Grandes y pesadas estructuras metálicas, que asemejan pequeñas jaulas y un sistema de credencial para hacer girar el aparataje que permitiría el acceso a la Universidad. Una entidad supuestamente pública, pero que cada vez se separa más y más de la comunidad y su entorno.

Joselyn Encina Escobar Periodista
Martes 24 de octubre de 2017

Como unilaterales y arbitrarias, calificaron los estudiantes de la Universidad de Santiago, la decisión de las autoridades del campus de poner torniquetes en los accesos del plantel. Mientras, desde los altos mandos justifican el hecho para aumentar la seguridad del campus y controlar de mejor forma a las personas que transitan por la universidad.
Los estudiantes afirman que no es coherente que una Universidad que se jacta de tener un rol público y social, cierre sus puertas de esta manera a quienes deseen ingresar “Va en contra del sentido que ha sostenido y levantado la UTE y la Usach”, argumenta Valeria Abett de la Torre, encargada de la comisión de género y delegada de historia", quien además agrega que "la casa de estudios históricamente ha tenido una vinculación con su territorio, especialmente con los vecinos y vecinas de la Villa Portales, que transitan cotidianamente para ir a la Alameda, o simplemente pasar un momento dentro del campus.”
Desde Rectoría, dicen que "la iniciativa fue presentada al Consejo Académico en las sesiones del 16 de noviembre de 2016 y en la del 22 de marzo 2017". No obstante, desde la Feusach alegan que “A nadie le preguntaron, ni a académicos, funcionarios o estudiantes”. Y es por esto que para mañana miércoles se ha convocado a participar de una votación que evalué las distintas opiniones en torno a la medida.
El rector Zolezzi en un comunicado, justifica el hecho para enfrentar "la victimización por delito, incluida la venta y consumo de drogas, por tanto este conjunto de medidas entre las cuales se incluye la instalación de accesos controlados con el uso de torniquetes"
Sin embargo, ya se han mostrado otras manifestaciones de rechazo, que plantean que los torniquetes de cuerpo completo no resuelven el problema que motiva su implementación.
“No resuelve el problema de la seguridad, ya que la venta de alcohol, drogas, robos y situaciones problemáticas como acoso y abuso sexual dentro del campus no responden necesariamente a la acción de sujetos externos a la universidad”, vuelve a enfatizar Abett de la Torre
Por otro lado, para Pablo Martínez, Consejero Acedémico de Historia, "cerrar más el campus a la vinculación con el medio, es una clara muestra de la educación de mercado, donde si no pagas sus altos aranceles no tendrás el derecho a poder transitar por sus instalaciones".
Cabe destacar, que no es la primera vez que el rector Juan Manuel Zolezzi, aplica medidas de este estilo. En relación a ello el Consejero Académico cuenta que actualmente cuentan con un número considerable de cámaras de seguridad, que preocupan en el estudiantado, pues lejos de velar por la integridad y protección, se han usado para levantar amenazas y amedrentamientos contra estudiantes que se movilizan u organizan."
Y por último sostiene que "la prevención no se dará cerrando las puertas y privatizando la Universidad (...) Nos hablan de seguridad aún cuando no la garantizan ni en la contratación de docentes, ni en recoger y tratar seriamente en una comisión triestamental, las denuncias de acoso sexual que se han destapado durante los últimos años contra miembros de la propia casa de estudios."
Desde la Feusach acusan que los torniquetes no son inclusivos para personas con movilidad reducida, que es probable que se sufran atochamiento en las horas puntas y que ya se avistan problemas con un “ineficiente sistema de credenciales”. Además, aluden que el tema de fondo es que “las autoridades no quieren discutir una política de seguridad de forma seria y con todos los actores involucrados de la comunidad”
