Estudiantes independientes y de la agrupación Pan y Rosas de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social pintaron un mural por Ni Una Menos en el exterior del edificio. La actividad generó el nerviosismo del centro de estudiantes, dirigido por el kirchnerismo y alineado con la decana y candidata a intendente por el FpV, Florencia Saintout.
Juana Galarraga @Juana_Galarraga
Miércoles 1ro de julio de 2015
No debe haber una mayor demostración de impotencia política que tapar un mural. La censura en general, es una forma de hacer evidente la impotencia. Ante las ideas, las convicciones y sobre todo, ante la disposición de difundirlas, muchas veces el adversario no tiene otra opción que tapar y acallar.
La mejor opción sería discutir, jugarse en el plano de las ideas con la fuerza que traen en sí mismas. Pero cuando la impotencia política está de por medio, la mayoría de las veces esto no se da.
Nosotras, militantes de la agrupación de mujeres Pan y Rosas junto a estudiantes independientes de la facultad, pintamos un mural con la consigna Ni Una Menos. Lo realizamos con la ayuda de Beto, un muralista firuletero que pinta paredes de los barrios platenses y se suma a la difusión de causas. No le copan los murales lindos que no dicen nada. A él le gusta plasmar ideas políticas.
Nuestra facultad cuenta con tristes antecedentes que muchos recordamos a pesar del paso de los años. Cuando la gestión decidió ponerle a nuestro edificio el nombre de "Néstor Carlos Kirchner" muchos estudiantes no estábamos conformes, no solo con el nombre elegido, si no con la forma en que se había decidido. ¿Por qué Néstor y no Rodolfo Walsh? era la pregunta que muchos nos hacíamos. ¿Por qué no lo definimos por votación de todos los estudiantes?
El método de las autoridades de la facultad, bajo la dirección de la decana Florencia Saintout, actual concejal y candidata a intendente por el FpV, no tiene muy incorporado esto de ver qué piensan los estudiantes. ¿Para qué consultar? si ya nos votaron, dice el centro de estudiantes y sus consejeros, quienes funcionan nada más y nada menos, como el ala estudiantil de la gestión. Precisamente, si ya los votaron, si ya están tan seguros, ¿Por qué no dialogar con los estudiantes que les brindaron su voto? ¿Por qué no intentar poner en pie otra forma de democracia que implique algo más que votar una vez al año?
Los militantes del Colectivo de Trabajo, no conformes con lo que les había sido dado, definieron ponerlo en crisis y pintaron un mural en la puerta de la facultad. Bajo el cartel gigante con el nombre de Néstor, ahora los estudiantes podían ver la figura de Walsh, ese periodista valiente y apasionado que tantas veces escuchamos nombrar en las aulas, que tantos docentes y estudiantes reivindicamos. Ese mural, con la consigna "Edificio Rodolfo Walsh" fue tapado por la gestión, no una vez, si no dos veces.
Recientemente militantes del Miles, otra agrupación tan kirchnerista como la gestión - aunque quizás no lo suficientemente Florencista - pintaron un mural por el boleto estudiantil que también fue tapado.
Estas cosas suceden en una casa de estudios que forma comunicadores y que se jacta de librar una lucha a ultranza por la libertad de expresión contra las corporaciones mediáticas. La realidad es que en periodismo hay estudiantes que dicen lo que el profesor quiere oír porque opinan que discutir no tiene sentido y que pone en riesgo la aprobación de la materia. La mayoría de los docentes que no comulgan con el kirchnerismo fueron desplazados hace años. Ya no hay cátedra en la que no bajen línea. Hay docentes que no pueden decir abiertamente que no están con la gestión porque no quieren perder su trabajo.
Los docentes y ayudantes no concursan, son puestos a dedo y quedan pocos que no sean pro gestión. La facultad se ha convertido en una máquina lavadora de cerebros monodiscursiva, contra todo discurso pluralista y democratizador que pueda tener la decana Florencia Saintout en 6,7,8. Hay malestar, los estudiantes se quejan en los pasillos. Los ingresantes entran sabiendo que esta facultad es así, que es la facultad K y se dan cuenta en seguida de cómo funciona. Algunos opinamos que de alguna forma hay que ponerle un freno a esto.
Hoy pintamos un mural por Ni Una Menos. Nada indica que esa obra artística pueda implicar una amenaza para nadie. Es una pintura que busca representar la fuerza de la lucha de las mujeres y la convicción que demostramos al salir a la calle cientos de miles, el día 3 de junio contra la violencia machista. Aquel día la gestión levantó las clases y movilizó. Florencia Saintout movilizó. La conducción del centro de estudiantes movilizó. Sin embargo hoy, uno de sus militantes se regodeaba al imaginar nuestro mural tapado.
La discusión se desató. Nosotros le solicitamos a la Walsh que se manifestara a favor de la preservación del mural. Ellos, en un giro poco comprensible, nos plantearon que deberíamos estar más preocupadas por ganar las PASO del Frente de Izquierda. Inmediatamente nosotras les preguntamos a ellos qué pensaban hacer con un tema bastante contradictorio para la militancia progre: un tema llamado Scioli.
Según ellos nosotras no somos nada, no dirigimos nada, no nos vota nadie, tampoco construimos nada. No existen, nos gritaban. Sin embargo ahí estaban ellos, incómodos porque no les pedimos permiso para pintar, lanzando odas a Scioli al pie de nuestro mural. Ahí estaban, admitiendo con cara de piedra que ese hijo de Menem, empleado de Magnetto y amigo de los buitres, ese tipo neoliberal que tanto denostaron antes, ahora es su proyecto.
Mañana quizás, podremos llegar a la facultad y encontrar la pared que hoy llenamos de colores, pintada de blanco o gris, como estaba antes. Mañana quizás, seamos testigos de cómo se concretó en la facultad de periodismo, un nuevo acto de censura.
Pero las ideas no se tapan. La mediocridad y la impotencia política, tampoco.