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OPINIÓN. La Nación y su oportunidad derrotada

Joaquín Morales Solá habló de una “oportunidad perdida” tras el rechazo generado por el fallo que reducía la condena a los genocidas. En realidad, fue una avanzada que se derrotó en las calles.

Leo Deza

Leo Deza Politólogo UBA | @leo.deza_ Nieto de víctima de la Triple A

Domingo 14 de mayo de 2017 17:48

Y ahí estaba, como se podía preveer, recién salida de sus entrañas. Una editorial donde el periodista estrella de La Nación, Joaquín Morales Solá, expresaba su lamento porque Macri, el Gobierno, la Iglesia, los represores, las Fuerzas Armadas y todos los partidos políticos que están en la fila de la “reconciliación” con los genocidas, habían “perdido una oportunidad”.

¿Porque se perdió, para este vocero del mitrismo, una oportunidad ? ¿Por qué el lamento? Se perdió porque cuarenta años de lucha no fueron en vano. Su idea es que avance la impunidad de ayer para garantizar la represión de hoy. De eso se quejan los que defienden a este gobierno de ricos que quiere aplicar el ajuste.

Esta necesidad es compartida por los empresarios y sus partidos políticos, macristas, radicales y pejotakirchneristas (o dicho de otro modo, quienes votaron el nombramiento de los jueces del fallo). Su objetivo es dejar las manos libres de quienes desataron un genocidio cuando vieron amenazado su orden social.

Sabemos que están dispuestos a todo, otra vez. Nosotros también.

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¿Piensan que íbamos a dejar pasar, con los brazos cruzados, que tres jueces elegidos a dedo, con sueldos millonarios y llenos de privilegios, voltearan más de cuarenta años de lucha contra la impunidad?

La respuesta se la mostramos siendo cientos de miles en Plaza de Mayo y en todo el país, gritando “¡ni u genocida más suelto!”. Al día siguiente los fachos tropezaron en Rosario, donde también buscaban impunidad.

Como dijo Myriam Bregman, la “Rusa”, mi compañera del PTS en el Frente de Izquierda: “Cuando decimos que hay que tener memoria, hay que recordar, quien designo a los jueces y como llegaron a estar ahí. Tenemos que seguir organizados porque esta pelea recién comienza”.

¿Les parece que puede alcanzar con pedir perdón? No se trata de una “herida vieja”. Somos muchísimos los jóvenes que tomamos en nuestras manos la lucha por memoria, verdad y justicia. Que desde chicos, quizás viendo una película o un documental, con nuestros viejos, mordiendo bronca, nos fuimos enterando de historias familiares, abuelos, tíos y militantes que no volvieron más.

Solá y a quienes representa con sus palabras, saben que aún hoy, 41 años después, son los empresarios y sus gobiernos los que decididamente descargan sobre la cabeza de millones de trabajadores su crisis. Y que seguimos siendo los jóvenes los que tenemos los peores laburos y terminamos como material descartable. Lo que temen es nos organicemos para cambiarlo todo de raíz.

Ellos se preparan, por si necesitan hacer uso nuevamente del genocidio de Estado. Nosotros peleamos ara que de una buena vez se abran todos los archivos de la dictadura y encontremos a los nietos que faltan, por Julio López, al que siempre vamos a tener presente. Por memoria, verdad, justicia y cárcel común a todos los genocidas. Y por otra sociedad, sin olvido ni perdón.