Finalmente se realizó, después de tres meses de idas y vueltas, el Congreso Ordinario de la FUC. Acá te contamos, primero, que existe una Federación que nuclea a los más de 30.000 estudiantes de la UNCuyo y a los estudiantes de la UTN.
Miércoles 11 de marzo de 2015
después de un eterno tire y afloje entre kirchneristas y radicales, la Federación quedó en manos de la Franja Morada, con el apoyo del MNR y Libres del Sur. Obtuvieron la presidencia con el voto de 59 congresales. Detrás quedó el frente compuesto por las agrupaciones Manuel Savio-UTN y Debate Ingeniería- UNCuyo que obtuvo 17 votos. Curiosamente, los kirchneristas que manejaron burocráticamente la Federación durante casi diez años, sin organizar un solo estudiante, hoy sonlos abanderados de la democratización y la lucha estudiantil.
La ex conducción K de la Federación (el armado AUN, Patria Grande, La Soriano, Agruparte, Martín Fierro, etc.) no participó con sus congresales. Argumentaron que no participarían de una elección que se realiza en forma indirecta. Es extraño que durante casi una década no les resultó para nada incómodo que la Federación sea, como dicen ahora, un “sello de goma”. El año pasado convocaron el 19 de diciembre, durante el aniversario de las jornadas revolucionarias del 2001 y casi sobre la Navidad, un “congreso extraordinario” para reformar los estatutos de la Federación. Resulta bastante irónico que para democratizar un espacio de organización, propongan una reforma discutida entre cuatro paredes y a espaldas de los estudiantes. La necesidad real de modificar los estatutos heredados de la Franja fue convertida en una maniobra política, en lugar de un proceso de organización y participación estudiantil donde se discuta de raíz qué Federación queremos y cómo ponerla al servicio de los intereses de los estudiantes y trabajadores. Luego de que no lograron su cometido, se convocó al Congreso Ordinario al día siguiente, donde amenazaron con renunciar y descabezar la Federación, hasta que consiguieron que el Congreso cayera por falta de quórum. La elección se realizó recién este 7 de marzo, con un total de 78 congresales de 142 habilitados. Las comisiones de discusión estuvieron desoladas, sólo con militantes de algunas agrupaciones mirándose las caras y esperando que se negociara el cierre de las listas.
La Federación quedó en manos del radicalismo después de casi una década de estar paralizada, producto de la subordinación política al gobierno nacional y provincial. No logró ninguna conquista significativa para los estudiantes, y cuando el movimiento estudiantil se organizó, fue a pesar de la conducción, como en las luchas por el boleto, contra la megaminería, contra los sueldos de miseria de los docentes, los despidos de los trabajadores del comedor, etc. No es casual que hoy, en medio de una crisis nacional por la “guerra de los servicios” de inteligencia, y donde el gobierno y la “Opo” pelean para ver quién le da la salida más de derecha al país, el kirchnerismo universitario vuelva a su clásica estrategia de “polarización”. Para ellos, la Federación fue víctima del “gorilaje”, que atenta contra la buena voluntad de los muchachos peronistas “luchadores” y “democratizadores”.
Resulta evidente que una FUC conducida por la juventud “pro” de la UCR y sus malas fotocopias -el PS y Libres del Sur-, aliada del rectorado (donde muchos de ellos tienen cargos en la gestión), no será precisamente combativa. Estas agrupaciones fueron el brazo estudiantil del rector Pizzi, que a pocos meses de asumir su cargo sufrió algunas turbulencias: venta de títulos y materias en Ciencias Políticas, aumentos que elevaron hasta a 40.000 pesos los sueldos de los nuevos funcionarios (provenientes del radicalismo provincial), nuevos despidos a trabajadores de la Universidad. Ninguna de estas medidas fue una novedad -ya existían bajo el mandato del K Somoza- pero sí vinieron a demostrar que la nueva gestión llegaba con todas las mañas de la vieja política (o de la realpolitik, dirían los peronistas). Ahora el rectorado intenta establecer una negociación con Daniel Vila por los terrenos que el empresario usurpó a la Universidad, que se encuentra en litigio desde hace años. La juventud obsecuente del radicalismo y sus aliados no llevará a la Federación a luchar contra esto, ni hará nada que haga peligrar sus cómodos y flamantes sillones en las oficinas de la universidad. Pero ¿cuál es el balance de la FUC kircnerista, después de casi diez años donde no dieron una sola pelea contra la Ley de Educación Superior, ni lucharon contra la subordinación de la UNCuyo a las mineras, y hasta justificaron los despidos y la precarización laboral en la universidad? No por nada, en sus notas omiten sistemáticamente cualquier referencia al Frente de Izquierda y al PTS, quienes peleamos y denunciamos cada uno de esos ataques.
Así, la Universidad y la FUC no quedan ajenas al fin de ciclo kirchnerista. Por un lado, están la Franja Morada, el PS y Libres del Sur, los mismos que marcharon el 18F con los fiscales de Puerto Madero, Macri, Massa y Cecilia Pando. Por el otro, ¿es más progresista el peronismo que se movilizó al Congreso para la apertura de sesiones, a bancar a Cristina, en cuyo palco de honor se destacaban el candidato “del proyecto” Daniel Scioli y el jefe del ejército César Milani, cómplice de la última dictadura militar? ¿Son una alternativa en la universidad agrupaciones kirchneristas que apoyaron en la elección directa a ideólogos y defensores de la dictadura como el actual decano de Filosofía y Letras, Adolfo Cueto?
