Los medios decretaron el final. Para los republicanos se agotan las oportunidades de frenar a Trump. El establishment demócrata cree que es tiempo de que Sanders se baje, ¿se terminó la competencia?

Celeste Murillo @rompe_teclas
Jueves 24 de marzo de 2016
Fuente REUTERS
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Las primarias y los caucus del 22 de marzo dejaron un ganador claro del lado republicano. Trump se mantiene como favorito, a pesar de que Ted Cruz ganó en Utah y se aseguró la totalidad de delegados al superar el 50 % (el estado tiene el mecanismo de que el candidato que supera esa barrera se lleva todo).
La victoria del multimillonario en Arizona le garantizó el mayor botín de delegados (58) y ampliar la diferencia con el texano Cruz que lo sigue en la carrera por la nominación. Aunque Kasich se mantiene como candidato perdió contra el “fantasma de Rubio” en Arizona, a pesar de que este último ya se retiró de la carrera presidencial.
Cruz reúne hoy el apoyo y las esperanzas de los líderes del partido que se oponen a Trump. Muestra de esto fue el apoyo de Jeb Bush, el “favorito” hoy retirado del establishment republicano.
Todos se apuran a nominar a Hillary
Entre los demócratas Hillary Clinton amplió su ventaja al imponerse en Arizona y quedarse con 44 delegados. El día amaneció con la sentencia de una carrera terminada desde los principales medios que, como CNN proclamaron victorias decisivas de Clinton y Trump y describieron como “morales” las victorias de Sanders en Utah y Idaho.
Pero si vamos a los números, la jornada se cerró con 55 delegados para Hillary Clinton y 73 para Bernie Sanders (2016 Delegate Count and Primary Results).
En la suma total, Clinton sigue aventajando a Sanders con 1223 delegados contra 920 del senador de Vermont. Pero esta brecha del 14 % se duplica al incluir a los superdelegados en la cuenta. Sin embargo, la diferencia se acotó entre el Supermartes y la elección del 22 de marzo (ver infografía).
Entonces, ¿relato o realidad?
El establishment demócrata, empezando por la propia Hillary Clinton, se benefició de la candidatura de Bernie Sanders porque hizo la carrera atractiva y le dio la oportunidad a Clinton de mostrarse como una candidata realista. En contraposición, Bernie Sanders es mostrado como un idealista quiere cosas buenas pero imposibles como seguro de salud universal o educación superior gratuita.
El objetivo de la campaña de Clinton es mostrarse como candidata indiscutida. El de la campaña de Sanders es demostrar que es un candidato viable. En última instancia, aunque la matemática mate a la retórica, hay mucho más en juego. Porque más allá de las críticas acotadas de Sanders al mecanismo interno del partido para elegir a sus candidatos, nadie puede asegurar hoy cómo se traducirá la potencial derrota en la base que sostiene la campaña que promete la “revolución política”.
El 26 de marzo se realizarán caucus demócratas en Alaska, Hawaii y Washington. A pesar de los relatos de la nominación definitiva de Clinton, la competencia hoy sigue abierta.

Celeste Murillo
Columnista de cultura y géneros en el programa de radio El Círculo Rojo.