El Papa Francisco se encuentra realizando una gira en tres de los países más pobres de América Latina: Ecuador, Bolivia y Paraguay, donde supuestamente el énfasis estaría puesto en los “pueblos indígenas” de estas naciones. Sin embargo, al Vaticano se le olvida mencionar el rol que cumplió la entidad en tiempos de colonización y asesinatos a indígenas; o más en la actualidad, su oposición al aborto, donde miles de mujeres pobres mueren cada año; su desacuerdo férreo ante la homosexualidad; o labor en la mantención de una sociedad de clases y desigual.
Jueves 9 de julio de 2015
Hace algunos días, el Papa Francisco (Jorge Mario Bergoglio) comenzó una gira en América Latina que se desarrollará entre el 5 y 13 de julio, bajo el lema de llevar la “Iglesia para los pobres”, donde además se daría peso a los “pueblos indígenas” de los países más pobres de la región: Bolivia, Ecuador y Paraguay.
El primer país en recorrer fue Ecuador, donde el Papa Francisco tuvo reuniones con el presidente, Rafael Correa; visitó Quito y Guayaquil y se reunió con cientos de fieles en el Santuario de El Quinche. Mientras tanto, miles de personas continuaban las protestas contra el gobierno de Correa, debido a reformas que están impulsando las autoridades y que atentan contra la estabilidad laboral de los trabajadores.
En este sentido, mientras el Papa Francisco hablaba de desarrollo, pero con “justicia social” y se reunía con el Presidente; estudiantes y varios sindicatos exigían en las calles que se mejoren sus salarios y se derogue una normativa laboral a la que consideran “antiobrera y antipopular”. Por esta razón es que el Frente Unitario de Trabajadores (FUT), la central obrera más importante de Ecuador, convocó a una masiva marcha por el centro de la capital, donde además de las exigencias mencionadas, también se enfatizó en la “criminalización de la protesta” por parte del Gobierno. ¿El mensaje del Papa al pueblo ecuatoriano? “Tener una vida de servicio, gratuidad y no olvidar de dónde los sacaron. No renieguen las raíces”.
El miércoles 8 de julio llegó hasta Bolivia, donde se reunió con el presidente Evo Morales. Una de las conversaciones esperadas de esta visita tiene que ver con la demanda marítima interpuesta por Bolivia ante Chile, a lo que el Papa expresó que “estoy pensando en el mar, el diálogo es indispensable”, dando mucho peso en la “reconciliación” y diálogo que debe haber en este conflicto.
Se espera que el Papa llegue a Paraguay mañana viernes, donde estaría por el momento hasta el domingo 12 de julio, y recorría la capital del país y localidades como Pirané, Clorinda, Fermín Rolón, Tatané y Puerto Velaz.
“Con los pobres”, pero contra el aborto, los homosexuales y la real igualdad social
Resulta contradictorio el discurso emitido por la Iglesia Católica a través del Papa Francisco. “Promover el desarrollo social con justicia social”, llevar la Iglesia “a los pobres”, recomendar a un pueblo que se mantiene movilizado ser “servicial y agradecido”, son algunos de los consejos manifestados por el Jefe de Estado del Vaticano.
La Iglesia Católica es la principal institución que promueve la “justicia social”, la “igualdad” y una de las entidades que se dice “defender a los pobres”. Sin embargo, el Papa Francisco y el resto de los clérigos, no duda ni un momento en aprovechar sus discursos para arremeter contra derechos básicos de las personas, que están siendo exigidos en la actualidad y que tienen directa relación con la gente pobre. Es así como en Ecuador, durante un discurso realizado en la Iglesia de San Francisco el día martes pasado, el Pontífice aprovechó de manifestar su repudio ante la demanda del aborto, planteando que este es un “asesinato”.
Ante estos dichos, María Paula Granda, una estudiante de 24 años recién egresada de la carrera de sociología en la Universidad Central de Ecuador, manifestó su opinión al medio de comunicación El Comercio, planteando que “el martes se refirió en ese mismo discurso al aborto como un asesinato, parte de la cultura del descarte y nosotras como feministas creemos que eso es no entender la realidad de países más empobrecidos y violentos como los nuestros. No es que pedimos el aborto como método anticonceptivo, sino como opción, queremos un aborto seguro para no morir”.
Al parecer a Jorge Mario Bergoglio se le olvida que anualmente en América Latina (sí, aquel continente tan pobre que el Pontífice visita) se realizan 4 millones de abortos clandestinos (los que quedan registrados porque la cifra aumentaría), donde mueren miles de mujeres debido a las complicaciones y a la falta de políticas públicas implementadas por los Estados. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, el 99% de los casos mundiales de mortalidad materna resultan de abortos mal ejecutados en los países más pobres.
Mientras Bergoglio arremete contra un derecho básico y fundamental para las mujeres, principalmente para las pobres, habla de “justicia social”; en una región marcada por el saqueo imperialista, por el abuso de las grandes potencias, por un pasado colonizador, donde la Iglesia Católica jugó un papel clave en la muerte de miles de indígenas, pobres, mujeres y hombres que osaron cuestionar.
Claramente, el Papa Francisco no menciona el cruel pasado de la Iglesia Católica, tampoco hace referencia a las reaccionarias políticas que impulsa el “partido de la reacción” a nivel mundial, donde de manera explícita se oponen a la legalización del aborto, teniendo en consideración que millones de mujeres pobres mueren a causa de esto en todo el mundo; arremeten contra las personas homosexuales, transexuales y travestis, tildándolas de “anti naturales” e incluso “pedófilas”, mientras que en sus filas hay cientos de clérigos que han abusado sexualmente y violado a menores de edad, como en el caso de Chile.
La Iglesia Católica busca instalar un discurso de “igualdad social”, de fraternidad, de amor, pero olvida que durante siglos ha cumplido un rol clave en mantener la sociedad de clases tal cual existe. Como institución ha sido una aliada perfecta de los poderosos, pasando por avalar la colonización y “evangelización” que arrasó con miles de indígenas; impulsando la Inquisición, donde murieron cientos de miles de personas que cuestionaron las doctrinas religiosas y que por lo mismo fueron tildados de “herejes”; pasó por apoyar también a la Monarquía, a la nobleza; y actualmente se mantiene codo a codo apoyando a los Estados capitalistas e imperialistas, a la clase empresarial, la misma que mantiene a la mayoría de la humanidad en la completa miseria.
La lista suma y sigue. “Los pobres” no necesitan de discursos estériles, llenos de contradicciones, de prohibiciones, de enjuiciamientos, de una moral religiosa que avala la discriminación, la violencia y la muerte. Para que los pobres dejen de ser pobres se necesita terminar con esta sociedad de clases, llena de explotación y desigualdades, que avala la miseria y el hambre. Una sociedad de clases y de diferencias sociales que ha sido defendida durante siglos por la Iglesia Católica.