La directiva kirchnerista del gremio docente pretende aceptar un tope de 32 % de aumento, incumpliendo el acuerdo que firmaron en marzo.
Noé Silbestein Delegado departamental UEPC | Agrupación Docentes D-Base | Lista Unidad desde las Escuelas
Domingo 7 de octubre de 2018 22:50
El sindicato docente de Córdoba realizó el viernes pasado una asamblea provincial para debatir el incumplimiento del acuerdo salarial por parte del Gobierno. La excusa del Ejecutivo es que la recaudación ha aumentado menos que la inflación y por lo tanto no está en condiciones de garantizar un acta que ellos mismos propusieron a principios de año. La propuesta del Gobierno es abonar en octubre lo que se debe de agosto y unos puntos más, para llegar a un tope de 32 % de aumento; sentarse a negociar en noviembre y diciembre (cuando las aulas están prácticamente vacías) y empezar a discutir un bono de fin de año.
Tres empanadas
Lo indignante no es la propuesta en sí misma, sino que la conducción del gremio propuso aceptarla tal cual. Previamente, denunciaron que la Provincia privilegia las obras públicas por sobre la educación y la salud para apalancar la campaña electoral. También denostaron el apoyo de Schiaretti al Gobierno nacional, cuyas “políticas de ajuste ya señalaban con anterioridad que esto iba a suceder”, en referencia a la inflación y a la recesión económica. Sin embargo, defendieron el acuerdo firmado en marzo, sosteniendo que es el mejor acuerdo alcanzado por un sindicato docente en el país.
No hay que asombrarse: el discurso anti-schiarettista sólo es para pelear en la interna del PJ. Si vamos a los hechos, garantizan cada ajuste que necesita pasar el gobierno. Dicho en sus términos, “negocian” con el gobierno. Pero supeditan la negociación al principio de “es lo que hay”. Por eso plantearon que, como máximo, pueden negociar un techo del 32 %. Un discurso similar al de los medios de comunicación hegemónicos de Córdoba, que impugnan cada reclamo de los trabajadores estatales porque “al menos no perdieron un 15 % de poder adquisitivo como los privados”.
¿Qué hacer?
El problema aparece como un conflicto salarial, pero es político. Mientras los especuladores tienen “paritarias” de un 70 %, a los trabajadores nos quieren poner un techo de 32 % y alguna platita más, si es que hay. Desde ese punto de vista, no podemos ignorar que estamos ante un ataque brutal del FMI, de Macri, de los gobernadores del PJ como Schiaretti.
No se puede seguir sosteniendo, como hace la conducción del sindicato, la imposibilidad de movilización con los argumentos de que “la gente vota mal” o porque “nadie quiere parar”. Primero que nada, en vez de criticar a la docencia, deberían dejar de naturalizar los descuentos por días de paro, un elemento muy importante a la hora de realizar medidas de fuerza. En segundo lugar, estamos en un país donde hubo y hay grandes movilizaciones, empezando por las del 14 y 18 de diciembre pasado, que le pararon la mano a la reforma laboral; la marea verde por el derecho al aborto; el movimiento estudiantil que supo mantener la lucha superando la traición de ADIUC y de CONADU. El Astillero Río Santiago, la única empresa nacional que no pudo privatizar Menem, enfrentó y les ganó a Macri y a Vidal juntos. No hay que tenerle miedo a Macri: hay que enfrentarlo, organizando a los compañeros, confiando en ellos.
El camino son las asambleas escolares resolutivas para construir un plan de lucha real. No para discutir la propuesta del Gobierno, o de qué monto tiene que ser el bono de fin de año para perder un 13 % en lugar de un 15 %. Tenemos que debatir cómo defendemos los derechos laborales y la educación pública. Esta pelea incluye la alianza con otros sectores que reciben el ataque de los gobiernos y los empresarios, empezando por los empleados públicos, los trabajadores de EPEC y los de Minetti; pero también los y las estudiantes de las universidades que enfrentaron el ajuste a los salarios docentes y recorte del presupuesto universitario de conjunto, organizándose de forma democrática.
Si la conducción de UEPC admite que el presupuesto 2019 es un ataque en regla a la educación que implicará, por ejemplo, un 77 % menos para infraestructura escolar, hay que pasar de las declaraciones y las denuncias a los hechos. CTERA no llamó a un solo día de paro nacional luego del crimen social de Moreno, donde murieron dos trabajadores de la educación, justamente por la desidia estatal en infraestructura. Es responsabilidad de los sindicatos, entre ellos UEPC y CTERA, encabezar la pelea para que no pase el presupuesto de Lagarde, Macri y Pichetto, y esto no se logrará pidiendo “que los legisladores nacionales no voten el Presupuesto Nacional”. Desde la Agrupación Marrón y el Movimiento de Agrupaciones Clasistas estamos proponiendo bloquear el Congreso y movilizar en todos los lugares del país el día de la votación. Si bien CTERA dice que va a movilizar, tienen que organizar las escuelas, llevando a debate en asambleas escolares el presupuesto, explicando a la docencia y la opinión pública por qué parar y movilizar ese día.
Contra los docentes y las mujeres
La conducción del sindicato no se limitó a tirarse contra la propia docencia, a quienes acusan de haber “votado a sus verdugos”, mientras ellos no pelean ni siquiera contra los descuentos de los días de paro.
Las mujeres, que son mayoría en el gremio, tampoco parecen merecer ninguna consideración para estos burócratas. En una asamblea de delegados de Capital que se realizó el jueves por la mañana, la delegada Lucrecia Cocha sufrió una situación de violencia machista brutal por parte de un miembro de la conducción de UEPC.
Ese día por la tarde, se realizó la asamblea de delegados de nivel medio de Capital. Cecilia Ruiz, delegada de nivel medio por Docentes D-Base, expresó allí su solidaridad con la compañera e interpeló a la conducción del gremio sobre la avanzada de los sectores anti derechos contra la Educación Sexual Integral. La semana pasada se conoció que en el colegio Escuelas Pías se utilizaba un material de lectura en el que se justifica la violencia machista, un hecho que no mereció ni un comunicado en el sitio web del gremio. Cecilia recordó también que UEPC no movió ni un dedo cuando las docentes Romina Molina y Florencia Vega Clavero fueron despedidas en escuelas católicas por llevar el pañuelo verde y por abrir la discusión sobre la legalización del aborto respectivamente. Los derechos de las compañeras y la aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral tienen que ser defendidos de manera contundente contra los ataques de los sectores anti derechos.
Algo similar ocurre de cara al Encuentro de Mujeres, que se realizará en Trelew. La conducción no se juega a organizar las escuelas para abrir la participación en el Encuentro, lo cual no hace más que debilitar al movimiento de mujeres. Por eso definió mandar sólo un colectivo, cuando deberían utilizar los fondos del sindicato para que todas las docentes que quieran viajar puedan hacerlo.