La aprobación del aborto en tres causales fue calificado por Bachelet como un día histórico. Sale de la lista ominosa de solo cinco países en el mundo sin aborto (El Vaticano, Nicaragua, El Salvador, Malta, y hasta ahora Chile),pero la posición de la DC la retrata como un partido inviable.
Nicolás Miranda Comité de Redacción
Jueves 20 de julio de 2017
Las primeras reacciones: posiciones claras
Sectores progresistas saludaron la aprobación en el Senado. Bachelet habló de "una mañana histórica". Hasta la ONU se expresó al respecto: que la prohibición preocupa en términos de derechos humanos porque “viola el derecho de la mujer a la salud y, en ciertas circunstancias puede violar el derecho a la vida, por cuanto las mujeres deben acudir a abortos peligrosos”. Agregando que las más afectadas son las mujeres pobres. Es que Chile pertenecía al reducido y ominoso club de los cinco países en todo el mundo que prohibían el aborto.
También hubo reacciones de la derecha cavernícola, autoritaria, machista. El senador RN Espina, durante el debate, habló de “violaciones normales”. En el día de la discusión en Diputados, el ex RN Rojo Edwards comparó a los que apoyan el aborto con esclavistas, colonialistas y nazis. El provocador senador UDI Coloma declaró que las mujeres que abortaron “bien presas están”. Y toda la derecha anunció que, una vez más, recurrirá al Tribunal Constitucional porque esta ley "relativiza el derecho a la vida".
Posiciones claras. Otra cosa es la Democracia Cristiana (DC).
La DC retratada de cuerpo entero
La DC se mostró como un partido inviable. Su senador Andrés Zaldívar, intentó sin éxito impedir la aprobación del proyecto con indicaciones que no prosperaron. Aunque, excepto Patricio Walker que votó en cada artículo con la derecha, los senadores DC dieron su voto al proyecto del Gobierno.
Aún así, el senador Ignacio Walker se apresuró en aclarar que “el aborto seguirá siendo un delito salvo en estas tres causales”. La presidenta de este partido y candidata presidencial Carolina Goic aclaró también por su parte que "no soy partidaria del aborto, pero es imposible negarse en tres causales".
Se demuestra así un partido imposible: que sí, pero que no. Y aquí hay una causa de que esté reducido a su mínima expresión.