
Franco Villalba Docente de La Matanza
Jueves 26 de noviembre de 2015 09:00
“-¡Bueno loco se viene el cambio! ¡Se acabó la joda! Los vagos a laburar.
Charlas como estas se escuchan en los lugares de trabajo antes y después del balotaje.
Esta mentalidad de rechazo a los más humildes, se está haciendo común por estos tiempos. Bastante alimentada por el gobierno que nos roba el salario con la excusa de ayudar a los que menos tienen, con el impuesto a las ganancias.
Se trata de una ideología totalmente ajena a la clase trabajadora.
Esa una creación de los empresarios y sus medios de comunicación que buscan contaminar nuestras cabezas para dividirnos y generar bronca entre nosotros.
-“Pero estamos todos en la misma”… contestó con bronca otro obrero. “Si mi suegra no hubiese tomado un terreno, hoy yo no podría construir en el fondo a pesar de que tengo un trabajo hace 10 años.”
Una confrontación entre los que tienen más con los que tienen menos oportunidades.
Nos quieren hacer creer que la única forma de crecer es mirando hacia adelante sin importar el de al lado e imponiendo la salida individualista, nos quieren confrontar entre efectivos y contratados, y los primeros a veces juegan a ser un ratito “jefes”.
Cuando en realidad los que nos imponen el tipo de vida que tenemos son los mismos empresarios y sus gobiernos.
Desde sus medios de comunicación nos taladran para que odiemos a los supuestos vagos que cobran planes, cuando los verdaderos vagos son los parásitos millonarios que viven sin trabajar a costa de nuestro sacrificio.
Nosotros vivimos dentro de sus fábricas, ellos sólo pasan un día a controlar números y después pasean por el mundo. Necesitan un sector de la sociedad en la pobreza y sin trabajo estable para extorsionar a los que tenemos la posibilidad de tener un trabajo, para exprimirnos a menor costo.
Pero hay ejemplos claros de lo que somos capaces cuando nos logramos sacar de encima esa división. Por ejemplo, en cada una de las inundaciones que siempre, afectan a los más vulnerables, perdiendo lo poco que tenían y dependiendo de la ayuda del gobierno.
En estos casos la mayor ayuda la obtuvieron de los trabajadores. Porque estos se ven reflejados en la misma realidad.
Tienen un trabajo y un sueldo fijo pero no tienen casa propia. Viven en casas de familiares, alquileres o pagan durante décadas un crédito. Pero para los que tienen el salario mí- nimo de $6000, ni esto es posible.
Otro ejemplo es el de los docentes del sindicato SUTEBA La Matanza, que fueron a solidarizarse con las familias sin techo de Merlo, uniendo a los maestros con las familias de sus alumnos que también son trabajadores como ellos. Antes también lo hicieron los trabajadores de la gráfica Madygraf y Kraft con los barrios afectados de la zona norte y La Plata. O en Alicorp donde los jaboneros donan siempre ropa, alimentos y la leche larga vida a los colegios donde hay evacuados.
En esta fábrica también se dieron luchas en 2010 y 2012 donde los obreros lograron la efectivización de 130 contratados. Rompiendo con el sentido común del “No te encariñes con el de agencia porque está de paso”.
O derribando la desconfianza con la que nos quieren separar de los vecinos del barrio “La Palito”, que es donde viven varios compañeros hoy. Esto son ejemplos concretos desde donde podemos partir para cambiar esta conciencia.
Miramos con admiración desde lejos a los movimientos que dicen “Bienvenidos inmigrantes” en Europa. Rechazando la violencia que las fronteras estatales aplican sobre millones de familias que escapan desesperadas de sus países.
Nosotros seguiremos siendo pacientes en la explicación pero firmes en el debate que debe chocar contra estos prejuicios . No dejemos que nos contaminen la cabeza con ideas que nos dividan entre nacionalidad, religión, color o si ganás más o menos. La clase obrera es una sola.