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Red Internacional
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Cultura. La crisis de régimen y el problema del machismo en el acto de Edo Caroe

La rutina del comediante expresa algo que se ha venido gestando durante los últimos años, y de manera transversal en todo el país: la desconfianza en las instituciones del régimen y sus políticos. La inteligencia y mordacidad de su rutina, consiste en manifestar públicamente algo de lo que nosotros nos damos cuenta a diario, que lamentablemente se ve opacado por el recurso simplista del sexismo y la homofobia para la risa fácil.

E.E. Vergara Valparaíso, Chile

Miércoles 24 de febrero de 2016

En los más de 55 años de historia del Festival de Viña del Mar, son cientos los artistas que han pasado por la Quinta Vergara, mostrando a todo el país, y a distintos rincones del mundo su puesta escénica.

En este caso los comediantes, han ocupado un puesto particular dentro de la parrilla programática, donde algunos han corrido mejor suerte que otros, frente al temido “monstruo” de Viña.

Si bien era recurrente que comediantes como Alvaro Salas, Coco Legrand o el Palta Meléndez se subieran 3 o 4 veces al escenario de Viña, durante los últimos años ha habido un recambio no solo en aspectos generacionales -dándole paso a la juventud- sino en la forma y el contenido de hacer comedia.

Caroe contra la casta política, los empresarios y la iglesia

Edo Caroe comediante y mago, oriundo del sur de Temuco es un claro ejemplo de este nuevo tipo de humor que abandona la clásica concepción del cuenta chistes, por la de una especie de analista cotidiano de la realidad política y social de su país.

Durante su presentación en Viña, Caroe pasó por distintos temas, jugando con elementos de su vida personal y distintas experiencias, pero el mayor revuelo se generó cuando después de aproximadamente unos 20 minutos de rutina, comienza a bombardear a diestra y siniestra a toda la casta política de parlamentarios no dejando títere con cabeza.

AFP, Caso Penta-SQM, Corpesca, El Cartel del Confort; Caroe disparó sin clemencia tanto contra la derecha como la NM, repasando incluso a la Iglesia Católica y su moral cristiana. Sin embargo es importante preguntarse ¿Qué expresa la rutina de Caroe en la situación política actual?

Dentro de la esquizofrenia del despilfarro y la fascinación del festival de Viña, la aparición de este tipo de críticas, mordaces e irreverentes, figuran como una especie de salvavidas ante la miseria de lo cotidiano. Las idas y vueltas de revisión a cada uno de los aspectos más irritantes del régimen político, hacen del humorista una “vía de escape” para quien llega al final del día cansada/o y con ganas de distraerse un rato. Reír es, en efecto una práctica emancipatoria de esa cotidianidad.

El discurso machista y el humor progre

Sin embargo, a pesar de lo progresivo de la rutina de Caroe en contra de la casta política y los empresarios, es imposible no detenerse en una serie de elementos machistas y homofóbicos, que expresan la naturalización con la cual aceptamos sin más cuestionamientos chistes que discriminan tanto a mujeres, como a la diversidad sexual, restándole fuerza a aquel discurso que primeramente se asoma de manera más provocativa e incendiaria.

Nos encontramos en un momento de fragmentaciones, de ideas que poco a poco comienzan a transformarse, de un nuevo ciclo político en el cual se despunta un despertar colectivo, que se ha visto tanto en el movimiento estudiantil, como en el movimiento de las y los trabajadores, y con un cariz especialmente significativo el movimiento de mujeres, diversidad y disidencia sexual. Que no considerará su aliado a quien le violenta, menos aún en la televisión.

La contradicción principal de Caroe es que se mofa de cosas que él mismo considera incorrectas. El problema no es solamente el chiste: más profunda es la realidad que refleja. Hay que cambiar esa realidad para cambiar el chiste. No obstante, no se puede considerar progresivo hasta el final si no es capaz de superar las imposiciones de un sentido “común” malgastado, que si lo vemos resquebrajado, en lugar de utilizar pegamento verbal y devolver las piezas a su sitio, se hace necesaria una nueva vuelta de tuerca. Sobretodo cuando se pretende entregar un mensaje de “cambio” social.

El humor, la reacción y la crisis del régimen político

La crisis del régimen político se palpa, se siente en el aire, y la gente se da cuenta. Si bien es necesario reconocer la apuesta de Caroe, es imposible elevarlo a otra categoría que no sea la de un bufón, bien pagado por los poderosos, haciendo reír al pueblo para evitar un desmadre. No podemos concebir la respuesta del público sin la reacción de miles de personas que ven como se les escapan sus jubilaciones, el crédito de la universidad que aún están pagando, o el sueldo que no les alcanza para fin de mes, mientras un puñado de empresarios y políticos corruptos se llenan los bolsillos a costa suya.