Dos jóvenes estudiantes fueron asesinados al finalizar la marcha de ayer 14 de mayo en Valparaíso por una persona que los amenazó por estar rayando unos graffitis. El hecho despertó la indignación y repudio de las organizaciones estudiantiles, de trabajadores y de izquierda, aun cuando no faltaron algunas voces reaccionarias.
Natalia Cruces Santiago de Chile
Viernes 15 de mayo de 2015
Muchas declaraciones han señalado que el asesinato de los dos jóvenes, uno de ellos militante de las Juventudes Comunistas, es también parte de la herencia de la dictadura, del individualismo neoliberal, de la violencia cotidiana, de que prima más la defensa de la propiedad privada que el derecho a movilizarse.
Efectivamente, la criminalización de las movilizaciones ha sido una de las estrategias usadas contra los estudiantes, trabajadores, el pueblo mapuche tanto por gobiernos, fuerzas policiales y medios de comunicación al igual que fue en su momento la criminalización de la pobreza.
Hace pocos días atrás, la Comisión de Seguridad Ciudadana aprobó una indicación sobre la ley de control de identidad preventivo, apoyada por el RN Gonzalo Fuenzalida la UDI Claudia Nogueira y Marcela Sabat y también por diputados de la Nueva Mayoría como Gabriel Silber y Daniel Farcas. Esto facilita a carabineros detener de manera “preventiva” a cualquier persona que consideren “sospechosa”.
Es decir, da más herramientas para ser utilizadas como forma de represión, a las que ya cuentan en la actualidad. Es común ver en las movilizaciones a carabineros deteniendo a estudiantes o revisando sus mochilas, pero esto fortalecería con la nueva ley, permitiendo mayor control y seguimiento.
Por otro lado, hace algunas semanas atrás carabineros también rechazó un manual dirigido a estudiantes del Instituto Nacional de Derechos Humanos donde se criticaba el uso de la represión en las movilizaciones, lo que está documentando en decenas de informes y denuncias desde el 2011 en adelante, entre las que se cuentan estudiantes desnudados en comisarías, golpeados, detenidos, con balines en sus cuerpos e incluso el asesinato del joven Manuel Gutiérrez en la madrugada del 25 de agosto de ese año.
Comando Héctor Trizano y agricultores armados en el sur
Desde hace algunos años en la zona sur del país se volvió a escuchar hablar del Comando Hernán Trizano, un grupo de derecha paramilitar que ha realizado varias amenazas al pueblo mapuche, el que incluso ha sido investigado por varias denuncias en su contra. Incluso en el año 2009 un supuesto vocero de este movimiento amenazó con terminar con el conflicto en el sur con armas y explosivos.
El año pasado el werkén de la Comunidad de Temucuicui señaló que una de las casas de la comunidad fue quemada en un atentado ligado a este Comando, también comentó que en varias oportunidades entregaron nombres a la justicia sobre los integrantes de esta organización, pero no fueron escuchados.
Recordemos también que en el año 2012 el entonces Ministro de Agricultura del gobierno del empresario Piñera, dijo que a nadie se podía prohibir que se arme y defienda. O el actual presidente de la SOFO (Sociedad de Fomento Agrícola de Temuco) que hace pocas semanas señaló que están dispuestos a juntarse y defender los campos o José Miguel Steigmeir del Consorcio Agrícola del Sur, que indica que van a acompañar a sus “colegas” cuando existan posibilidades de procesos de recuperación por parte del pueblo mapuche. Otras noticias indican la presencia de muchos agricultores armados incluso con grandes “arsenales”.
Mientras tanto, continúa la militarización de las comunidades, los violentos allanamientos y detenciones a mapuche.
Criminalización de la pobreza
También los últimos meses se realizaron varias “detenciones ciudadanas” que se trataba de agresiones masivas, humillaciones y golpes a personas acusadas de estar delinquiendo, llegando incluso a agredir a personas que criticaban la acción. Incluso ser “graffitero” es un delito y los jóvenes que lo realicen son detenidos, denunciados e incluso llevados a la justicia, como pasó hace poco también en Valparaíso y en Santiago en el metro. Según informaba Chilevisión sobre el caso de Valparaíso, se trataba de un hecho “vandálico” donde los sujetos “rayaron completamente los tres vagones”
Criminalización de las movilizaciones
Es común ver en las noticias, cuando se habla de las movilizaciones estudiantiles, de los hechos “vandálicos”, los encapuchados y destrozos, señalando la indignación de automovilistas por cortes de calle y desvíos. También la justificación y legitimación de la represión y actuar de carabineros, de las detenciones masivas de estudiantes o la equiparación de manifestarse a estar cometiendo un ilícito.
Efectivamente, parte de la herencia que quedó de la dictadura fueron las leyes de amnistía e impunidad, la justicia militar o las leyes contra el terrorismo; también la violencia de los bajos salarios, de la pobreza, de la subcontratación y precariedad de la vida.