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Red Internacional
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MOVIMIENTO ESTUDIANTIL. La Estrategia de la Derrota

El ingreso de la reforma para la discusión parlamentaria abrió nuevamente el debate dentro del movimiento estudiantil sobre si sumarse o no a los espacios institucionales del régimen. 10 años de experiencia muestran los resultados.

Lunes 18 de julio de 2016

Luego del anuncio presidencial en cadena de nacional de Michelle Bachelet, donde se afirma el ingreso de la reforma educativa del gobierno para la discusión legislativa, comienza a aparecer un nuevo debate dentro del movimiento estudiantil que tiene relación con el posicionamiento de este último frente al debate parlamentario.

En la reunión de la CONFECH del 2 de julio que sesionó en la Universidad Central este fue uno de los principales puntos de debate, ¿debía el movimiento estudiantil incidir en la reforma?

A 2 semanas de abrirse este debate, ya se definen las posiciones de las distintas organizaciones de izquierda frente a un tema que puede ser crucial para el desarrollo de la movilización. Podemos ver como existen dos tácticas contrapuestas, una tiene su eje en la discusión parlamentaria y otra que tiene como centro fortalecer la movilización.

El laberinto parlamentario

Dentro de los que abogan por la táctica parlamentarios están quienes buscan incidir en la discusión para lograr avanzar en puntos mínimos, respetando los tiempos y límites del parlamento, que vendría siendo la línea de las Juventudes Comunistas.

Por otro lado están quienes con un discurso de rechazar la actual reforma del gobierno o mantener las movilizaciones, buscan “disputar el contenido” o negociar puntos intransables mientras la reforma se encuentre en el parlamento, que vendría a ser la posición de organizaciones como el Frente de Estudiantes Libertarios o la Unión Nacional Estudiantil.

El movimiento estudiantil ya ha pasado por esta experiencia, sin buenos resultados.

2006: Consejo Asesor Presidencial

Hace 10 años durante la revolución pinguina miles de secundarios se movilizaban a nivel nacional, dentro de sus demandas más sentidas estaba bajar la LOCE, una ley de la dictadura que consagraba la educación de mercado. Fue esta lucha la que abrió el cuestionamiento masivo a la educación de mercado, que forjó la Asamblea Nacional de Estudiantes Secundarios y que formó a toda una generación de activistas que levantaron las tomas y enfrentaron al gobierno de Bachelet.

Luego de meses de lucha el gobierno plantea el Consejo Asesor Presidencial, un espacio conformado por parlamentarios, empresarios de la educación y representantes de los estudiantes donde se discutirían las demandas y se darían salidas parlamentarias.

Un intento por hacer un consenso nacional y dividir al movimiento secundario. En ese tiempo lo dirigentes estudiantiles (Juventudes Comunistas y Concertación) se suben al Consejo Asesor Presidencial, debilitando la movilización que terminó con un desvió parlamentario, sin lograr avanzar en los puntos centrales que exigían los pingüinos.

2011: Mesa de diálogo, plebscito y presupuesto

Fueron 7 meses de lucha estudiantil, entre tomas, marchas, asambleas y barricadas se forjaba una nueva vanguardia estudiantil que exigía el fin a la educación de mercado y por primera vez se hacía nacional la demanda de la educación gratuita.

Un movimiento masivo con amplio apoyo popular, se enfrentaba al primer gobierno de la derecha, debilitado y en crisis. Pero la fuerza y creatividad del movimiento fue nuevamente llevado al callejón sin salida del parlamento por parte de sus direcciones.

Primero fue la mesa de diálogo con el gobierno, que si bien debieron bajarse por la intransigencia del gobierno y la presión de las bases, le dio un aire al gobierno dentro de sus crisis. Le siguió la política de hacer un plebiscito nacional que preparara el terreno hacia el parlamento y sirviera la canalizar las demandas hacia los parlamentarios “progresistas”.

Finalmente fue la discusión presupuestaria, buscando incidir en el prepuesto de educación para ganar mayores aportes. Una seguidilla de políticas que buscaron sacar la discusión de las tomas al parlamento, lo cual finalmente termino por desgastar y desviar la lucha estudiantil.

La fuerza de la movilización

La experiencia de los últimos 10 años de lucha estudiantil muestra claramente los resultados de parlamentarizar la lucha, una experiencia que las actuales direcciones del CONFECH prefieren pasar por alto. Están gestando una nueva traición al movimiento estudiantil y sus demandas históricas.

La posición de retirar la actual reforma educativa, que consagra el sistema de financiamiento mixto, el autoritarismo universitario y la precariedad laboral, es defendida por organizaciones como la ACR y distintos colectivos estudiantiles. Fortalecer la movilización y la unidad entre estudiantes, funcionarios y académicos para desarrollar el movimiento hacia una nueva reforma universitaria, es hoy la alternativa para conquistar nuestras demandas.