A medida que se presenta una pérdida en las masas de hielo se presenta un movimiento en la corteza terrestre. En esta nota abordamos que dicho movimiento no sólo se limita a zonas glaciares sino está caracterizado por un movimiento en la corteza terrestre global.
Sábado 4 de diciembre de 2021
En un estudio publicado en Geophysical Research Letters el 9 de Agosto del 2021 titulado: The Global Fingerprint of Modern Ice-Mass Loss on 3-D Crustal Motion (La huella de pérdida global de masas de hielo moderna en un movimiento 3D de la corteza terrestre) para observar si la pérdida de hielo sólo trae consecuencias en el cambio al nivel del mar o sus efectos van más allá de este hecho.
Sophie Coulson y sus colegas comentan que la pérdida en masa de hielo se incrementó dramáticamente desde el cambio de siglo, con pérdidas en el hielo de las capas Antárticas, de Groenlandia y montañas de glaciares incrementando aproximadamente un 60% a través del 2010 relativo a la década previa.
Esto en adición a ser un contribuyente a la reciente aceleración del aumento a la media global del nivel del mar y la variabilidad regional en el cambio del mismo. Esta redistribución de masa entre continentes resulta en deformaciones en la corteza terrestre significantes y variables en el tiempo.
Los impactos de las pérdidas de masa de hielo en el sistema terrestre tienen un alcance global. También llamados efectos “far-field” (que ellos definen vagamente como esos que ocurren a distancias más allá de 1000 km desde donde se presentan la pérdidas de masa de hielo) y en la deformación de la corteza terrestre.
Esta pérdida de masa de hielo deja huella también en el movimiento terrestre vertical que no es otra cosa que la tasa de cambio promedio a largo plazo, durante varios años o décadas, de la superficie terrestre en un marco de referencia geocéntrico. Movimiento de decenas de milímetros por año en grandes áreas continentales.
Pero poco se ha hablado sobre los movimientos horizontales que los acompañan, movimientos pueden exceder a su contraparte vertical. Por eso en el estudio se hace una serie de predicciones sobre los mismos en la corteza terrestre como respuesta a la pérdida de las capas de hielo y glaciares a lo largo del siglo XXI.
Estás pérdidas de masas de hielo que se presentan también por un incremento en la temperatura de la tierra están estrechamente ligadas al cambio climático que más allá de ser un acto individual está creado por grandes empresas como Coca-Cola cuya manufactura global produjo en el 2020 aproximadamente 5.24 millones de toneladas de gases de efecto invernadero según datos de Statista.
Partiendo del estudio no está demás comentar cómo el calentamiento global, que es consecuencia de la forma de producción anárquica del capitalismo, crea devastaciones hasta en cosas que creíamos que eran solamente espontáneas como los desplazamientos horizontales en la corteza terrestre. Por si el aumento en el nivel del mar y la temperatura no fueran ya suficientes.
En un sistema donde la economía estuviera planificada para satisfacer las necesidades de la humanidad y no las de un puñado de millonarios responsables del cambio climático que poseen el mundo entero -como los dueños de Coca-Cola por ejemplo- muchos de estos problemas no sólo podrían ser prevenidos sino que hallarían una solución conveniente para todos.
Pero estas soluciones no vendrán de las manos de los capitalistas, sus gobiernos y sus eventos que, lejos de buscar soluciones, siguen perpetuando el problema, sino de la amplia organización y lucha de la clase trabajadora, junto a todos los sectores oprimidos, que ponga fin a este sistema y que re organice los fines de la producción y la ponga al servicio del pueblo trabajador rescatando este planeta -dado que no hay planeta B- y que sea a la voz de “el capitalismo destruye nuestro planeta, ¡destruyamos el capitalismo!”.