El mismo día que honraba la deuda, anunció la suspensión de la indexación prometida a los docentes; la anulación de la “cláusula gatillo” y el bono salarial en lista de espera.

Walter "Pata" Moretti @patamoretti
Martes 11 de febrero de 2020 00:00
Luego de mostrar mucha “buena fe” con los bonistas pagándoles el vencimiento de 250 millones de dólares, el gobernador recibió a los sindicatos docentes y estatales para iniciar una paritaria que desde el vamos arranca con pocas perspectivas para trabajadoras y trabajadores provinciales. La indexación salarial prometida a los docentes antes de cumplir con los especuladores fue suspendida inmediatamente; de esta forma los bonistas embolsaron el equivalente a un mes de salarios de la totalidad de los docentes bonaerenses. A su vez la “cláusula gatillo” para indexar automáticamente los salarios acorde con los aumentos de la inflación quedaría anulada y el bono salarial anunciado a fin de año sigue en lista de espera y, en caso de concretarse, solo sería para los estatales.
Al asumir el gobierno peronista prometió “poner plata en los bolsillos de la gente”, pero antes de que llegara ahí se la llevaron los especuladores. A los bonistas todo, y a los trabajadores provinciales solo promesas y perspectivas de más ajuste.
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A pesar de irse de la primera reunión paritaria solo con vagas promesas de revisar los pases a planta permanente que había frenado Vidal y de una nueva reunión para el viernes, tanto los dirigentes del Frente Gremial docente como los de ATE y del resto de los sindicatos provinciales se fueron expectantes con la nueva relación con el gobernador; ninguno de ellos quiere “complicar” aún más a un Kicillof que en estos dos meses viene transitando un mal comienzo. A su fracaso ante los bonistas hay que agregar el triunfo pírrico con su Ley Fiscal 2020, donde la oposición vidalista logró marcarle la cancha, imponiendo las exigencias de distintos sectores patronales. En este marco, Kicillof necesita evitar que lleguen conflictos antes de tiempo, y los dirigentes sindicales se muestran predispuestos a garantizárselo.
Los pobres del conurbano están también entre las primeras víctimas del acuerdo con los bonistas.
Los bonistas embolsaron su propio “fondo del Conurbano”
El gobernador bonaerense tuvo que “rascar la olla” para cumplir con la apretada del fondo Fidelity, que echó por tierra las aspiraciones de Kicillof de postergar el cumplimiento de los pagos de los vencimientos hasta el mes de mayo. Distintos intendentes, centralmente de la Tercera Sección, echaron mano a sus “canutos” para ser solidarios con un gobernador que luego de muchas idas y venidas había quedado contra las cuerdas ante las exigencias de los bonistas. Entre los Barones solidarios se encuentran Martín Insaurralde de Lomas de Zamora, el intendente de Avellaneda Jorge Ferraresi, Fernando Gray de Esteban Echeverría y Mariano Cascallares de Almirante Brown, entre otros.
Todos ellos pusieron a disposición sus “fondos reservados” para cumplir con los bonistas, mientras en sus municipios la pobreza no cesa a pesar de la tan anunciada tarjeta del plan “Argentina contra el hambre”.
Desde el gobierno se encargan de aclarar que el aporte solidario fue un acto de buena voluntad de los intendentes, pero detrás del telón los ánimos no parecen tan amigables. Aunque hayan aparecido los añorados billetes, los desaciertos del gobernador en estos dos primeros meses de gobierno siguen echando brasas a una interna que se viene cocinando a fuego lento desde que los intendentes, particularmente los de la Tercera Sección, se quedaron con poco en el reparto de cargos en el gobierno bonaerense. Alberto aprovecha la situación para extender su influencia entre los intendentes de la Primera Sección, donde el ministro nacional de Infraestructura Gabriel Katopodis (exalcalde de San Martín) utiliza su influencia a la hora de la repartija de la casi inexistente obra pública.
¿Nuevas internas?
Pero la cosa no termina ahí. Por un lado, el desembarco del jefe de Gabinete del gobierno nacional Santiago Cafiero en territorio bonaerense para negar la existencia de presos políticos provocó la ira en las usinas del kirchnerismo bonaerense.
A su vez, Sabrina Frederic, ministra de Seguridad del gobierno nacional, volvió a hacer oídos sordos a la exigencia de Sergio Berni para que el gobierno nacional retire las fuerzas federales del territorio bonaerense: según el sitio La Política Online, el propio Alberto Fernández “considera que la relación con Berni está terminada y quiere su renuncia”.
El mismo Kicillof, que hace tan solo dos meses irrumpió como una tromba con el espaldarazo de la propia Cristina Kirchner, hoy se encuentra ante un panorama complicado y las perspectivas de mayor ajuste pueden acelerar la experiencia política de la población con su gobierno. Para ello nos preparamos desde el Frente de Izquierda - Unidad.
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Walter "Pata" Moretti
Junta Interna de ATE - Ministerio de Desarrollo Social PBA