando su rechazo, donde exponen la preocupación por la vulneración a la legalidad. En su programa como candidato presidencial, se plantea reforzar los controles y las herramientas que tiene el Estado para aplicar la ley, al mismo tiempo que dice más recursos para la policía y FFAA, donde en el último año ha quedado clara la enorme corrupción de estas instituciones y sus fines represivos en defensa de los grandes empresarios nacionales y extranjero.
El segundo punto de su minuta dice que “el país no está preparado para recibir esta cantidad de inmigrantes. Chile ni siquiera puede darle una atención de salud digna, educación, transporte o vivienda a los propios chilenos. Menos se la puede dar a cientos de miles de extranjeros”. En un debate en Twitter con un conductor de televisión también menciona las condiciones paupérrimas de los inmigrantes, para hacer creer que no hay otra salida que la prohibición.
Pero, más bien el punto, es por qué en Chile se niega sistemáticamente los derechos. Kast representa a los opositores de la educación gratuita, los protectores de los sueldo que ni siquiera alcanzan para la canasta familiar básica, los impulsores de la flexibilidad laboral y las restricciones de los derechos sindicales como la huelga, los que quieren perpetuar las pensiones de hambres con las AFP. Este movimiento ultraderechista manifiesta que la migración tiene consecuencias dramáticas para la ciudadanía, cuando lo dramático es que no se garantice educación, salud, pensiones y vivienda, y eso no tiene nada que ver con la migración, más bien sus políticas provocan miserias tanto a la población nativa como extranjera que busca constantemente mejores condiciones de vida.
Las políticas impulsadas por políticos como Kast imponen la idea del ser humano legal y el ilegal, si hay algo o alguien que molesta se expulsa, se restringe, se barre bajo la alfombra. Se fortalece los órganos represivos del Estado, pero de los derechos ni hablar. Los privilegiados siempre son los mismos, grandes grupo económicos y familias millonarias y dueñas del país. Las regulaciones y sus falsas preocupaciones buscan proteger los privilegios de unos pocos, las masas trabajadoras, mujeres y juventud que se mueven por mejores perspectivas de vida, son sofocadas y criminalizadas, bajo ideologías prejuiciosas que actúan sobre la desesperación de millones, avalando las políticas sin restricciones para las grandes multinacionales al ritmo de imperialismo, tal como lo hace su referente brasileño.
No queremos dejar la vida en los lugares de trabajo, queremos tiempo libre para nuestras familias y para desarrollarnos: ¡Nuestra vida vale más que sus ganancias! Las y los trabajadores debemos luchar por nuestros intereses, el engaño de estos falsos outsider y su ideología antimigrante, machista y homofóbica sustentada en instituciones conservadoras como las iglesias, pretendiendo buscar falsos enemigos al pueblo trabajador, que sólo impide el desarrollo de una gran fuerza social que logre conquistas a favor de nuestras condiciones de vidas, como es conseguir la unidad de las filas de los trabajadores: ¡Unidad con inmigrantes, mujeres y juventud: a igual trabajo igual salario y la lucha en común por derechos básicos como la salud, educación, vivienda y pensiones!.