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Red Internacional
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Burocracia Sindical. La burocracia sindical de UGT ni siquiera se “regenera”, Alvarez nuevo secretario general

El hasta ahora líder de la UGT en Catalunya es elegido nuevo secretario general del sindicato por una escasa diferencia de votos, a pesar de la campaña lanzada en su contra por parte del saliente Cándido Méndez con la cuestión del derecho a la autodeterminación de fondo.

Joe Molina

Joe Molina Trabajador despedido de Panrico, Barcelona | @joemolina57

Martes 15 de marzo de 2016

Foto: Twitter

José María Álvarez (Belmonte de Miranda, Asturias, 1956), lleva al frente de la secretaría de la UGT en Catalunya 26 años y 41 de afiliación a UGT. Llegó a Catalunya con 18 años tras recibir una oferta de trabajo en la empresa Maquinista Terrestre Marítima, más tarde integrada en la multinacional Alstom.

Al cabo de un año ya resultó elegido miembro del comité de empresa y secretario de acción sindical, en 1980 secretario de organización de UGT. En 1988 se integró en el comité confederal de UGT y dos años más tarde tomaría las riendas de la Secretaría General de UGT en Catalunya.

Con la elección de Álvarez, en un proceso de votación que se inició pasadas las doce de la noche y culminó a las cinco de la madrugada del pasado sábado, se pone fin a la etapa de Cándido Méndez al frente de UGT, tras 22 años liderando el sindicato.

De los factores que tenía en contra podemos destacar dos, por un lado su edad, próximo a cumplir los 60 años. Y el que parece más controvertido, su posición a favor del derecho a decidir en Catalunya, aunque matizó que eso no significa la independencia. Pero ni con esta aclaración ha evitado que Méndez declarara abiertamente su apoyo a Miguel Ángel Cilleros, rival de Álvarez en la carrera por la secretaría general una vez que el tercer candidato Gustavo Santana, líder de UGT en Canarias, decidiera retirarse por falta de apoyos.

De un total de 601 delegados, ejercieron su voto 599, de los cuales 306 dieron su apoyo a Álvarez y 289 a Cilleros. Resultando tan solo 17 votos de diferencia, un margen aún más estrecho que cuando Méndez se impuso a Manuel Fernández “Lito”, ya fallecido, en el congreso de 1995.

Jose María Álvarez contaba con el apoyo de las dos federaciones sectoriales más grandes de UGT, la Federación de Servicios Públicos (FSP) y la de Industria y Construcción (MCA). Entre ambas suman 160 delegados, mientras su rival tenía de su lado las federaciones de transportes, servicios privados y químicas. Tres organizaciones que también se han posicionado públicamente en contra y que suman 161 delegados.

Álvarez parece llegar con aires nuevos y pretende recuperar el discurso más de izquierda de la organización. "Los afiliados nos han pedido que reaccionemos, que cambiemos, que mejoremos las estructuras del sindicato y que seamos la voz de los que no tienen voz, de los trabajadores precarios, de los jóvenes que han emigrado, de los que no llegan a final de mes, de quien gana menos de 1.000 euros, y de los que luchan para que no cierren su empresa", ha proclamado.

Parece que ha llegado el momento de dejar de predicar en desierto ajeno e hipócritamente pasar de pedir la derogación de la reforma laboral, que en su día pactó UGT con el gobierno, a luchar por conseguirlo poniéndose al frente de los trabajadores y trabajadoras. Pero los dirigentes burócratas de UGT jamás plantaron cara al capital y la patronal, presentando un verdadero plan de lucha y oposición. En su lugar, pactaron una vez tras otra y recortes y leyes que llevaron y siguen llevando a cientos de trabajadores al paro.

Y aunque hable de brindar transparencia en la gestión, luchar firmemente contra la corrupción dentro del sindicato y restablecer los valores que se le suponen a un sindicato de clase, mucho ha de cambiar todo para que no quede en cantos de sirena e hipócritas promesas electorales que, una vez salvado el escollo del congreso, quedarán en el olvido como nos tienen acostumbrados.

Hasta ahora siempre dijeron tener las manos atadas y estar sujetos por las riendas de la Confederación estatal como alguna vez nos han dicho a los trabajadores en la huelga de Panrico. Y todo esto no lo digo por decir, no quiero poner la tirita antes que la herida, pero como trabajador despedido de Panrico e incluso en alguna época afiliado y delegado sindical de este sindicato, del que he roto tras decenas de traiciones de los dirigentes, he de denunciar maniobras poco democráticas de UGT.

Maniobras dirigidas a conseguir la mayoría intercentros en la empresa y de este modo pactar libremente con la patronal acuerdos de viabilidad que dieron como resultado la pérdida de derechos reflejados en el convenio del 2011 y preparar el camino para el ERE que finalmente llevó a 750 familias al paro en 2014después de una dura huelga de 8 meses de la plantilla de Barcelona.

Todo esto sucedió con el mandato de Álvarez al frente de UGT en Catalunya. Pero no fue solo Panrico, tenemos conflictos en Valeo, Eulen, Movistar Correos, y una larga lista donde los sindicatos y sobre todo UGT ha estado ausente en las calles. Y cuando digo las calles no me refiero a salir tras la pancarta en determinados momentos para estar en la foto, me refiero a la movilización día a día, a estar en todo momento preparados para enfrentarse a los desmanes de la patronal y comandar la lucha por la defensa de los derechos laborales de quienes depositaron en el sindicato todas sus esperanzas, en definitiva a ejercer aquello para lo que fueron creados. Contrariamente, estos dirigentes siempre estuvieron del lado de la patronal.

Sólo los trabajadores y las trabajadoras, con la fuerza de nuestra lucha y la organización basada en asambleas donde todo se pueda debatir y decidir, podremos transformar y revolucionar los sindicatos, de abajo hacia arriba en sindicatos democráticos, independientes de los partidos patronales, que unifiquen y organicen a todos los sectores de la clase trabajadora y que sirvan como herramienta de lucha contra los brutales ataques de los capitalistas.