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México

MÉXICO. La baja del precio del petróleo abona la crisis mexicana

La caída de los precios del petróleo afectará la vida de los mexicanos. En medio de una crisis política nacional, el crudo mexicano cae 14 dólares por debajo de lo estimado en el presupuesto 2015.

Diana Valdez

Diana Valdez México D.F. / @yellikann

Sábado 29 de noviembre de 2014

Fotografía: Reuters

Mientras aumentan las protestas que exigen la renuncia del presidente Enrique Peña Nieto por la desaparición de 43 normalistas en Guerrero, los precios del petróleo siguen a la baja. El crudo mexicano se cotiza por debajo de los 70 dólares por barril, 14 dólares por debajo de lo precisado en el presupuesto de egresos del próximo año. La reciente reforma energética ha entregado los recursos naturales a privados y la economía de las mexicanas y mexicanos sufre las consecuencias.

El problema internacional

Las potencias internacionales no se ponen de acuerdo; las reuniones entre Estados Unidos y los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) no han dado frutos en la reducción de la producción del crudo que llevaría a la estabilización al alza de los precios del petróleo. Tras reunirse los representantes de la OPEP se anunció que mantendrán su techo de producción en 30 millones de barriles diarios (mbd), hasta 2015.

La decisión de los países del Golfo ha afectado a los productores de petróleo que no pertenecen a la OPEP – México, Estados Unidos y Canadá entre otros-, sin embargo algunos de ellos pretenden reposicionarse en el mercado aún a costa de recursos naturales fuera de sus fronteras.

Estados Unidos quiere aprovechar el fracking y el petróleo esquisto para entrar de lleno al mercado petrolero. Promoviendo la estabilización de los precios del petróleo por encima de los 75 dólares por barril logrará alta rentabilidad en el negocio.

El problema en México

La “sobre oferta” que ha llevado a la baja los precios internacionales del petróleo no es más que la expresión de la desaceleración económica que varios países del mundo están experimentando. México no es la excepción y en los últimos días se declaró que las expectativas de crecimiento, una vez más fueron demasiado altas.

México, el segundo mayor productor de crudo en la región, un país dependiente del petróleo principalmente en lo que ha recaudación fiscal se refiere, pone en riesgo sus recursos naturales con esta baja en los precios del crudo.

Aprovechándolo como su patio trasero y a su nueva reforma energética como trampolín, las trasnacionales estadunidenses podrán extraer grandes ganancias a costa del territorio mexicano, sus recursos, y sus trabajadoras y trabajadores.

Económicamente peligroso

La caída de los precios del petróleo afectará de manera negativa la extensión de presupuesto. Ya antes vimos que esto llevó hace poco a la modificación real en México, esto quiere decir, menos dinero para educación, para salud y demás servicios necesarios que el estado provee para la población.

En medio de la crisis que se vive en el país por la desaparición de los 43 normalistas y ante los golpes de las tendencias internacionales, la complicación del entorno económico dificulta la salida para el gobierno mexicano. Consentir los deseos de los Estados Unidos ha sido la herramienta del gobierno hasta el momento, abriendo a la inversión privada los recursos petroleros y aceptando medidas desastrosas como el fracking para la explotación de los recursos naturales.

El gobierno poco ha dicho sobre el tema, se muestra optimista y afirma que México está asegurado ante esta caída de los precios del petróleo. El secretario de Hacienda, Luis Videgaray aseguró en una entrevista que esto no afectará las finanzas públicas del país.

Y aumentan los problemas

Por otro lado, en los últimos días nos hemos encontrado con noticias sobre la volatilidad de la moneda mexicana, y para el cierre de esta edición el dólar alcanzó los 14.14 pesos mexicanos a la venta en el Distrito Federal.

Esta devaluación, sumada al poco crecimiento y la inflación en productos básicos principalmente, repercute en la economía nacional y sobretodo en la calidad de vida de las mayorías. Las implicaciones de las reformas estructurales y las tendencias internacionales las siguen pagando los de abajo.