Uno de los jóvenes que participó en las masivas protestas del sábado último, reapareció este martes después de tres días de encontrarse como desaparecido. El joven denunció haber sido secuestrado por la Policía, quienes lo golpearon y lo mantuvieron en una habitación "sin agua ni comida".

Cecilia Quiroz Bachiller en Historia, militante de Pan y Rosas Perú y la CST
Miércoles 18 de noviembre de 2020
Foto: Luis Javier M.
Luis Fernando Araujo, uno de los más de 40 jóvenes que desaparecieron tras la segunda marcha nacional del sábado, fue ubicado este martes en las inmediaciones del Hospital Dos de Mayo, del centro de Lima, según informó la Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh).
A su salida del centro médico, Araujo afirmó en un vídeo difundido en redes sociales por Aprodeh, que fue retenido y agredido por el grupo Terna, que es una división de la Policía Nacional de Perú (PNP) cuyos miembros se infiltraron sin identificarse como policías en la movilización con el objetivo de realizar detenciones masivas.
"Me han tenido reducido tres días sin comer y sin agua en una habitación, aparentemente escondido con otra persona. No sé quién era (el otro) porque nos tenían separados. Estoy bien. Gracias a Dios no me han hecho nada. Solo unos golpes que cualquiera soporta", dijo Araujo en el video que se ha viralizado en las redes sociales.
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Según informó canal N, Luis Fernando Araujo, fue lanzado de un automóvil en movimiento al parecer por miembros de la Policía Nacional aún no identificados. Esto ocurrió en los alrededores del Hospital Dos de Mayo durante la tarde de este martes.
El testimonio de Araujo se suma a otras evidencias de violaciones a los derechos humanos cometidas por la policía peruana durante la violenta represión de la protesta en Lima que le costó la vida a los jóvenes Inti Sotelo y Jack Bryan Pintado, quienes fallecieron por proyectiles de plomo disparados por los agentes policiales.
Según los especialistas, la detención de Luis Fernando Araujo transgrede la normatividad vigente, ya que quienes lo detuvieron jamás se identificaron como policías, lo mantuvieron detenido por más de 48 horas (plazo máximo para detenciones de esta naturaleza), fue agredido por agentes policiales, no se le permitió comunicarse con un familiar ni se le puso un abogado a su disposición.
De esta manera queda demostrada, una vez más, la brutalidad policial y la forma como esta institución, al servicio de los poderes establecidos, no repara en violentar las propias normas vigentes para acallar la movilización social.
Es indignante que en un país como el Perú un profesor gane 1,500 soles y un policía 3,500 soles. Ha llegado el momento de que los jóvenes empecemos a exigir la desfinanciación de la Policía Nacional y la inmediata disolución del grupo Terna, en la perspectiva de la total disolución de este aparato represivo que no contribuye en nada al bienestar del pueblo trabajador.