Piñera pretende salvar su régimen neoliberal heredado de la dictadura, pero sus medidas claramente no han sido suficiente para un pueblo saqueado por más de 30 años en sus derechos de salud, educación, pensiones, transporte, empleo, recursos naturales, y un largo etcétera en un laberinto de cerrojos, que siempre terminan beneficiando al gran empresariado.

Galia Aguilera Profesora, y dirigenta del Partido de Trabajadores Revolucionarios
Domingo 3 de noviembre de 2019
El martes 22, después de 5 días de movilizaciones y jornadas de revueltas, el presidente responde con un paquete de medidas con un tono de arrepentimiento y “humildad” “todos hemos escuchado el mensaje” afirmo, pero sus medidas no fueron para nada suficientes, el viernes 25 más de 1 millón 200 personas se convocaron en Plaza Italia dando cuenta del rechazo a sus propuestas, y manteniéndose firme contra la represión impuesta con el estado de emergencia y toque de queda.
El domingo 27 se puso fin al estado de emergencia, y el llamado fue a la “normalidad”, pero Chile había cambiado, la felicidad de Piñera por la marcha pacífica se vio para si empañada, con las movilizaciones que continuaron a nivel nacional, en las principales ciudades del país se levantaron barricadas, cortes de rutas, marchas y los cacerolazos siguieron siendo una expresión popular en todas las manifestaciones.
A pesar de ello, el gobierno siguió con su dialogo, casi la absoluta mayoría de los partidos representados en el Congreso asistieron a la reunión convocada por el presidente. Los medios de comunicación agudizaron la línea editorial contra la delincuencia y las expresiones ciudadanas, y la idea de la “necesidad del pacto social”.
Por su parte, los gremios de la mesa de unidad social, convocaron a una huelga general, convocatoria que elimino el #FueraPiñera que se grita en las calles, y exigiendo un pliego de medidas para abrir el dialogo. El gobierno no entregó ninguna señal a este sector, mientras mantenía la represión en las calles de todas las ciudades del país, sumando más casos de violación a los derechos humanos, como son los 23 muertos confirmados oficialmente, cientos de heridos y mutilados y más de 4 mil detenidos.
Este viernes 1ro de noviembre, nuevamente la concentración en Plaza Italia fue multitudinaria, más de un millón de personas tuvo que ser reconocida, a pesar de todos los esfuerzos de la prensa por trasmitir un numero muchísimo menor.
Es que las medidas de Piñera, respaldadas por sus amigos del empresariado como la CPC y el grupo Luksic, buscan evitar a toda costa la posibilidad de un proceso constituyente, Pero sus medidas tanto económicas como política ya fueron crucificadas por la población. Incluso medios como el The Economist plantea que el “nuevo modelo chileno” que intenta implementar Piñera puede enfrentar mayores demandas, pero hay dudas de que logre convencer a resto del país de apoyar su estrategia.
Las propuestas de Piñera fueron percibidas por la población como una burla, que en nada cambia las condiciones actuales, serían nuevos parches y migajas para la situación de la enorme mayoría de la población. Situación que le ha dado el titulo del gobierno con mayor desaprobación en la historia de las encuestas (14% según Cadem).
El aumento del sueldo mínimo a 350 mil pesos, no alcanza a llegar a la canasta familiar básica, y los 50 mil pesos extras no saldrían de los bolsillos empresariales, sino de un subsidio del estado, es decir de los mismos impuestos del pueblo trabajador. Este proyecto esta siendo refundado por los diputados y aún no ha sido legislado.
Por otra parte, una de las demandas más preocupantes y sentidas población como son las pensiones, el mandatario propone el aumento del 20% de las pensiones básicas solidarias, estas indicaciones a proyectos que ya estaban en curso, no alcanzarían para que casi un millón de jubilados viva con un ingreso superior a la línea de pobreza. Piñera no cambia ni un solo apéndice del sistema de AFP, quienes han controlado a beneficio de los empresarios billones de pesos, mientras las pensiones son claramente de hambre. Muy lejos de implementar un sistema de pensiones solidario y tripartito. En una asamblea constituyente libre y soberana, incluso se podría luchar por conquistar que fuera gestionada por los trabajadores y jubilados, para así terminar con el robo de los ahorros previsionales.
Las medidas en salud, igualmente son un parche frente a todo el daño hecho a la salud pública y las necesidades de tratamientos e intervenciones médicas que carece la población, el endeudamiento por enfermedades es un negocio lucrativo y perverso. La salud debe ser un derecho garantizado y no un privilegio para quien pueda pagar. Las pocas migajas anunciadas ni siquiera han sido presentadas al congreso.
La reducción de dieta de los parlamentarios, no sólo es una farsa, porque seguirán recibiendo dietas millonarias, sino que busca reponer un cerrojo, hermanando esta indicación a un proyecto que reduce la representación parlamentaria. Un parlamentario debe ganar igual que un trabajador calificado, como es un/a docente. En innumerables ocasiones parlamentarios de distintos sectores han defendido su dieta, la senadora oficialista de la UDI Jacqueline van Rysselberghe, insultó de “patipelados” a quienes cuestionaban este privilegio.
Todo este escenario ha demostrado la disposición del gobierno a defender hasta las ultimas consecuencias el régimen heredado de la dictadura, defender las riquezas amasadas por los grandes grupos económicos como los Luksic, Angeline, Matte, Paullman y el propio Piñera, quienes se han visto beneficiadas con el saqueo de las AFP que administran los fondos previsionales de los trabajadores, más de 220 mil millones de dólares esta en manos de estas corporaciones, mientras el saquean de los recursos naturales entre 2005 y 2014, 120.000 millones de dólares se llevaron las 10 mayores empresas privadas de cobre, un verdadero saqueo, que en el caso de las trasnacionales, favorecidas con los tratados de libre comercio más de la mitad son fugado a las casas matrices en el extranjero. Los desafíos que tiene el pueblo chileno es renacionalizar los recursos naturales para ponerlos al servicio de la comunidad; igualmente los recursos de la AFP, para ello es imprescindible luchar porque sean controlados y gestionados por los trabajadores, usuarios y comunidad.