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Red Internacional
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TIERRA Y CAPITALISMO. La UE regala 250 millones a terratenientes y grandes empresas del Estado español

La Unión europea (UE) reparte unos 250 millones de euros a tan solo 60 de los grandes capitalistas ligados a la tierra. Apellidos como Botín, Domecq, Mora Figueroa, Vall, Ybarra o Lladó son algunos de los beneficiados.

Carlos Muro

Carlos Muro @muro_87

Martes 5 de abril de 2016

La realidad del campo español es que los únicos beneficiados de la Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea (UE) se reducen a unas 60 familias y empresas ricas, según la información publicada por eldiario.es. La PAC, según los documentos oficiales, es un instrumento que “regula” la concesión de subvenciones a los agricultores y ganaderos de toda la zona euro sobre la base del presupuesto anual de cada año. Pero en la práctica es un mecanismo para favorecer la concentración de las tierras en pocas manos, disminuyendo la pequeña propiedad y “reorganizando” el campo español en favor de las grandes familias de terratenientes y empresarios agrícolas.

Las fuentes consultadas muestran que por lo menos 60 familias de las 200 más adineradas del Estado español recibieron desde el inicio de la crisis alrededor de 1,1 millones de subvenciones por cada sociedad, mientras que cada uno de los 900.000 agricultores españoles que optaron a estas ayudas sólo recibió 44.000 euros. El patrimonio total de las 200 familias más ricas representó en 2015 unos 205.000 millones de euros, el 19% del PIB español.

Los “señoritos”, los más subvencionados

El documento “Una política agraria común para el 1%”, publicado por Veterinarios Sin Fronteras y dedicado a la PAC, nos ayuda a comprender mejor quienes son los más beneficiados. A su vez es una muestra del aumento de la concentración de la propiedad de la tierra, en manos de familias latifundistas y grandes empresas comerciales.

Tan solo el 16% de los subvencionados se quedan con el 75% del total, es decir que el 84% restante se reparte tan solo el 25% de las subvenciones. En esta minoría hipersubvencionada encontramos por una parte a los “Grandes de España” como Mora Figueroa, con un patrimonio superior a los 800 millones de euros percibiendo casi 50 millones de euros en subvenciones desde 2008. Un millonario que además preside la embotelladora de Coca-Cola para Andalucía, Extremadura y Ciudad Real.

Los sevillanos Domecq, que poseen un patrimonio entre 400 y 450 millones de euros y un total estimado de 42 sociedades, reciben 36,6 millones en subvenciones. Esta “gran” familia está emparentada con “los Cañete”. Micaela Domecq Solís está casada con Miguel Arias Cañete, ex ministro de Agricultura con Mariano Rajoy y actual comisario europeo de Clima y Energía, cuya familia recibió 1,8 millones de euros también en subvenciones.

Otro de los “señoritos” hipersubvencionados es Demetrio Carceller Arce, quien junto con su hermano acumulan una fortuna de 1.900 millones de euros. Además, es consejero en grandes compañías como Sacyr, Gas Natural o Ebro Foods, Carceller. Esta “humilde” familia recibió 9,25 millones de euros por las ocho sociedades que tienen. Y por si alguien no lo sabía, su abuelo fue ministro de Industria durante el franquismo.

No nos podíamos olvidar de la casa de Alba, la gran terrateniente por excelencia del campo andaluz y que mayores conflictos a tenido con jornaleros y con el Sindicato de Obreros del Campo (SOC). El cheque que recibe de la UE es de más de 2 millones de euros. Otras de las grandes familias beneficiados son los Osuna (Nicolás Osuna es dueño también de una inmobiliaria) y Dehesa Los Llanos del Marquesado de Larios.

La gran industria también acapara tierras, mercado y subvenciones

La gran industria de la alimentación y de grandes supermercados ha crecido en su influencia sobre el campo en los últimos años y hoy tiene una parte de su dominio. Concentra en sus manos el conjunto del proceso productivo –desde las tierras, el transporte y la venta en comercio-, explotando a miles de trabajadores y trabajadoras en condiciones precarias o con fuertes políticas antisindicales.

