La crisis del Peda dejó de ser un secreto, se comenta en cada rincón de la universidad. Y hasta la misma Rectoría ha tenido que reconocer que “el Peda está en crisis”.

Valentina González Estudiante Castellano. Pedagógico.

Catalina Parra Militante de Pan y Rosas y el Partido de Trabajadores Revolucionarios
Jueves 30 de agosto de 2018
La crisis del Peda dejó de ser un secreto, se comenta en cada rincón de la universidad. Y hasta la misma Rectoría ha tenido que reconocer que “el Peda está en crisis”, lo que ya decíamos el primer semestre en masivas asambleas y movilizaciones cientos de estudiantes y algunos funcionarios y académicos, a raíz de la situación financiera y política de la universidad. Dineros en negro objetados por Contraloría -que asiguen sin respuesta-, la desvinculación del Contralor interno por tener una posición política distinta al Rector sobre el gobierno universitario, la inviabilidad financiera, y la posibilidad de que no pasáramos las áreas de acreditación de la universidad. Sumado a la enorme precarización de la universidad, con mínimos sueldos para profesores y funcionarios, baja dotación de contratas, sobrecarga e inestabilidad laboral, una infraestructura paupérrima para estudiantes y profesores, y el autofinanciamiento que nos tiene hace años al alero de las hipotecas y préstamos con el Banco Santander para poder sostenerla. ¿Los responsables? El rector Jaime Espinosa y Leonel Durán, y de quienes deciden por nosotros a espaldas de la comunidad universitaria, como la Junta Directiva.
Mientras que negaron la crisis, la toma separatista sirvió para desviar la lucha de las y los estudiantes, el Rector, montándose sobre la ”ola feminista”, escondió bajo la alfombra la situación de la universidad, con flexibilidad y chocolates. Acuerdos a puertas cerradas -sin discusión ni conocimiento de la comunidad hasta hoy-, y con diálogo hipócrita hacia las estudiantes.
En medio de esto y con la universidad vacía, la empresa externa Deloitte realizó una auditoría que costó 60 millones de pesos, ¿qué dijeron?, que la universidad es inviable financieramente a partir del año 2020 y la única forma de superarlo es mediante 12 medidas sugeridas por la empresa, ante las cuales el Rector “se negó tajantemente”, sin embargo, ya están aprobadas cuatro de ellas: reducción de contratos para honorarios, aumento de horas para los profesores a contrata, aumento de matrículas y no invertir en infraestructura.
Es decir, la salida a la crisis, es precarizar aún más la universidad y que sigan decidiendo unos pocos. Porque su intención, no es salvar el Peda, su intención es acabarlo y salir lo menos involucrado posible.
La toma separatista del Pedagógico marcó un antes y un después para la comunidad universitaria. Durante las movilizaciones del mes de mayo se visibilizó la violencia machista en universidades y colegios, peleando por protocolos, por exigir educación no sexista y esto no nos dejó indiferentes. Pero, ¿qué ganó la comunidad del Pedagógico luego de los meses de movilización? La respuesta a los casos de acoso y abuso sexual se encuentra ligada a la pelea contra el sistema educativo y para eso es esencial la participación y discusión de todas y todos los que componemos la comunidad, esto no puede combinarse con medidas autoritarias ni censuras a las organizaciones feministas y de izquierda. La confianza en las autoridades demuestra más que nunca sus aspectos negativos para las y los estudiantes, los acuerdos firmados con la mesa negociadora no se han reconocido y el Rector, que antes se mostraba muy de acuerdo con las demandas feministas, no se hace ni se hará cargo de estos problemas en la universidad.
Dentro de este debate, el movimiento de mujeres ha demostrado que podemos ir por más, no solo quedarnos con los límites del mayo feminista, sino que sobrepasarlo por medio de la demanda por el derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito, tomando el ejemplo de las pibas Argentinas, que abre la lucha por el aborto legal en toda América Latina.
Luego de meses de toma general para sacar de la universidad a los acusados por acoso o abuso, ni el Rector, ni la Vicerrectora, ni las autoridades de la mesa negociadora se han manifestado frente a esto, y la respuesta de las estudiantes que participaron de la toma ante esto ha sido la funa sostenida, pública y violenta. Cabe preguntarse nuevamente, qué ganó la comunidad y cuál es el rol de la oficina de género frente a esta situación. Pero, además, debemos abrir el debate abiertamente sobre que hacer, de qué manera es que enfrentaremos la violencia machista al interior de la universidad, batalla que para nosotras no está separada de acabar con el autoritarismo universitario.
¿Qué tenemos que decir frente a esto?
Estos últimos días ha pasado desapercibido un hecho que, los mismos que escondían la crisis, hoy esconden a la comunidad: el viaje a California de cerca de 27 académicos de altos mandos, con viáticos de 3,7 millones de pesos cada uno, mientras el Pedagógico sigue sin salas, y donde luego de la toma de carácter separatista funcionarias y funcionarios trabajaron hasta los domingos recibiendo un pedazo de torta como “agradecimiento” por parte de Jaime Espinosa, mientras por otro lado, ellos realizan viajes pedagógicos millonarios en EE.UU.
Lo cierto es que tenemos bastante que decir, aunque muchos intenten hacer un “borrón y cuenta nueva” a pesar de que un terremoto viene a sacudir la universidad y a todos quienes estamos dentro, frente a los despidos ya anunciados por Deloitte bajo el “permiso” dado por el Consejo Académico. Debemos prepararnos, la crisis de la universidad no debe pesar en los hombros de quienes la componemos, sino que todo lo contrario, frente a esto #QueLaComuidadDecida es fundamental, no solo para que tengamos claro quiénes son los responsables de esta crisis, sino que tomemos en nuestras manos el futuro del Pedagógico, el futuro de la Educación Pública.
Debemos ser claras y claros con quienes nos dicen que la salida a esta situación es mayor precarización, no aceptaremos ningún despido de profesores ni de funcionarios. Frente al problema financiero y lo que lleva al interior de la universidad, es necesario que retomemos la discusión que tuvimos apenas comenzamos a organizarnos por la crisis de la universidad, que hoy es una realidad, es decir, que el Estado debe hacerse responsable por medio de un Plan de financiamiento integral que venga a fortalecer al Pedagógico, y al conjunto de universidades públicas que hoy son otras víctimas de la educación de mercado.