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Red Internacional
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NUEVO MANDATO DE MADURO. La OEA desconoce a Maduro y crece la injerencia imperialista sobre Venezuela

En medio de un gobierno y un régimen cada vez más autoritarios y una brutal crisis económica que Maduro descarga sobre el pueblo, el imperialismo yanqui y la derecha latinoamericana empujan una salida de fuerza para imponer un gobierno más afín a sus intereses.

Viernes 11 de enero de 2019 08:05

Este jueves el presidente venezolano Nicolás Maduro asumió un nuevo mandato hasta 2025. Lo hizo en el marco de una fuerte presión del gobierno de Donald Trump y sus socios latinoamericanos como Bolsonaro y Macri, para que no asuma, le entregue el poder a la Asamblea Nacional dirigida por la derecha y se convoque a nuevas elecciones.

La presión, hasta ahora diplomática, se vino dando fundamentalmente a través de “instituciones internacionales” como el Grupo Lima, inventado en 2017 para presionar por la salida de Maduro del poder acusándolo de haber “roto la continuidad constitucional”. Con la excepción de México, cuyo presidente López Obrador necesita guardar cierta imagen “progresista”, todos los países del Grupo declararon que no reconocerían a Maduro.

El gobierno venezolano organizó la asunción con la presencia de sus gobiernos aliados (Cuba y Nicaragua fundamentalmente) y Maduro hizo un discurso del tipo “huida hacia adelante” en el que denunció que EEUU pretende organizar un golpe de estado y dijo que la Asamblea Nacional Constituyente podría “actuar” contra la Asamblea Nacional si esta intenta destituir al gobierno.

Las respuestas de la reacción a nivel internacional fueron inmediatas. La moneda nacional venezolana en el mercado negro se devaluó un 25% en pocas horas, lo que implica un nuevo golpe al bolsillo obrero y popular. Mauricio Macri declaró que Maduro trata de “burlar a la democracia” y horas después se anunció que el gobierno argentino desconoce al nuevo presidente y que aplicará sanciones económicas al país caribeño.

Similares declaraciones vinieron de otros gobiernos pro imperialistas de la región, como Brasil y Colombia, pero la noticia clave fue el anuncio de la Organización de Estados Americanos (OEA) desconociendo al gobierno de Maduro. Si bien desde hace años su secretario general, el pro imperialista Luis Almagro, viene promoviendo su destitución por cualquier medio, el desconocimiento por parte de la organización como tal es un avance importante en su intento de echar a Maduro del poder.

En el plano interno Maduro asume su nuevo mandato entre el hartazgo del pueblo venezolano por la profunda crisis social y económica, y los intentos golpistas de la oposición de derecha proimperialista. Recordemos que en las últimas elecciones legislativas ganó la derecha sobre todo por una baja en el voto al chavismo más que por el aumento al voto de la derecha y que en las elecciones presidenciales de mayo de 2018 la abstención tuvo niveles históricos. El de Maduro es un gobierno sostenido casi exclusivamente por las fuerzas armadas (FANB) y el régimen político, consecuentemente, un bonapartismo reaccionario que recorta libertades democráticas y aumenta la represión a quienes luchan por el salario o contra los despidos.

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La discusión de fondo es que cualquier salida a la crisis que venga del imperialismo y sus socios, la derecha venezolana y continental, va a ser en contra de los intereses del pueblo trabajador. La “receta” económica que tienen, y que ya han manifestado los referentes de la derecha local, son privatizaciones, apertura económica, mayor endeudamiento externo, flexibilización laboral, eliminación de subsidios y planes asistenciales, y seguir licuando el salario vía inflación como hace el chavismo.

En cuanto al autoritarismo del régimen político, un gobierno de la derecha títere del imperialismo no va a ser más democrático o menos represivo sino que va a mantener el poder que le dio el chavismo a las FANB.

Durante todos estos años, el gobierno de Maduro lejos de combatir al gran capital nacional e imperialista, ha venido descargando la crisis económica sobre el pueblo trabajador por la vía de una descomunal hiperinflación y un fuerte desabastecimiento, mientras sigue pagando miles de millones de dólares de deuda externa y garantizando los grandes negocios de los monopolios y capitales especulativos. Este desastre económico y social, junto al bonapartismo reaccionario del régimen, permite que el imperialismo y sus socios dentro y fuera de Venezuela levanten cínicamente la “crisis humanitaria” y la “ruptura democrática” como excusa para alentar una salida de fuerza reaccionaria.

Así, en su reciente discurso de asunción el presidente de la Asamblea Nacional, miembro del golpista Voluntad Popular de Leopoldo López, llamó abiertamente a las FANB a intervenir para sacar a Maduro del poder. El mismo contenido golpista tiene la declaración de la OEA desconociendo al gobierno y llamando a “recuperar el orden constitucional” y permitir la “ayuda humanitaria”.

Por eso se vuelve urgente enfrentar la ofensiva golpista/injerencista sobre Venezuela y alertar contra cualquier opción por derecha al gobierno de Maduro. La única salida progresiva para la crisis en curso solo puede venir de la clase obrera luchando junto con los sectores populares de manera independiente a cualquier variante patronal, y como dicen en su declaración política nuestros compañeros y compañeras de la Liga de Trabajadores por el Socialismo de Venezuela: “¡Que sean los capitalistas y la burocracia estatal corrupta quienes paguen por todo este desastre económico! ¡Ellos lo crearon, ellos deben pagar! La clase trabajadora y el pueblo pobre deben decir claramente, ¡nos negamos a seguir pagando sus crisis!”

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