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Red Internacional
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9 DE JULIO. La corriente indígena Wiphala Rebelde repudia la visita del rey emérito del Estado español

Ante la próxima visita del monarca la agrupación emitió un comunicado en repudio a la misma, el cual nos fue enviado a nuestra redacción para su difusión.

Jueves 7 de julio de 2016

"Repudiamos al Monarca

9 de JULIO 1816. Tucumán, un congreso, un acta, una decisión. Algunos o muchos historiadores, sus historiografías y el modo de producir el efecto contemplativo de la comunicación pasiva, describen hasta el punto y coma de aquellos eventos sobre lo que resulta, a 200 años del inicio y desarrollo, el origen cierto del hoy 9 de julio de 2016: las relaciones carnales directas con quienes produjeron genocidio, impiedad y la base de sustentación de la sacrosanta sociedad occidental, dependiente y atrasada, consagrada al pillaje, la explotación y la sumisión a los mandatos transmarinos eurocéntricos.

La presencia probable en estos días de un rey, de un monarca del establishment europeo, de un fantasma del desarrollo capitalista, aún visto desde sus propias relaciones sociales con el entorno en sus comarcas, resulta poco menos que surrealista. No es sino consecuencia de una frustración concreta y la necesidad de pertenencia de los dirigentes y partidos políticos burgueses, románticos nativos conservadores de relaciones culturales bañadas de síndrome de miedo y pleitesía por el amo que sueña el sueño eterno de la quinta olvidada al sur del paralelo 14.

No se puede esperar nada para nuestros pueblos naturales. Ni siquiera la mención pública e histórica que la independencia que no fue, comienza con su letal sacrificio. El congreso de 1816 y su declaración abre sobre ellos interrogantes funestos: territorios custodiados por miles de años y colonizados para tener que soportar la agresión criminal del verdugo representante de los pueblos nuevos del continente. Habida cuenta que buena parte de los pueblos del viejo continente no pueden liberarse tan fácilmente de sus propios lacayos, soportando una entrampado civilizatorio inédito.

Ante la embestida de la política neoliberal, para nosotros de carácter reaccionaria, habitada en su interior por una socialdemocracia cholula y obediente, rescatamos como nunca los valores identitarios ocultados por siglos, las menciones tergiversadas de las enormes capacidades ancestrales simbólicas, cuyo nexo con el pueblo trabajador es absoluto, pues nuestros pueblos originarios y sus formas de inserción en la plataforma social de las masas fue por transferencia de la necesidad de mano de obra barata, la asimilación transcultural y el aislamiento material profunda en las formas que el crecimiento del capital financiero nativo y extranjero se asoció al poder formal del estado, custodio de los intereses latifundistas y advertidos específicamente de la fuerza virgen utilizable para su beneficio, disponible en todo el territorio nacional.

La presencia de un monarca español es por ello repudiable, sin más. Creemos que la resistencia cultural originaria y las organizaciones que luchan por una independencia real, económica y política fundamentalmente, deben estar a la altura de las exigencias actuales: amplitud en las estrategias de unidad y cohesión, pluralidad de voces y tolerancia en las divergencias, decisiones consensuadas, visibilización de las opiniones colectivas y puesta en escena una ofensiva primaria cultural, en la que las simbologías de nuestros pueblos naturales ocupen un lugar destacado. El reconocimiento de nuestros orígenes, de nuestras ancestralidades, de nuestros valores invisibilizados, pondrían de manifiesto los valores silenciados en el interior profundo de nuestra clase obrera y los trabajadores; allí se deposita y no por casualidad la sangre de nuestro interior, ampliamente esparcida por hermanos de sangre y las identidades omitidas. Invitaría así a la participación directa en las fuerzas políticas antagónicas al sistema perimido vigente y restaría vínculos perversos con los partidos políticos garantes de oficio del sistema, que sin chistar lamen la bota de un visitante racista, aún a la distancia, que comulga el crimen, la vejación y el despotismo de ayer y de hoy de las clases del privilegio local y su locura existencial.

Nuestra madre tierra es una sola y nuestros pueblos originarios lo saben, tal vez, mejor que nadie, y sin independencia política y económica estamos condenados a la extinción. Jallalla, jallalla, Q’iwisiña.

Corriente Indígena Urbana WIPHALA REBELDE"