×
×
Red Internacional
lid bot

Opinion. La caída del precio del petróleo y su impacto sobre la economía mundial

Un reciente artículo del Financial Times indaga sobre las consecuencias de la baja del precio del petróleo sobre la economía mundial. Aquí analizamos sus planteos continuando el debate sobre las energías que esta resonando en los principales medios del mundo.

Viernes 5 de diciembre de 2014

En un artículo de esta semana el influyente editorialista del Financial Times, Martin Wolf, se explaya sobre la fuerte baja que sacude al precio del petróleo en el mundo y se pregunta sobre cuáles pueden ser sus consecuencias para la economía. Plantea una interesante comparación del actual declive del 38% en el precio del petróleo entre fines de junio y principios de diciembre con lo que fue otra gran caída, aunque de mayor magnitud, entre la primavera de 1985 y el verano de 1986. En ese momento el descenso estuvo signado por dos grandes factores, un baja en el consumo de la energía y de la producción generada por las “dos crisis” del petróleo en la década del 70´, y por el ingreso de nuevos productores por fuera de la OPEP como México y Reino Unido, según el autor.

Y en su explicación de las consecuencias de la baja del petróleo desarrolla seis aspectos que abarcan cuestiones de transferencia de recursos desde países productores a países consumidores de petróleo, rentabilidad de las empresas, impacto sobre el tipo de cambio, impuestos y subsidios, el boom del fracking en América del Norte. Entre ellos, insiste con las ventajas que se producirían sobre la demanda con efectos positivos que darían impulso a la alicaída economía mundial.

Cambios en la oferta

Según Wolf, por el lado de la oferta de petróleo mundial la historia no es muy diferente al período de fuerte caída de precios de mediados de los años 80. Se refiere al último informe de la Agencia Internacional de la Energía que estima que el suministro de petróleo y líquidos de gas natural por fuera de la OPEP podría levantarse de 50.5m de barriles diarios (mbd) en 2013 para 56.1mbd en 2020. Esto elevaría la participación de los productores no OPEP en la producción mundial del 58 por ciento al 60 por ciento. Se pronostica que alrededor del 64 por ciento de este aumento podría venir de América del Norte.

Esta última atraviesa el boom del petróleo no convencional extraído en Estados Unidos y en las arenas bituminosas en Canadá. La producción estadounidense de líquidos ha aumentado en 4mbd en los últimos cuatro años. Según HSBC, se espera que la producción de Estados Unidos aumente en 1.4mbd sólo este año.

Mientras tanto, se prevé que la producción de la OPEP permanezca constante. Sobre todo a partir de la decisión del principal productor mundial de petróleo, Arabia Saudita, que se negó a recortar la producción en la última reunión de laOPEP. Por el momento la estrategia saudí apunta a desalentar el negocio de petróleo no convencional vía una baja en el precio mundial recortando la rentabilidad de este tipo de producción.

En el análisis de Wolf no aparecen casi contradicciones sobre esta decisión de Arabia Saudita. Sin embargo, los principales países productores de petróleo ya empiezan a tener problemas en sus cuentas fiscales y en el propio desenvolvimiento económico como el caso de Venezuela, Rusia y México. Arabia Saudita puede tener más margen de resistir el precio bajo pero tampoco puede ser para siempre, y por el lado de sus socios en la OPEP puede haber presiones para no respetar la voluntad saudí.

Los claroscuros de la demanda

Pero donde más se pueden encontrar contrapuntos con la visión de Wolf es cuando se refiere a los efectos de la baja del petróleo sobre la demanda mundial y un cierto efecto reactivación de la economía. Para el autor, una caída de 40 dólares en el precio del petróleo representa un cambio de aproximadamente U$S 1,3 billones (cerca del 2 por ciento del producto bruto mundial), lo cual provoca una transferencia de recursos desde los productores hasta los consumidores. Aunque luego advierte los efectos negativos de la caída de los precios de la energía alimentando aún más las tendencias a la deflación que atraviesan las principales economías del mundo, Europa, Japón, China y en cierta medida Estados Unidos que aún no logró el objetivo de una inflación del 2% anual.

Justamente el riesgo de deflación existente previo a la baja del precio del petróleo iniciada en Junio de este año es el resultado de que la marcha de la economía mundial no es para nada alentadora. Aunque Estados Unidos y el Reino Unido por ahora se muestran con crecimientos positivos, la Unión Europea y Japón están cercanos a la recesión, China con un menor crecimiento anual y los países emergentes con una fuerte desaceleración tras años de alto crecimiento. Las perspectivas de la economía mundial para el próximo año no muestran un panorama distinto. Por lo tanto, si bien algunos países pueden verse beneficiados y aliviados por una baja en el precio del petróleo como China, un importador neto de energía, hay un conjunto de variables que tensionan para el otro lado a la economía mundial que se encuentra en un período de “estancamiento secular” según debaten influyentes analistas.

Tensión en las monedas, en los activos y en el debate sobre el petróleo

Otro efecto destacado en el artículo serían los cambios en el precio de los activos que genera la baja de los precios de la energía. Wolf se pregunta si no se puede desatar una ola de quebrantos de las compañías petroleras. Y también señala que las monedas de los países productores como el rublo en Rusia se ven presionadas a la baja.

Por último, Wolf indica que la caída de los precios del petróleo amenaza con hacer a las economías más intensivas en petróleo y menos eficientes en la búsqueda de energías alternativas. Y considera que es un buen momento para retirar los subsidios al consumo y aumentar los impuestos sobre el petróleo para evitar derroches.

El análisis de este reconocido periodista tiene aspectos interesantes para pensar hacia a dónde va el mercado del petróleo y las consecuencias sobre la economía mundial, pero también nos hace un llamado a analizar las contradicciones que puede tener este proceso de la energía sobre la economía mundial. Recomendamos la lectura del artículo.