Una de las notas de la Revista Universitaria Nacional, de la agrupación AUN, titulada “La Universidad en la era del kirchnerismo” llega a la conclusión de que, vista la composición social del 18F “…desde las Universidades salen los más fervientes opositores a los gobiernos antiimperialistas”. Sin embargo, el gobierno nacional no titubeó ni por un segundo en plantarse como el pagador serial de la deuda externa subordinado a Griesa y Estados Unidos, en negociar con Chevrón la entrega de los hidrocarburos- luego del relato de la nacionalización de YPF-, en reprimir la lucha contra los despidos de los trabajadores de las multinacionales buitres LEAR y Donelley, entre otras entregas nac&pop. Y, hablando de eso, ¿recordarán cuando el ex rector Somoza trajo a la embajadora yanqui Socorro Martínez a dar una charla, en 2009, justo después de la represión en Kraft? Fue entonces cuando el gobierno “antiimperialista” de Cristina le prestó sus servicios a la multinacional yanqui y la embajada, con la mediación de Sergio Massa, que en ese momento era un hombre del kirchnerismo. Las agrupaciones K se guardaron en el placard y fue la izquierda la que repudió la presencia de la embajadora en la Universidad –además, al mismo tiempo que EEUU había orquestado el golpe de Estado en Honduras contra Manuel Zelaya-. Estos cipayos son los que pretenden “borrar de un plumazo” las luchas históricas del movimiento estudiantil combativo que se han gestado en los Colegios y las Universidades, como fue el Cordobazo en 1969, donde trabajadores y estudiantes confluyeron en las calles para voltear a la dictadura de Onganía, en una acción histórica independiente del peronismo que se convertiría uno de los hitos más importantes del movimiento obrero y estudiantil.
Llegando al fin de una década donde los jóvenes seguimos sufriendo por la precarización laboral, la represión policial que se cobró la vida de más de 2700 pibes, las redes de trata que se extienden de forma cada vez más conmocionante y los abortos clandestinos, y donde vemos cómo las banderas celestes se van tiñendo de naranja para apoyar a Scioli, nos preguntamos ¿quiénes son, entonces, los “idiotas útiles” (AUN dixit) al servicio de los gobiernos de turno y sus empresarios amigos?
Para sacar a la FUC de su parálisis, es necesario que el movimiento estudiantil se organice por una reforma estatuyente discutida en asambleas desde las bases, independiente políticamente de las autoridades y del gobierno nacional y provincial, como también de la oposición patronal. La Federación debe ponerse a la cabeza de luchar para terminar con la elitización de la educación, que deja a miles de jóvenes trabajadores fuera de la Universidad por no poder acceder a la educación pública, que dejan de estudiar o paradójicamente tienen que enfrentar el costo de una matrícula en universidades privadas.
Esta pelea es la que impulsamos desde la Juventud del PTS en el Frente de Izquierda, y que queremos dar en conjunto con las agrupaciones de izquierda e independientes de las autoridades. Pero para esto, es necesaria la completa independencia política del kirchnerismo y de las variantes de la oposición, que van por una salida de ajuste y ataques a los trabajadores y a la juventud. Incluso las variantes que postularon a Pinty Saba en Capital o ahora a Guillermo Carmona en la provincia, terminan por encolumnarse detrás de los sciolistas y lo más rancio del PJ tradicional como Aranda o Bermejo. Por otro lado, sectores de la centroizquierda como el MNR-PS o Libres del Sur terminaron teniendo que apoyar a los candidatos del macrismo. La universidad es el terreno del carrerismo político, donde poco importan las banderas y las luchas a la hora de acceder a algún cargo o prebenda. Por eso, peleamos también por una práctica política que no se contente con “ocupar espacios” sino que se proponga tomar en sus manos las batallas más sentidas del movimiento estudiantil y prepararnos para ser parte, junto los trabajadores, de las luchas en este fin de ciclo donde no hay más medidas “progres” si no salidas por derecha.
El crecimiento del Frente de Izquierda en Mendoza y en el país, apoyado por cientos de miles de jóvenes y trabajadores –y que se consolidó en las recientes elecciones de Capital- permitió dar una gran pelea en la UNCuyo, donde la Juventud del PTS presentó listas a Centros de Estudiantes en 5 facultades, conquistando secretarías y congresales, como también en terciarios del interior de la provincia. Todavía es muy necesario seguir fortaleciendo esta alternativa en la juventud y en el movimiento estudiantil, y para esto queremos organizarnos. La próxima pelea la daremos este 24 de marzo donde marcharemos en forma independiente del gobierno y de la oposición, por la cárcel a todos los genocidas, contra Milani, Berni y sus aparatos de espionaje, contra el gatillo fácil y las redes de trata, por la apertura de todos los archivos de la dictadura y el desprocesamiento de todos los luchadores reprimidos por este gobierno. Y continuaremos esta pelea en la Universidad, donde permanecen los vestigios de la dictadura en decenas de profesores, funcionarios, cátedras, libros, que quisieron borrar la memoria de nuestros 30.000 compañeros. Recuperar las mejores tradiciones del movimiento estudiantil es indispensable para los que queremos transformar de raíz esta realidad.