La Generalitat y los Mossos están elaborando un protocolo para que los maestros detecten la radicalización yihadista que pueda haber entre sus alumnos.
Guillermo Ferrari Barcelona | @LLegui1968
Viernes 1ro de abril de 2016
Foto: EFE
La Generalitat está dispuesta a criminalizar a la juventud musulmana. Ya lo ha hecho con los jóvenes latinos estableciendo un protocolo para que se denuncien conductas de las bandas que se forman. Ahora pretende que los maestros y profesores detecten la radicalización yihadista. La escuela se está transformando en una cárcel. Maestros y profesores serán confidentes de las fuerzas de (in)seguridad.
Aún no se sabe bien en qué consiste dicho “protocolo” porque está en fase de elaboración y bastante bien guardado. Lo que sí se sabe es el rechazo por parte de los profesores. Los profesores, según éste protocolo, serán responsables de identificar los casos que se den. Es decir, hacer de policía. Deberán vigilar la vestimenta, las conductas, cualquier cosa que haga sospechar la “radicalización”. Los sindicatos se oponen a una caza de brujas o una escuela policial.
Es necesario recordar que el establecimiento de mezquitas y oratorios está cada vez más cercenado desde el poder. La población educativa de alumnos hijos de familias musulmanas es del 5% en Catalunya. Los Mossos están vigilando las mezquitas “radicales” y aquellos lugares “sospechosos”. Ahora la vigilancia la llevan hasta los jóvenes en las escuelas, más tarde lo harán con los médicos en las salas de parto. El Govern catalán de Junts pel Sí profundiza la misma política represiva que se aplica en todos los países europeos. Todos firma en contra de la islamofobia, pero lo que hacen es lo contrario.
La Generalitat (y los gobiernos europeos) están tomando paso a paso todas las consignas de los grupos fascistas. Se suman en los hechos a la política de caza al inmigrante y de rechazo a los musulmanes (islamofobia). Por ello cierran fronteras ante el alud de refugiados sirios e iraquíes que huyen de la guerra promovida por la Unión Europea, EEUU, Rusia y sus socios menores.
Lo que hay por detrás de éste protocolo y toda la actuación antiterrorista es lisa y llanamente una respuesta policial, represiva y judicial. Incluso parapolicial, debido a la acción libre de los grupos fascistas. Pero con ello no evitarán cualquier radicalización, por el contrario la profundizarán aún más.
A la hora de reclutar militantes, los grupos yihadistas como ISIS o Al Qaeda, se hacen fuertes por dos grandes motivos: a) que los ejércitos yanqui y europeos no solo han invadido muchos países de presencia musulmana (Irak, Siria, Libia, Mali, etc), sino que han torturado y humillado masivamente a la población carcelaria como la de Guantánamo o Abu Ghraib, y, b) que los musulmanes en Europa, sean de reciente inmigración o tercera generación, son marginados social y laboralmente (es muy conocido el caso de las Banlieues francesas, que tienen su reproducción en diferentes barrios de ciudades europeas).
Por ello, poner a los maestros y profesores como confidentes y agentes de la policía puede provocar una fuerte resistencia a escolarizar los niños y profundizar la situación de marginación. Y una situación de brutal enfrentamiento de la comunidad musulmana con el resto de la sociedad. Esto lo saben los Rajoy-Puigdemont, Hollande, Merkel, etc y es lo que buscan.
Si dividen a los pueblos es más fácil gobernarlos e imponer ataques y recortes sociales como estamos sufriendo. En los barrios, en las fábricas, en los colegios enfrentarnos entre nativos y extranjeros; jóvenes y viejos; hombres y mujeres; entre precarios y fijos. No podemos permitir que la escuela se convierta en una cárcel. Es necesario combatir contra la represión y segregación contra los musulmanes y contra las intervenciones imperialistas y las guerras en Siria e Iraq.