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Movimiento Estudiantil. La FECH en crisis ¿que organización necesitamos los estudiantes?

No solo 100 años separan a la FECH actual de aquella organización estudiantil que votaba en sus congresos unir las luchas estudiantiles con las luchas que en ese entonces libraba la clase obrera en los albores del siglo XX.

Ιωαχειν

Ιωαχειν Santiago de Chile

Lunes 18 de junio de 2018

No solo 100 años separan a la FECH actual de aquella organización estudiantil que votaba en sus congresos unir las luchas estudiantiles con las luchas que en ese entonces libraba la clase obrera en los albores del siglo XX.

Un enorme abismo se ha abierto entre aquella organización que fue parte activa de la caida de Ibañez, que protagonizó la reforma universitaria, que enfrento a la dictadura militar y que el 2011 fue parte activa con masivas asambleas de estudiantes de la lucha por la educación pública gratuita, con la organización que actualmente se encuentra sumida en una crisis de federación envuelta en las diputas propias de las maquinaciones de los fríos salones parlamentarios que caracterizan a los enfrentamientos entre los partidos del régimen.

Y mientras el gobierno retoma la iniciativa en materia educativa, y las autoridades universitarias se preparan para las negociaciones con la movilización de mujeres y estudiantes de las casas de estudio, La FECH se haya completamente desdibujada en el actual escenario, sin un rol claro, más que ser una tribuna vacía de contenido. Tal es el estado actual que nos hace preguntarnos ¿ cual es el propósito de nuestras organizaciones estudiantiles y al servicio de que se encuentran?

Durante el año 2006, los estudiantes secundarios acuñaron una importante lección en relación a su organización. Las asambleas bajo democracia directa con cargos revocables y mandatados por la asamblea era una forma que los estudiantes tenían para controlar la actuación de sus dirigentes , y así evitar que estos negociasen a espaldas del movimiento. Tales lecciones luego fueron la base para el desarrollo de una amplia fuerza desde las bases que fue el sostén del año 2011 que permitió que la organización estudiantil fuese lo suficientemente fuerte políticamente como para avanzar ya no solo por demandas reivindicativas, si no que a partir de las mismas cuestionar el régimen de conjunto que las negaba:la herencia de la dictadura.

Sin embargo, años de desvío de las demandas estudiantiles a la arena institucional, han subordinado al movimiento a los tiempos del régimen. Los dirigentes de la FECH contentándose solamente con manifestarse por hitos fueron aplacando las fuerzas del movimiento estudiantil y diluyendo toda la acumulación política e histórica que este generó durante los últimos años.

Sin objetivos políticos claros y sin perspectivas de victoria, las asambleas fueron vaciándose y las formas de funcionamiento burocrático fueron generalizandose. La conclusión: A espaldas de los estudiantes un puñado de dirigentes se arrogo la decisión de remover al presidente de la FECH, generando un hecho político expresivo de las tensiones del Frente Amplio, pero sin perspectivas de que algo cambie en la FECH para que esta vuelva ser relevante para estudiantes y trabajadores.

Muchas cosas han cambiado desde el 2011. Nuevas becas y créditos para contener las movilizaciones estudiantiles se nos presentan como soluciones a las demandas históricas. Mientras siguen cerrando universidades como la iberoamericana como muestra palpable de lo que genera el modelo de educación de mercado. Un nuevo gobierno de la derecha se muestra ofensivo para revertir aquel cuestionamiento profundo que generaron las calles y las movilizaciones al régimen heredado de la dictadura y administrado por la concertación.

En este nuevo momento político, urge retomar las lecciones históricas de nuestro movimiento y reponer la centralidad de los organismos al servicio de conquistar una educación gratuita, publica, democrática y no sexista financiada integralmente por el estado. Urge una federación que luche contra la precariedad laboral , contra el subcontrato. Urge una federación que enfrente a rectores y decanos que administran como gerentes la educación de mercado y garantizan la implementación de los planes del gobierno. Urge una federación que apueste a unirse a las luchas de los trabajadores y las mujeres, para generar la fuerza social capaz de dar vuelta el tablero y retomar la iniciativa para conquistar nuestras demandas.

Y en momentos en que se hace tan necesario repensar la organización estudiantil, urge un congreso federativo que no se avoque simplemente a pensar pequeñeses administrativas, formales y estatutarias de tal o cual atribución o tal o cual definiciones y atribuciones de tal o cual cargo de representación. Necesitamos un congreso que retome aquellos congresos que votaban resoluciones para luchar junto a los trabajadores contra el régimen político de principio de siglo, que construya un plan político para conquistar nuestras demandas y en función de eso organice a las asambleas con delegados mandatados y revocables dispuestos a organizar una fuerza social en las calles que nos permuta conquistarlas.


Ιωαχειν

Editor y columnista de la Izquierda Diario

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