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Red Internacional
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La crisis del agua en Campinas y el interior de San Pablo

Chico Nery Biólogo y docente en la región de Ouro Verde, Campinas, afectada por la falta de agua.

Miércoles 22 de octubre de 2014

La crisis del agua se intensifica en el interior paulista. Son ya más de 14 millones de personas afectadas en más de 68 ciudades. Un eficiente cálculo de parte del gobernador Geraldo Alckmin y del PSDB para que la falta de agua comenzara a notarse después del cierre de las urnas, durante el primer turno.

El gobierno apuesta a que las lluvias resuelvan milagrosamente (y temporalmente) nuestros problemas, evitando un escenario aún más turbulento. Sin embargo, desde los últimos días el pueblo pobre se encuentra en una situación insoportable.

Con temperaturas que alcanzan los 40 grados, con valores de humedad por debajo del 12% y sin aguas en las canillas, la vida en la periferia de la ciudad se parece a un infierno. Algunas manifestaciones comenzaron a ganar fuerza en Itu, se expanden por Campinas, como sucedió en Vila Formosa y en Jardim Santo Antônio en los últimos días.

En Campinas, desde hace una semana la población de los barrios más pobres vienen sufriendo la falta de agua, como en el Distrito Industrial de Campinas, Campo Grande, Campo Belo, Rosalina, Itaguaçu, Fernanda, Vila Formosa, Santo Antonio y Parque das Industrias que son parte de una lista que viene creciendo diariamente. El próximo viernes, según la Sociedad de Abastecimiento de Agua y Saneamiento (SANASA) le faltará agua al 75% de la población de la ciudad.

En Santo Antonio, el estudiante Daniel Barreto de 17 años denunciaba durante uno de los actos que un galón de 20 litros llega a costar más de 20 reales (cerca de 8 dólares) en el mercado. En otras ciudades, como Campo Belo, la población llega a recorrer 15 km hasta la ciudad de Itupeva, enfrentando 3 horas de fila para llevarse agua de cañerías sin tratamiento.

La crisis es tal que el gobierno ya ha comenzado a cortar agua en los barrios de clase media y acomodados, como viene ocurriendo en Souzas, en Taquaral y en Swiss Park.

¿De quién es la culpa?

Los gobernadores esconden la incompetencia de décadas de distintas gestiones. Además de mentir descaradamente sobre que no existe tal falta de agua, intentan responsabilizar individualmente a la población. Si es verdad que es necesario modificar algunos hábitos cotidianos, esto solamente es un reflejo de la desorganización irracional de la sociedad en la que vivimos. Y en esa desorganización, el “agua en las veredas” y otras excusas por el estilo, son problemas menores.

La hipocresía de los gobiernos es tal que quieren responsabilizar al pueblo pobre y trabajador imponiendole multas por limpiar las veredas en calles que no se encuentran asfaltadas, mientras las grandes empresas de celulosa y las mansiones de esos mismos empresarios no son afectadas. La crisis que vivimos es profunda y de décadas de un capitalismo cada día más caótico.

La población pobre del “estado más rico del país” comienza a pagar por la destrucción de la naturaleza, sus manantiales, por desagües irregulares de las principales industrias. No se trata de “falta de lluvia”, de “problemas naturales”, como nos quiere hacer creer el gobierno.

Desde hace décadas especialistas vienen alertado a los gobiernos de la seria crisis que se estaba gestando. Pero todos, sea Alckmin del PSDB, Haddad del PT o Jonas del PSB priorizan las ganancias empresariales, de las constructoras, del agronegocio en lugar de la vida y el medioambiente. La crisis en este momento se localiza en San Pablo pero sabemos que el caos ecológico se extiende de norte a sur de nuestro país. DIlma y Aécio, los dos candidatos presidenciales, son responsables junto a sus aliados políticos, por la catástrofe ambiental desencadenada en las últimas décadas.

Desequilibrio

Hace exactos 10 años atrás, para no ir más lejos, artículos periodísticos retrataban la enorme destrucción de nuestra flora y sistema hídrico. es decir, no se trata de un problema local sino que señala que el conjunto del sistema hídrico que abastece al estado de San Pablo y otras regiones se encamina hacia el colapso desde hace mucho tiempo y no se hace nada. La utilización irracional e ilegal del agua por parte de los empresarios, la falta de tratamiento de los desagües industriales y residenciales, la especulación inmobiliaria, que destruye la flora a través de emprendimiento lujosos y hoteles -obligando a las poblaciones más pobres a buscar áreas de protección, ya que son expulsadas de los centros urbanos por los altísimos costos de mercado-, son las causas centrales del problema.

Así como el sistema energético, tenemos un sistema hídrico arcaico, sin mantenimiento y con un plantel de trabajadores muy por debajo del adecuado, que hace que tengamos índices de pérdida elevadísimos de casi 30% del agua tratada en el estado de San Pablo.

La irracionalidad de nuestro tratamiento de agua y los desagües es tal que por detrás de la “transparencia” que aun es posible conservar del agua que bebemos, se esconde un verdadero tanque químico, preparando futuras enfermedades en la población. Hace 10 años usábamos cerca de 170 mil toneladas de productos químicos para mantener su potabilidad (Datos obtenidos de artículos citados por Mike Davis en su libro “Planeta Favela”).

Si en ese entonces usábamos esa cantidad de productos químicos, cuánto será usado este viernes en Campinas, siendo que la proporción de desagües cloacales sobre los ríos es tan elevada que está obligando a las intendencias a cortar el agua en casi toda la ciudad en un intento desesperado de “tratar un poco” el agua antes de ser distribuida.

Nada se puede esperar de los responsables de la crisis

Nada podemos esperar de los gobiernos que nos hundieron en esta crisis. Son sus negocios los responsables por este caso, como ocurrió con el gran escándalo de la SANASA, involucrando las camarillas de Dr. Hélio. Con Jonas Donizette, nada cambió. Los legítimos actos de protestas de las poblaciones en los barrios, tiene que servir de ejemplo y ser apoyados por los sindicatos, movimientos barriales y organizaciones estudiantiles.

El pueblo pobre, los niños y enfermos no pueden pagar con su salud por el vandalismo y la incompetencia de los gobiernos. El SANASA tiene que ser puesto bajo gestión de los trabajadores y del pueblo, pues solo así logramos comenzar a dar una respuesta efectiva a esta crisis. Necesitamos un sistema de agua esterilizado, bajo control obrero y popular en todo el estado de San Pablo. Llegamos al límite. La destrucción de las fuentes, la desorganización del espacio urbano cercano a colapsar, este es el legado de las últimas décadas del capitalismo contemporáneo, el de una “naturaleza atormentada”