Dos días después de aprobar el gobierno el estado de Alarma que supone restricciones a la movilidad, limitación de las reuniones a un máximo de seis personas o toque de queda nocturno entre otras medidas; la élite empresarial y política celebraba una fiesta multitudinaria.

Alejandro Bravo Madrid
Miércoles 28 de octubre de 2020
Fue en el Casino de Madrid donde tuvo lugar una lujosa cena con más de 150 personas con motivo del aniversario del periódico liberal-conservador de Pedro J. Ramírez “El Español”.
Entre los asistentes tres ministros “progresistas” -entre ellos el ministro de sanidad Illa-, Isabel Díaz Ayuso y otros presidentes autonómicos, alcaldes como Martínez-Almeida, Pablo Casado, Inés Arrimadas y otros políticos junto a representantes de la judicatura, militares, magnates de la comunicación, consejeros delegados de multinacionales varias… Es decir, la casta del régimen junto a los grandes empresarios cuyos intereses representan.
Ayer, Salvador Illa estuvo en la fiesta de 'El Español' con Florentino Pérez, uno de los propietarios de las residencias de mayores donde están muriendo miles de ancianos por coronavirus en España. En mayo le pidió un rescate por los "gastos ocasionados".pic.twitter.com/tyz9dMngG7
— Fonsi Loaiza (@FonsiLoaiza) October 27, 2020
Como no podía ser de otra manera las redes han estallado de indignación al hacerse públicas las fotografías del evento. Imágenes en las que podemos ver a oscuros personajes muy influyentes en la política española sin mascarillas, vestidos de gala, rodeados de opulencia, degustando platos de lujo y emborrachándose con bebidas caras.
Mientras nos imponen el toque de queda, limitan nuestra vida al trabajo y criminalizan a la clase obrera, ellos se reúnen, todos juntos, riéndose en nuestra cara con una mariscada.
El gobierno capitalista sólo tienen en mente el interés de la burguesía.
#LASFOTOSDELAVERGUENZA pic.twitter.com/Q4Y5BSuo4A— Contracorriente Madrid (@Contrac_Mad) October 28, 2020
Los implicados en el escándalo no han tardado en justificarse. Para el ministro Illa la fiesta cumplía con los requisitos de aforo y distancia de seguridad, los mismos que no pueden garantizarse en escuelas y transportes públicos.
Para el anfitrión Pedro J. “todo era muy legal”. No le falta razón, el decreto del estado de Alarma incluye una excepción en la limitación de reunión en el caso de “las actividades laborales e institucionales”. ¿Qué tiene de institucional el aniversario de un medio de comunicación privado? En realidad, mucho más que cualquier sesión parlamentaria, pues es en estos foros de encuentro entre el poder económico y la casta política y judicial donde se toman las verdaderas decisiones en esta democracia para ricos del régimen del 78.
Del otro lado la realidad de la clase trabajadora y el pueblo: en Carabanchel una mujer y sus cuatro hijos pequeños sentados en el sofá que antes estaba en el piso del que acaban de ser desahuciados, sin saber qué hacer ni a donde ir. En lo que va de año más de diez mil familias han sido desahuciadas para beneficio de bancos y especuladores inmobiliarios -varios de ellos asistentes a la cena- para ellas el “quédate en casa” es un privilegio con el que no cuentan.
Ellos y nosotros pic.twitter.com/McCk9MGoh7
— DL (@diegolotito) October 28, 2020
La desconexión entre la realidad de la calle y la de la oligarquía empresarial junto a la casta política es tan evidente que a ninguno de esos más de cien políticos, consejeros, fiscales, militares, millonarios, periodistas lacayos… ni a sus asesores de imagen se les ocurrió que figurar en una cena llena de pompa y lujo el mismo día en que el asistente Ministro de Sanidad anunciaba que los contagios en el Estado español rondaban los 20.000 diarios con 267 muertes en las últimas 24 horas era una mala idea.
“Que coman pasteles”, palabras que se atribuyen a María Antonieta al conocer la falta de pan entre el pueblo y los campesinos de la Francia prerrevolucionaria. Es sabido que mientras la clase trabajadora y el pueblo rusos morían de hambre, al zar le llegaba cada día a palacio un tren cargado de flores frescas desde Niza. Como entonces la ostentación de la que presumen impunemente las clases dirigentes y sus funcionarios políticos a sueldo supone nuestra miseria y degradación.
Y como entonces la movilización decidida y hasta el final de la mayoría trabajadora es la única forma de poner fin a este agravio comparativo. Contra la opulencia de “palacio” tenemos que salir a la calle y poner fin a los privilegios de la casta política, que ningún cargo público gane más que el salario de una maestra, prohibir los desahucios y los despidos, expropiar a las grandes fortunas y capitalistas y poner sus millones en un plan de lucha contra las consecuencias de la pandemia y la pobreza.