El gobierno sostiene que no hubo huelgas. Una provocación: dice eso porque no reconoce ninguna de las que hubo.
Camilo Cruz México
Viernes 21 de julio de 2017
Alfonso Navarrete Prida, titular de la Secretaría del Trabajo y Prevención Social (STPS), quiere darle estabilidad al gobierno en un marco de dura crisis política y caída en la popularidad de la figura presidencial. No es para menos pues los ataques a los trabajadores no han parado en todo el sexenio de Peña Nieto.
Navarrete Prida hace referencia a esta mentira desde la STPS y comenta: “esto se ha dado como nunca, en un clima de diálogo social (…) que se traduce en 45 meses prácticamente sin huelga alguna”.
La STPS presentó un documento donde intenta respaldar su ilusión de estabilidad diciendo que desde 2013 se registró un descenso en los paros y huelgas. Según dicho texto se registraron 9 mil 102 emplazamientos y solo 18 suspensiones laborales. Para 2014 y 2015, la historia cambió con cero huelgas ya que, según la STPS, todos los emplazamientos se resolvieron por acuerdo entre las partes sin tener que suspender labores.
Para 2016 argumentan que sólo se registraron dos ceses de actividades y de enero a junio de sólo notificaron un paro. La STPS quiere sellar su mentira diciendo que es el periodo más largo de la historia sin huelgas.
La paz laboral, un sueño atrapado en la pesadilla
La STPS dice que la paz laboral no cae del cielo, se debe a la mejora de la eficiencia del mercado laboral, en flexibilidad para determinar el salario, en las prácticas de contratación y despido, así como la reducción del trabajo infantil.
Así que para Navarrete Prida y la STPS, México vive desde hace 45 meses una paz laboral gracias a las enormes oportunidades laborales, el gran salario que todos percibimos y claro, la reducción del trabajo infantil.
El titular de la STPS olvidó a los miles de niños que trabajan de manera informal junto con sus padres jornaleros o los miles de cerillitos que en todo el país trabajan para empresas como Walmart.
Prida olvida que casi la mitad de la clase trabajadora del país apenas gana de uno a dos salarios mínimos, lo que nos coloca como una mano de obra ultra barata, compitiendo con el proletariado chino.
La STPS se hace la ciega, la sorda y muda ante las últimas luchas obreras. Sobran ejemplos. Uno de los más destacados, la primavera magisterial del 2013 contra la reforma educativa, que llegó a ocupar el zócalo capitalino con delegaciones de maestros de todo el país, resurgió en 2016 con importantes movilizaciones y paros en casi todo México, incluyendo la capital.
Otros casos emblemáticos fueron la lucha de los obreros de la maquila en Ciudad Juárez o de Tijuana, la lucha de los jornaleros de San Quintín, donde las trabajadoras y los trabajadores más explotados entre los explotados protagonizaron movilizaciones y paros.
También hubo múltiples paros impulsados en todo el país por el Sindicato Minero, el paro nacional impulsado por el sindicato de telefonistas el 20 de noviembre en el marco de una movilización nacional por la aparición con vida de los 43 normalistas, la reciente huelga en la Nissan y los cientos de paros y huelgas que las juntas locales de conciliación y arbitraje han declarado ilegales, como la reciente huelga de los trabajadores de La Jornada.
Entonces, ¿qué objetivo tiene el discurso de la STPS? Por una parte, en medio de una gran crisis política y de números rojos en la aceptación del presidente Enrique Peña Nieto, quiere mostrarse con elementos a favor para la población, argumentando que el gobierno trabaja y mejora las condiciones laborales.
Por otro lado, para aparecer como un gobierno que mantiene el "estado de derecho", cuestión fundamental para pensar en atraer más inversiones extranjeras en diversas ramas industriales y de servicios.
Si no hay mayor lucha de los trabajadores es en gran medida por la brutal persecución que hay a quienes levantan la voz, desde la charra Confederación de Trabajadores de México (CTM) hasta el conjunto de sindicatos que en todo el país responden a los intereses de los patrones y reprimen la organización de los trabajadores, seguidas por sus instituciones como cada Junta Local de Conciliación y Arbitraje, que juega en contra de paros y huelgas de trabajadores.
Si bien este periodo no se ha caracterizado por un gran ascenso de la lucha de clases y no hemos visto irrumpir a la clase trabajadora con sus métodos para combatir los planes del gobierno, es una mentira total que no haya huelgas y paros espontáneos en por todo el país. Desde La Izquierda Diario lo sabemos porque hemos dado voz a decenas de paros en diversas ramas industriales y de servicios, lo que quiere la STPS es callar e invisibilizar la lucha de los trabajadores.