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En Medio Oriente, el asesino Estado de Israel acrecienta la represión y ocupación contra el pueblo palestino, y empuja hacia un nuevo levantamiento encabezado por la juventud. En Turquía hubo 97 muertos tras un atentado contra la “marcha por el trabajo, la paz y la democracia” organizada por sindicatos y la izquierda en solidaridad con el pueblo Kurdo.

Pablo Torres

Pablo Torres Comité de redacción La Izquierda Diario Chile

Miércoles 14 de octubre de 2015

En Medio Oriente, el asesino Estado de Israel acrecienta la represión y ocupación contra el pueblo palestino, y empuja hacia un nuevo levantamiento encabezado por la juventud. En Turquía hubo 97 muertos tras un atentado contra la “marcha por el trabajo, la paz y la democracia”, organizada por sindicatos y la izquierda en solidaridad con el pueblo kurdo.

El Estado Israelí alimenta la hoguera de una nueva intifada en Palestina. En estos días se ha vivido la mayor jornada de violencia en una década en los barrios de Jerusalén. Desde el 1 de octubre 31 muertos, 24 de ellos palestinos y más de 1.300 heridos, sin contar el asesinato y quema de una casa a una familia palestina el 31 de septiembre, con una bebé entre ellos. Entre los muertos, ocho menores de entre 13 y 17 años. Sólo siete israelíes muertos. El primer ministro del Estado sionista de Israel, Benjamín Netanyahu (de extrema derecha) señaló que Israel “no sucumbirá al terror de los cuchillos” tras los ataques de palestinos armados. Tras una reunión del Consejo de Seguridad, ha bloqueado los accesos a Jerusalén, impidiendo el libre tránsito a los palestinos que históricamente viven en el territorio. Además, se dispuso al toque de queda y ha desplegado seis compañías del Ejército (unos 600 soldados) que se sumarán a la movilización de miles de reservistas de la policía de fronteras, un cuerpo paramilitar de las fuerzas de seguridad que se han desplegado desde el fin de semana.

Por otra parte, ordenó la demolición de las casas de las familias de jóvenes palestinos que han atacado con cuchillos a las fuerzas de seguridad, no podrán volver a construir en el solar arrasado y sus bienes serán confiscados. También perderán el derecho a seguir viviendo en Jerusalén, lo que implica la revocación del permiso de residencia en Israel. El Ejército también comenzará a vigilar los transportes públicos en la Ciudad Santa, y ha vuelto a sumar guardias privados y la utilización de detectores de metales contra ciudadanos palestinos. El alcalde de Jerusalén, Nir Barkat, sionista de derecha, aseguró que solo la mano dura logrará doblegar esta ola de violencia: “No vamos a dudar, vamos a estar seguros de que los terroristas paguen un alto precio.” “El número de terroristas que ha surgido de los barrios árabes de Jerusalén es inaceptable. Inaceptable. Mientras haya gente que venga de estos barrios con la intención de matar a gente inocente al otro lado, bloquearemos los accesos”, agregó. El Estado de Israel, el que mayor financiamiento recibe por parte del imperialismo norteamericano, armado como un Estado de ocupación racista y colonialista y fundado en la razzia contra el pueblo palestino, ha incentivado la ocupación de colonos sionistas en territorio palestino avanzando en la colonización. La mayoría de la prensa habla de atentados de palestinos con cuchillos, pero esconde la enorme opresión de la violencia armada del Estado colonialista.

Toda esta creciente ola de abuso auspiciado por las grandes potencias está alimentando la hoguera de una nueva rebelión y levantamiento palestino contra la ocupación, en este caso, encabezado por la juventud (o lo que muchos llaman la posibilidad de una tercera intifada) y demuestra el fracaso de la política de negociación y tregua de la Autoridad Palestina con las autoridades sionistas, así como la ilusión de la solución de “dos Estados” en convivencia pacífica en un territorio dividido en Cisjordania y Franja de Gaza, auspiciado por Estados Unidos y la ONU, bloqueadas por el Estado de Israel. En Jerusalén Este y Cisjordania, el paro juvenil ronda el 40% y se ha llamado la “generación perdida de Oslo”. Según el diario El País, “en la actual ola de protestas llama la atención la presencia de grupos de universitarias de los campus de Al Quds y Birzeit, que acuden con piedras y cubiertas con la kufiya (pañuelo tradicional palestino) a las manifestaciones” (13/10). Barricadas y enfrentamientos con las patrullas policiales, y este martes lo acompañó una huelga de la población árabe de Israel (20%). Los atentados con cuchillos expresa la indignación social de la juventud palestina. Expresa además de forma activa la enorme caída en la popularidad de la Autoridad Palestina y el amplio apoyo (expresado en encuestas) por la protección armada de sus territorios frente a los colonos sionistas.

Esto está agravando el conjunto de las contradicciones en la zona caliente del Oriente Medio, tras la intervención militar de Rusia en la guerra civil siria (favorable al régimen de Bashar Al Assad) que está aumentando las tensiones geopolíticas en la región.

Turquía. 96 muertos tras el atentado contra la “marcha por el trabajo, la paz y la democracia”. Esta manifestación del día sábado pasado, organizada por sindicatos y la izquierda en solidaridad con el pueblo Kurdo resultó en una masacre. Tras los hechos, se convocó una huelga general seguida por miles de funcionarios públicos. En los funerales se coreaba “Erdogan, asesino”, “El Estado pagará” y “Venganza, venganza”. Estudiantes de las principales universidades del país boicotearon las clases y se repitieron en varias capitales de provincia manifestaciones contra la violencia terrorista y contra el Gobierno islamista moderado de Erdogan. El gobierno, aliado de Estados Unidos en la región, que señala como posible culpable a miembros del reaccionario Estado Islámico, es el responsable político de la masacre, mientras mantiene la ofensiva del Ejército contra el pueblo kurdo y agrava el enfrentamiento con la guerrilla urbana kurda liderada por el PKK (Partido de Trabajadores del Kurdistán).


Pablo Torres

Dirigente nacional del Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR). Autor y editor del libro Rebelión en el Oasis, ensayos sobre la revuelta de octubre de 2019 en Chile, Edición Ideas Socialistas, 2021.

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