Con 136 votos a favor, la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) aprobó la resolución que impulsa la creación de un marco regulatorio para la reestructuración de deudas soberanas.
Viernes 11 de septiembre de 2015
La Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) aprobó ayer los “Principios básicos de los procesos de reestructuración de deuda soberana”, el marco regulatorio para la reestructuración de deudas soberanas cuya discusión se inició a instancias del gobierno argentino. Según informó el Ministerio de Economía, la iniciativa contó con 136 votos a favor, 6 en contra y 41 abstenciones. Estados Unidos, Israel, Canadá, Japón, Alemania y Gran Bretaña fueron los países que se opusieron a la resolución.
Al momento de la votación, estuvieron presentes en el salón principal de Naciones Unidas en Nueva York, el canciller Héctor Timerman; el ministro de Economía, Axel Kicillof; la embajadora en Estados Unidos, Cecilia Nahón; y la representante ante el organismo multilateral, María Cristina Perceval.
Tras la votación el ministro de Economía, Axel Kicillof, remarcó que “es un paso fundamental contra los ataques de los fondos buitres, como los que hoy sufre la Argentina y como lo pueden sufrir otros países”. El ministro reclamó por un cambio en las estructuras financieras internacionales “para lograr un mundo mejor y libre de buitres”.
El documento, votado por mayoría simple, contiene los principios de soberanía, buena fe, transparencia, imparcialidad, tratamiento equitativo, inmunidad soberana, legitimidad, sostenibilidad y reestructuración de la mayoría. Con estos lineamientos buscarían aislar en futuras reestructuraciones a los fondos buitre que no se avengan a aceptar la propuesta del Estado en default para reestructurar sus pasivos.
La votación de ayer es considerada un triunfo diplomático por parte del gobierno argentino. En los hechos, convalida las reglas del juego imperantes en el endeudamiento externo y las reestructuraciones, que benefician a los bancos y los bonistas, apuntando sólo a poner límites a las prácticas más voraces. De esta forma, el gobierno es participe en la legitimación internacional del negocio del saqueo.