Los mayores ataques actuales contra la educación pública no figuran en las movilizaciones ni en las mesas con AMLO.
Arturo Méndez Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase
Miércoles 28 de octubre de 2020
Sin duda alguna, tres de los principales problemas vinculados al magisterio y la educación pública que han marcado este periodo de pandemia son: las consecuencias de la educación a distancia impuesta por la SEP, el brutal recorte al presupuesto para las normales públicas y el atraso en los pagos para miles de trabajadoras y trabajadores de la educación.
Los dirigentes charros del SNTE, por supuesto, no mueven ni una dedo en defensa de los derechos del magisterio. Por el contrario, ponen los recursos del sindicato al servicio de las políticas del gobierno.
Otros problemas, originados desde mucho antes de que empezara la pandemia, se reflejan en las demandas de las acciones magisteriales recientes, particularmente la reinstalación de maestros despedidos producto de la reforma educativa de Peña Nieto y la basificación de miles de docentes, junto a la exigencia de pagos atrasados.
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Así lo muestran, por ejemplo, el plantón de agosto en el zócalo de la Ciudad de México de maestros y normalistas de Michoacán, el de septiembre en el mismo lugar por parte de maestros de Veracruz y el Estado de México, la protesta de maestros de Guerrero frente a la SEP el 13 de octubre, el plantón que instalaron maestros de Durango en la representación estatal de la SEP desde el 15 de octubre, o el bloqueo de vías férreas que mantiene un sector de maestros de Michoacán junto a egresados normalistas del estado, quienes enarbolan además sus propias demandas, como el acceso a una plaza docente, la liberación de presos políticos y alto a la represión.
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Otra lógica es posible
Todas estas acciones han sido impulsadas o han contado con la participación de maestras y maestros que se reivindican de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), pero todas se dieron por separado, con la lógica de hacer presión por estado para llegar en mejores condiciones a una mejor negociación. ¿Esto resuelven en el tiempo y la forma que necesitamos?
Si contamos con la fortaleza que nos daría la unificación de las demandas y la unidad del magisterio de los estados en una sola lucha, en lugar de que la clave para resolverlas esté puesta en las negociaciones por separado de cada sector (y no en la conquista a través de la fuerza conjunta del magisterio), ¿no sería posible sentar un precedente nacional y que nadie más debiera salir a reclamar una y otra vez estas mismas demandas?
Mesas AMLO-CNTE
Paralelamente, la Comisión Nacional Única de Negociación (CNUN) de la CNTE viene sosteniendo mesas de diálogo con López Obrador y diversos funcionarios públicos, como el secretario de Educación, Esteban Moctezuma. El 8 de octubre se reunieron por 15° ocasión.
En dicha reunión, entre otras cuestiones, se acordó cubrir los adeudos a los docentes de Michoacán, la reinstalación de 25 maestros más despedidos en el sexenio pasado, la liberación de 7 de 8 normalistas presos y realizar gestiones para la reapertura de la normal rural de El Mexe.
Sobre el recorte del 95% al presupuesto del próximo año para las normales, planteado en dicha mesa por la CNUN, AMLO respondió que, “si bien es cierto lo del recorte, no habría afectaciones al normalismo, puesto que su política educativa esta en cuatro puntos: 1.- garantizar los salarios y prestaciones del magisterio. 2.- la aplicación de nuevos contenidos. 3.- Fortalecimiento de la infraestructura de los planteles, a través del programa la escuela es nuestra. Y 4.- becas escolares.” (Relatoría de la CNUN, 8 de octubre).
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Es, por decir lo menos, preocupante que los representantes de la CNTE se conformen con esta respuesta por parte del presidente, cuando la magnitud del recorte significa prácticamente la liquidación de las normales públicas.
En cuanto a las múltiples afectaciones de la educación a distancia, la CNUN informó que “Al final se planteó resolver la problemática de las mesas lo antes posible para que en la próxima reunión se pudieran observar otros temas como lo es la educación a distancia, los contenidos educativos entre otros.” (Relatoría de la CNUN, 8 de octubre).
Llevamos siete meses (descuéntese el periodo vacacional) desde que la SEP impuso la educación a distancia, con todas sus consecuencias, como la exclusión y el rezago educativo, la precarización laboral docente, el endeudamiento de madres y padres para contratar servicios y comprar equipos, el riesgo de salir a la calle para buscar señal de internet, la injerencia de las empresas de servicios digitales (avance de la privatización), etc.
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Durante todo este periodo, distintos sectores de la CNTE se han limitado a desarrollar alternativas para darle continuidad al ciclo escolar, pero sin cuestionar la continuidad misma del ciclo en medio de la pandemia, ni plantear un acompañamiento docente a las y los alumnos con contenidos acordes a estos tiempos, sin que esté sujeto a calificación y exigiendo los medios tecnológicos para llevarlo adelante.
El lugar absolutamente marginal que han tenido el recorte a las normales y la educación a distancia en las mesas AMLO-CNTE, se refleja en que prácticamente ninguna de las movilizaciones magisteriales recientes levante demandas contra estos grandes ataques del momento, que atraviesan de cabo a rabo al sector educativo.
La próxima mesa AMLO-CNUN se llevará a cabo el 9 de noviembre.
Necesitamos otro rumbo
Desde la agrupación Nuestra Clase apoyamos las justas luchas de maestros y normalistas del último periodo y así lo hemos expresado en este diario, considerando al mismo tiempo la necesidad de la coordinación entre las mismas y la unidad con otros sectores para superar el aislamiento.
Estamos también por la solución y el resarcimiento inmediato de todos daños derivados de la lucha contra la reforma educativa del sexenio anterior.
Sin embargo, consideramos que depositar confianza en las mesas de diálogo con AMLO, lo que ha tenido como contraparte (más allá, por ejemplo, de la jornada de movilización en Chiapas el 1 de octubre) la ausencia de un llamado a la organización y la movilización magisterial unitaria, nacional, por parte de la CNTE, no sólo ha resultado en un avance a cuentagotas - a casi dos años de iniciada la 4T- en la solución de los diversos problemas planteados en las negociaciones, mientras que la nueva reforma educativa preserva la esencia neoliberal de la anterior, sino que ha dejado el camino libre para que el gobierno retome la ofensiva contra la educación pública, como con el mencionado recorte a las normales y la educación a distancia que, a decir de Esteban Moctezuma, llegó para quedarse.
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Todo esto muestra que el fortalecimiento de las luchas y la solución íntegra de las demandas magisteriales no vendrá de las mesas de diálogo por sí mismas, sino que pasa por el impulso de la organización desde las bases y la movilización unitaria, junto madres, padres de familia, otros sectores de trabajadores y el normalismo, con independencia política respecto al gobierno y la oposición de derecha, poniendo en el centro la lucha contra el recorte a las normales, contra la educación a distancia en los términos impuestos por la SEP y contra la continuidad neoliberal de la reforma educativa, unificando junto a ello las demandas de los distintos sectores que se vienen movilizando.
La pandemia ha creado condiciones particulares que constituyen una prueba para la CNTE y en particular para su elenco dirigente, prueba frente a la cual no se han puesto a la altura por el momento. De no cambiar el rumbo de su política y su estrategia, depositando toda la confianza en la fuerza organizada de las maestras y maestros, en unidad con otros sectores de trabajadores y populares, la dirección de la CNTE se alejará cada vez más de las necesidades del magisterio y de su histórica tradición combativa en defensa de la educación pública.