Los gremios del transporte, junto a la CGT de Moyano, decidieron postergar "hasta marzo próximo" el paro general al que habían convocado, para pasar “fin de año en paz”. Le dan la espalda a millones de trabajadores que exigen recomposición salarial luego de un año de alta inflación, a las organizaciones sociales, y a los trabajadores de Lear que luchan por una “Navidad sin familias en la calle”.

Fernando Scolnik @FernandoScolnik
Jueves 11 de diciembre de 2014
"Hemos resuelto postergar el paro para permitir a los trabajadores pasar las fiestas de fin de año en paz", declaró Hugo Moyano después de la reunión entre la CGT opositora y los gremios del transporte. De este modo, oficializó lo que era un secreto a voces: que la burocracia sindical adelantaría sus vacaciones y dejaría en banda a millones de trabajadores con sus reclamos.
En las antípodas de Moyano, los trabajadores de Lear realizan hoy una nueva jornada de lucha por una “Navidad sin familias en la calle”, reclamando por sus puestos de trabajo.
Ellos son sólo una expresión de los millones de trabajadores que pasarán las fiestas de forma muy distinta a los burócratas sindicales. Mientras esta casta millonaria suspende las medidas de lucha y seguramente ostentará su nivel de vida con lujosas fiestas, para la mayor parte de la clase obrera estas fechas serán el cierre de un año de ajuste, no sólo con despidos y suspensiones, sino también con una importante pérdida del salario real, ya que las paritarias quedaron muy por debajo de la inflación. Ni hablar de los que trabajan en la informalidad o de las numerosas organizaciones que reclaman estos días un bono de fin de año para los que reciben planes sociales, como los que se movilizaron ayer hacia la Quinta de Olivos y fueron recibidos por un fuerte operativo de la Policía Federal con el ex carapintada y represor Sergio Berni a la cabeza.
Poco le importa esta situación a la dirección de los sindicatos, que mostró como un triunfo la excepción del impuesto al salario para el medio aguinaldo, y con esto se dieron por hechos. Con distintos discursos, burócratas oficialistas y opositores intentaron capitalizar este anuncio que sólo afecta a una pequeña parte de la clase obrera, menos de 800.000 trabajadores. El más explícito había sido Omar Viviani de la CGT oficialista, quien había dicho que "con este anuncio ya damos por finalizada la página de este año". Ahora se sumaron Moyano y los gremios del transporte: felices fiestas y nos vemos el año que viene.
Mientras tanto, millones de trabajadores y organizaciones sociales están a la espera de un bono de fin de año que compense al menos en parte la inflación de todos estos meses. La excepción del impuesto al salario sobre el medio aguinaldo había sido un triunfo de la fuerza de los trabajadores. El sólo anuncio del paro había hecho retroceder a Cristina, que vio la posibilidad de que la clase obrera volviera a paralizar el país y se encaminara todo a un “diciembre caliente”, justo en la previa de un año electoral. Eso demuestra que con el enorme peso de millones de trabajadores que mueven el país, que estaban dispuestos a ir al paro también por la recomposición salarial, se podía conseguir más. Ahora cada gremio está librado a su suerte. La burocracia sindical, oficialista y opositora, juega una vez más el rol de dividir y debilitar la lucha de los trabajadores, pensando solamente en su futuro de casta y ligada a distintos proyectos de los partidos tradicionales para las elecciones de 2015. Es necesario recuperar los sindicatos, y ponerlos al servicio de las luchas de los trabajadores y el pueblo, contra los planes de los capitalistas. A eso apostamos los que estamos construyendo una izquierda de los trabajadores.

Fernando Scolnik
Nacido en Buenos Aires allá por agosto de 1981. Sociólogo - UBA. Militante del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001.