El 11 de Abril a las 12hs se dictará la sentencia en el juicio por el asesinato del adolescente Omar Cigarán a manos del policía Diego Walter Flores.

Maine García Hija de desaparecides | Miembro del CeProDH y de Justicia Ya!
Domingo 2 de abril de 2017 10:01
Fotos: Juan Cicale
El día viernes a las 10hs se llevó a cabo la audiencia de alegatos por parte de los abogados de la querella María del Carmen Verdú de CORREPI y Sofía Ballesteros y Pedro Auzmendi del Colectivo de Abogadxs Populares La Ciega.
La abogada María del Carmen Verdú expuso un completo alegato a través del cual abarcó todos los aspectos ventilados en las audiencias anteriores en este juicio: la estigmatización del adolescente Omar Cigarán, las irregularidades de la investigación desde el día del asesinato y a lo largo de todo el proceso judicial al punto tal que hay otra causa asociada a la principal por encubrimiento, la complicidad del Ministerio Público Fiscal para garantizar la impunidad que se expresa entre otras cosas en la ausencia de fiscales en este juicio y las contradicciones de los dos principales testigos del hecho presentados por la defensa entre sí y con la declaración del policía imputado Diego Walter Flores, demostrando minuciosa y científicamente la falsedad de los mismos con el objetivo de buscar impunidad.
Uno de los temas abordados por el alegado de la Dra. Verdú versaron sobre la condición de Omar como un niño con derechos. La cínica estrategia de la defensa giró alrededor de un intento de estigmatización de Omar como un delincuente peligroso con el objetivo de montar una hipótesis que no pueden demostrar por ser manifiestamente falsa de que el policía disparó en “legítima defensa”. En todas las audiencias quedó demostrado que Omar no representaba ningún peligro en el momento de su asesinato para Flores ni para otra persona. Quedó demostrado así mismo que la única arma en la escena del crimen fue la que le quitó la vida al adolescente.
En el proceso de instrucción de la causa, sostuvo la Dra. Verdú, nadie dijo haber visto un arma en manos de Omar, es llamativo que, desafiando los conocimientos científicos acerca de la memoria humana, cuatro años después haya testigos que dicen haberla visto. Manifestó además en su excelente alegato que los testimonios del testigo Palacios y el de Junquera se contradicen y tampoco coinciden con el del imputado Flores. Las contradicciones atraviesan sus relatos en cuanto a la ubicación de Junquera -víctima de un supuesto robo y ex policía- al momento de escuchar el disparo y a la ubicación de Flores al momento de disparar entre otras cuestiones. Además la declaración de Junquera es contradictoria con la de él mismo cuatro años antes, cuando afirmó no haber visto arma alguna, y cuatro años después “gracias a la psicóloga” afirma acordarse de la existencia de un arma además de la homicida. Todas estas irregularidades forman parte de la causa paralela por encubrimiento.
Hay varios testigos cuyas declaraciones no tienen contradicciones como la de Martiarena, empleado judicial, que en su relato veraz y sólido da cuenta de haber escuchado el estruendo del disparo y ver a dos chicos uno de los cuales estaba herido y corriendo y afirmó que no tenían armas. Además los testigos Nuñez y Marquicio vieron a Omar llevarse las manos al pecho, tambalear y caer.
Quedó demostrado además que el proyectil le rosó la mano izquierda, luego atravesó pulmón, corazón, pleura e hígado. La muerte fue inmediata. Dos policías que llamaron al 911 cuando vieron el cuerpo que cayó boca arriba afirmaron no haber visto ningún arma. A partir del crimen en forma inmediata se suceden las irregualaridades, mueven el cuerpo para el costado y luego lo colocan nuevamente boca arriba, lo trasladan a la morgue policial donde pasan horas que aprovechan los policías para plantarle el arma en el calzoncillo. Sobre esto María del Carmen Verdú afirmó: “Nos quieren hacer creer que un pibe a punto de morir iba a pensar en esconder el arma. Tendría que tener manchas de sangre el arma. El calzoncillo, los pantalones. Está probado que el arma la colocaron en la morgue”.
La defensa construye la versión de un intento de robo. La Dra. Verdú afirmó que aun teniendo como posible esta versión construida para justificar el asesinato, Junquera no estaba en peligro, cuando escuchó el disparo estaba lejos. Entonces Flores tuvo que decir que lo apuntaban a él. Pero esto también se demostró que es falso. Además Flores miente también cuando dice que disparó desde el auto porque se contradice con el recorrido del proyectil y la vaina estaba en la calle con lo cual es imposible que se haya producido desde el auto.
Está probado que Flores, quien trabajaba en Quilmes, gritó “Alto policía” y disparó inmediatamente apuntando a las partes vitales del cuerpo de Omar, contradiciendo la Ley 13201 en cuyo código de ética se sostiene que el uso de arma de fuego se entiende como medida extrema y especialmente en casos de niños.
Además se sostuvo que “Cuando mata el policía mata dos veces, una matando al joven, y otra porque viola los derechos humanos constituyendo un crimen de estado que afecta a la sociedad en su conjunto. Desde 1983 hasta hoy más de 5100 personas fueron asesinadas por las fuerzas de seguridad. Esto significa una muerte cada 25 horas en los últimos 15 años, en la etapa anterior era cada 28hs. La mayoría de los casos son jóvenes y pobres.
Pedro Auzmendi en su alegato llamó la atención sobre el hecho de que no se hayan convocado a testigos presenciales inmediatamente después del crimen. Sostuvo así mismo que no se acreditó que Omar tuviera un arma y que hubo un solo disparo mortal y fulminante que fue el que ejecutó Flores. Además expresó que no solo no hubo legítima defensa sino que no existen tampoco atenuantes. Quedó demostrado que el accionar de Flores fue con el objetivo consciente de matar a Omar.