Al igual que la semana pasada, el máximo tribunal de justicia no emitió pronunciamiento en su reunión habitual alrededor del traslado de los jueces Bertuzzi, Bruglia y Castelli que intentan dejar sin efecto sus desplazamientos de Comodoro Py aprobados por el Senado el 16 de septiembre pasado.
Martes 27 de octubre de 2020 20:19
Foto: El Territorio
El caso de los tres jueces trasladados en 2018 durante el gobierno de Mauricio Macri desde el Tribunal Oral Federal n°4 (TOF 4) a la Cámara Federal, en el caso de Bruglia y Bertuzzi, y al Tribunal Oral Federal 7 en el caso de Castelli, se sigue extendiendo en el tiempo y siendo un tema de disputa entre el gobierno y la oposición de derecha.
Por tercera vez consecutiva, en las reuniones habituales de los martes y jueves del tribunal supremo, los magistrados omitieron realizar el pronunciamiento por la cuestión de fondo en lo que respecta al traslado de los jueces; los cuales fueron cuestionados por el Consejo de la Magistratura por no respetar las instancias establecidas en la Constitución, lo que dio lugar a la aprobación en el Senado de su destitución y regreso a sus cargos previos, y luego a un decreto presidencial que confirmaba lo aprobado en el Senado.
Posteriormente los jueces en cuestión presentaron el recurso de “per-saltum”, un mecanismo vigente desde 2012 que permite saltear todas las instancias judiciales de menor jerarquía para que la decisión final e inapelable quede en manos de la Corte Suprema. La medida solicitada por los jueces fue admitida por los jueces del máximo tribunal por unanimidad, bajo propicio de su presidente Carlo Rosenkratz.
La postergación de la decisión de dictaminar si aquellos traslados realizados por decreto por el ex presidente Mauricio Macri son o no constitucionales dejan a la vista la crisis y contradicción en la que se encuentra la Corte. Por un lado se encuentra Rosenkratz quien viene cumpliendo el rol de jugar para la oposición de Juntos por el Cambio y los jueces y luego los otro 4 jueces que todavía no se pronunciaron abiertamente por una postura u otra. El límite que tiene Rosenkratz es que necesita de otros dos jueces para poder emitir el pronunciamiento de “consenso”.
Por detrás de esta crisis al interior del máximo tribunal está la contradicción insalvable que tienen entre tener que decidir de forma inapelable y definitiva por un tema que tiene al gobierno nacional y a la oposición derechista como bandos enfrentados claros, y por otro intentar evitar quedar “pegada” a uno de ellos, en pos del “equilibrio” y la pretendida "independencia de poderes", que el caso en cuestión se encarga de mostrar su mera formalidad.