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Red Internacional
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LEGISLATURA DE CÓRDOBA. La casta política y sus privilegios

Luego de la primera reunión de Labor Parlamentaria, la flamante legisladora del PTS-FIT, Laura Vilches, denunció una maniobra que pretendían hacer los legisladores para alivianar la carga del pago del impuesto a las ganancias. Esto generó los primeros roces con los bloques de los partidos tradicionales.

Guillermo Torrent Asesor legislativo FIT - Córdoba @Guillotadas

Sábado 13 de diciembre de 2014

A menos de 48 hs de la asunción de Laura Vilches en la banca del FIT, se dio el primer roce con la casta de políticos que alberga la legislatura.

Allí, se vivió algo que es moneda corriente en estas “casas de la democracia”. En la reunión de Labor Parlamentaria, previa a la sesión del 10 de diciembre, a propuesta del PJ y con acuerdo de todos los bloques, excepto el FIT (y con ausencia de la derecha vecinalista), ordenaron el pago del aguinaldo a legisladores, secretarios de bloque y autoridades de la cámara para los primeros días del mes de enero. El objetivo: que el impuesto a las ganancias se prorratee durante 2015 y alivianar la carga tributaria.

La denuncia de esta maniobra por parte de la legisladora Laura Vilches (PTS-FIT) fuera del recinto y minutos antes de su asunción, le valió el enojo de quienes prefieren que estas maniobrillas de una casta política al servicio de los empresarios, que hace uso de sus privilegios de funcionario en beneficio personal, no salgan a la luz.

El mal llamado “impuesto a las ganancias” que recae sobre los trabajadores, hace varios años está en el tapete y le ha creado más de una crisis política al Gobierno nacional. El cobro de este impuesto a los trabajadores en relación de dependencia es a todas luces injusto. Solo la movilización y sus reclamos gremiales han obligado al Gobierno a elevar el mínimo no imponible, a liberar el medio aguinaldo de este tributo, pero no se ha eliminado el cobro a los trabajadores.

El cobro del impuesto a personas con cargos gerenciales, del poder judicial o funcionarios políticos, en cambio, sí es correcto. Aquellos que cobran arriba de $35000 no quedan exceptuados. Estos últimos, con ganancias millonarias acceden a distintas maniobras para evitar el pago. Los jueces, por ejemplo, sacaron una sentencia (como juez y parte) alegando que ellos no deben abonar el impuesto por la intocabilidad de sus dietas. Los gerentes ordenan los pagos de aguinaldos o premios para ellos mismos de forma escalonada para no pagar, o que la carga del tributo sea más leve.

El FIT y sus parlamentarios, respondiendo al mandato de combate a los privilegios, no se callará ninguna de estas “pequeñas grandes estafas”, que son cientas y cotidianas, de la política burguesa. Para eso, también les dieron su mandato los trabajadores y el pueblo.