Veterinarios Sin Fronteras comenta que en el año 1987 “las 10 primeras empresas del agronegocio facturaron en el estado español, juntas, 3.736 millones de €, en el 2010 las 10 primeras facturaron 16.824. Cuatro veces y media más. Las 10 primeras empresas de distribución alimentaria (los supermercados), facturaron en 1987 4.365 millones de €, en 2010 se habían transformado en 47.041, casi 11 veces más”. Es más, la web Soberaníaalimentaria.info informa que el dominio de sociedades mercantiles de explotaciones superiores de 500 ha es ya del 26% de las tierras.

Este proceso de concentración de la industria de la alimentación ha sido fomentado por los distintos gobiernos del Régimen del ‘78. Y una de las mejores formas de “ayudar” a los grandes capitalistas y multinacionales de la alimentación a seguir haciendo negocio, ha sido justamente el regalo de subvenciones de la PAC.

Unilever recibió de la PAC 3,2 millones, Nestlé (2,7 millones), Campofrío (2,5), Campina (2,1 millones), Patel o Gallina Blanca cerca de un millón de euros, recibiendo la misma cifra El Pozo, Pascual, Argal, Vall Companys, Puleva, Ebro Foods o Forlasa. Otras grandes empresas como: Zumos Valencianos del Mediterráneo S.A. recibieron 10 Millones de Euros, Pastas Gallo (7,4 millones de euros), Galletas Grupo Siro (7,1 millones), Nutrexpa (5,5 millones), Galletas Gullón (3,7 millones), J. García Carrión (5,5 millones), Bonnysa (6,2 millones), Juliano Bonny (2,7 millones de euros). Y también los grandes supermercados: Mercadona, Carrefour, Alcampo y Lidl, han recibido unos 2,6 millones de euros aproximadamente.

"La tierra para quien la trabaja"

Tan solo en Andalucía, en el año 2009 el 66,53 % del total de tierras agrarias estaba en manos del 6,32 % de los propietarios, según el Instituto Nacional de Estadística. Cifras que reflejan las fuertes desigualdades en la distribución de la tierra en el Estado español, de forma más acusada en zona como Andalucía, pero no sólo en ella. Junto a ésta Comunidad Autónoma, le siguen Castilla la Manda y Aragón con mayor porcentaje de grandes explotaciones. Un subproducto de las políticas neoliberales del actual régimen del 78` heredero del franquismo, una democracia que nació para salvaguardar la gran propiedad capitalista, profundizar las desigualdades sociales y perpetuar la concentración de la tierra en pocas manos.

Hasta ahora tanto el PP, PSOE han sido los garantes de los intereses de los “Grandes de España”. Incluso el gobierno del PSOE e IU en Andalucía ha demostrado no ser ninguna alternativa para miles de trabajadores del campo en ésta y otras comunidades. En el actual marco político, la emergencia de Podemos, que se ha presentado como una supuesta “alternativa” a las políticas neoliberales de los actuales partidos, tampoco plantea una alternativa a la actual situación, por el simple hecho de que parten de le negativa a cuestionar la propiedad privada de la tierra y los intereses de los grandes capitalistas.

Por ello, aunque los tiempos han cambiado, reivindicaciones históricas del campo español como la “reforma agraria” y el lema de “la tierra para quien la trabaja” no sólo no pierden vigencia, sino que son más actuales que nunca. Para terminar con los “señoritos” y los terratenientes que viven a costa del sudor de miles de familias trabajadoras del campo, es necesaria una reforma agraria que nacionalice y expropie los grandes latifundios bajo control de los mismos obreros y obreras del campo y que garantice el acceso a la tierra a los pequeños agricultores que viven de su propio trabajo.


Carlos Muro

Nació en la Zaragoza en 1987. Es estudiante de Historia en la UNIZAR. Escribe en Izquierda Diario y milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.

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