Lunes 15 de septiembre de 2014
El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Luis Miguel Etchevehere, advirtió ayer que la Mesa de Enlace evaluaría la posibilidad de convocar a un paro contra la política agropecuaria del gobierno, al que calificó como “parásito”, y manifestó que “desde hace cinco años nadie nos recibe, es una actitud que pinta de cuerpo entero sobre qué política tienen hacia el campo”.
En relación a las inundaciones, Etchevehere, se quejó de la falta de obras de infraestructura por parte del Estado, pese a la multimillonaria recaudación gracias a las retenciones desde el 2002.
La réplica oficial vino desde el Jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, quien lanzó nuevas críticas al campo, “dirigentes que siempre formulan expresiones lamentables, porque pretender decir lo que dice el presidente de la Sociedad Rural, es un hecho lamentable”. Además defendió el accionar del gobierno frente a las inundaciones.
Sobre el final de sus declaraciones increpó a los dirigentes agrarios, “nunca observo que ningún presidente o representante de las entidades que forma parte de la Mesa de Enlace se queje respecto del abuso de posición dominante de las empresas proveedoras de agroquímicos, lo que aumenta los precios en dólares y que también genera un nivel de incremento en la estructura de costos financieros que perjudica al productor”.
Las inundaciones en un tercio de los campos de Buenos Aires y sectores del Litoral, agregan preocupaciones al sector agrario, en momentos en que la cotización de la soja toca un piso mínimo en los últimos 4 años; y cuando el temporal afecta la cosecha de trigo que según estimaciones no llegaría a los 10 millones de toneladas. No obstante, la campaña de la soja 13/14 arrojaría una cosecha record de 55 mil toneladas y en el maíz se espera alcanzar los 23 millones de toneladas, un valor cercano al record alcanzado el año pasado, según un reciente informe del departamento de agricultura de EE.UU.
Por su parte, el gobierno está molesto con la dirigencia del campo porque desde la caída del precio de la soja en los últimos dos meses, existen sin comercializar entre 25 y 27 millones de toneladas de soja acopiadas, según la AFIP. Se calcula también que por este motivo la industria aceitera tiene una capacidad ociosa del 30%. Este comportamiento habitual de los productores que guardan los granos a la espera de una mejora de su rentabilidad –que según analistas se habría licuado el margen obtenido con la devaluación de enero pasado-, choca con la necesidad imperiosa del BCRA de hacerse de dólares con la liquidación de la cosecha.
Por detrás de este nuevo contrapunto entre el campo y el gobierno, hay más de 1500 toneladas por campaña de la oleaginosa que está en manos de un 6 por ciento de los productores y las cinco primeras empresas explican el 66 por ciento de las ventas externas y las diez dan cuenta de un 96 por ciento. Una concentración que no paró de crecer en la última década que tuvo como ganadores al campo y al gobierno, aunque hacia la tribuna digan otra cosa.