La bodega Trump, gestionada por uno de los hijos del presidente de Estados Unidos, despidió el lunes a un grupo de trabajadores indocumentados. Lo hizo después de que hubieran terminado de cosechar todas las uvas.
Jueves 2 de enero de 2020 16:30
Trump Winery, un viñedo y bodega en la zona rural de Virginia dirigida por el hijo del presidente Donald Trump, Eric Trump, despidió este lunes a un grupo de trabajadores indocumentados según informaron los diarios The New York Times y The Washington Post. Los empleados, algunos de los cuales habían trabajado en la bodega más de una década, denunciaron que los despidos se produjeron en un momento estratégico para el viñedo, justo después de que finalizara la cosecha anual de uva.
Un verdadero cinismo de parte de Trump que tiene como bandera el racismo y la xenofobia contra los inmigrantes y que en más de una oportunidad ha comparado a los indocumentados con narcotraficantes y violadores. Ese discurso inflamado de odio que repite una y otra vez ante su base electoral y que explotó hasta el cansancio en sus actos de campaña, se contradice con las múltiples denuncias que tiene el presidente por utilizar mano de obra inmigrante en sus emprendimientos. Es que para el magnate neoyorquino cuando se trata de sus ganancias no hay principio que valga. Allí aflora toda su hipocresía, pero también su cinismo, como en este caso al despedir a los trabajadores recién cuando terminaron con toda la cosecha.
NEW: @realdonaldtrump's winery just fired at least 7 undocumented workers. Other Trump properties fired their workers a year ago. The winery kept them — until the harvest was over.https://t.co/Kb8fkKamX2
— David Fahrenthold (@Fahrenthold) December 31, 2019
Como le dijo al Washington Post Omar Miranda, un conductor de tractor hondureño que se encuentra entre los despedidos"No tomaron esta decisión en el verano porque nos necesitaban mucho entonces". Por su parte el abogado de inmigrantes Anibal Romero dijo que "Donald Trump sabe que existen trabajadores indocumentados" su familia “esperó hasta que se cultiven los campos, se recojan las uvas y se haga el vino. Luego los descartó como una bolsa de papel usada. Feliz año nuevo, estás despedido".
Otro de los trabajadores contó que lo despidieron a la hora del almuerzo y con un traductor en el teléfono: "Nos dijeron que no se podía contratar gente así y que si un día obtenía los papeles podía regresar a trabajar".
La compañía, propiedad del presidente Donald Trump, había sido investigada el año pasado después de que surgieron informes de hoteles, campos de golf y otras empresas de Trump que contrataban trabajadores indocumentados.
Como dijo Romero al New York Times Trump "se ha beneficiado del trabajo indocumentado durante mucho tiempo". Esto no es nuevo.
El discurso de Trump no solo no se condice con la contratación de empleados en sus propios negocios sino con la situación misma de Estados Unidos. Los trabajadores indocumentados son los que hace funcionar ramas enteras de la economía, sobre todo en el campo, en la costa oeste y en el sur, como así también quienes realizan los trabajos más precarios en el país. Lejos de la retorica xenófoba del presidente, millones de inmigrantes son los que ensanchan las ganancias y hacen funcionar al principal imperialismo del mundo cada día.