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Chile

Trabajadores. La democracia y su política anti obrera: Trabajadores muertos y asesinados en dictadura

A pocos días de cumplirse un nuevo aniversario del asesinato del dirigente sindical Juan Pablo Jiménez, recordamos también otros trabajadores que han sido asesinados o muertos desde la transición pactada que firmaron la Concertación, la derecha y los militares, que se dedicó a mantener en pie la obra de la dictadura y su política anti obrera.

Natalia Cruces Santiago de Chile

Viernes 20 de febrero de 2015

“Esto es por los trabajadores” señaló Marco Antonio Cuadra, dirigente sindical de los trabajadores del Transantiago, que se quemó a lo bonzo tras una serie de abusos empresariales, amenazas y presentación de una demanda por desafuero sindical hecha por la empresa RedBus,y su despido en mayo de 2014.

Marco Antonio Cuadra fue despedido por altoparlantes en su lugar de trabajo, buscando humillarlo ante sus compañeros y sembrar el miedo entre los trabajadores. Redbus se caracteriza por ser una más de las empresas que abusa de sus trabajadores, con bajos sueldos, largas jornadas laborales, persecución a los sindicatos y denuncias por prácticas antisindicales, las que incluso han llegado a sanciones por parte de la Dirección del Trabajo.

Uno de sus compañeros de trabajo y también dirigente sindical, señaló que unos días antes Marco Antonio Cuadra lo había llamado para comentarle de su despido. Los dirigentes sindicales estaban preparando una serie de denuncias contra Redbus, para denunciar las prácticas antisindicales, el acoso a dirigentes y activistas, los malos tratos y otros problemas.

La esposa del trabajador también comentó los malos ratos e injusticias que vivía Marco “veía con mucha rabia a los abuelitos, y en general a todos los trabajadores, que los hacían trabajar hasta muy tarde, que no los respetaban, que tenían que utilizar pañales por la falta de baños y lo extenso de los recorridos. Todas esas cosas lo tenían muy mal”.

Después que Marco se prendió fuego, sus compañeros de trabajo trataron de ayudarlo, llamaron a una ambulancia y lo acompañaron. Uno de ellos le preguntó porque lo había hecho “por nuestros compañeros. Cómo abusan, no nos pagan la quincena, nos echan a los sindicalistas, nadie dice nada. Hasta cuándo, compañeros”. Marco sobrevivió 25 días, con el 85% de su cuerpo quemado, muriendo el 27 de junio de 2014. Sus compañeros que también eran dirigentes sindicales renunciaron a la empresa.

Redbus había solicitado el 23 de mayo de 2014 el desafuero de Marco Antonio y de Luis Moya, otro de los dirigentes sindicales, como una forma de amedrentar a los trabajadores y, sobre todo, impedir la organización sindical, llegando incluso a impedirles la entrada a los terminales.

Esta empresa operadora del Transantiago tiene varias denuncias y multas por prácticas antisindicales, según indica la Dirección del Trabajo, entre ellas por separar ilegalmente a trabajadores con fuero en varias ocasiones o por impedir fiscalizaciones. La muerte de Marco motivó un paro y movilización de los trabajadores del transporte, que fue apoyado también por organizaciones estudiantiles, sociales y de izquierda.

No es la única, muchas otras empresas tienen una política contra los sindicatos, amparados también en el Código Laboral que se impuso durante la dictadura y que sobrevivió y fue perfeccionado durante los gobiernos de la Concertación y la derecha. Un Código Laboral totalmente anti obrero, donde se permitió el reemplazo de los trabajadores en huelga, se atomizó a los sindicatos, se prohibió la negociación colectiva, entre otras cosas.

Así como Redbus, muchas otras empresas como Líder, Starbuks, Subs, Minera Escondida y otras tienen múltiples denuncias, que a lo más terminan en multas irrisorias por parte de la Dirección del Trabajo.

La lucha de los trabajadores subcontratados y el asesinato de Rodrigo Cisternas

Al menos desde el año 2006 en adelante, los trabajadores subcontratados del área de la minería, salmoneras, forestales, portuarios y otros, comenzaron un proceso de organización, lucha y movilización que tuvo algunos hitos importantes, con huelgas, cortes de camino, coordinación a nivel provincial y nacional que potenció la organización de uno de los trabajadores más precarizados, como son los subcontratados, poniendo en el centro del debate este problema.

La subcontratación fue también uno de los legados que dejó la dictadura y que se profundizó durante los gobiernos concertacionistas, donde aumentaron las cifras del empleo subcontratista y se adecuó la legislación para regular este empleo. La subcontratación es una de las modalidades que permite la precarización laboral, como también facilita a las empresas disminuir sus costos y busca también la división de la clase trabajadora entre trabajadores de planta y subcontratados, promoviendo además diferencias en los salarios, las condiciones de trabajo, los bonos y otros temas.

Como señalamos, desde el año 2006 e incluso antes, se realizaron algunas movilizaciones importantes de parte de los trabajadores subcontratados, que entre otras cosas demandaban mejores condiciones de trabajo, aumento de salarios, etc.

Una de estas movilizaciones fue la que realizaron los forestales, quiénes convocaron a jornadas de paro y protesta en mayo de 2007, sobre todo los trabajadores de la Planta de Celulosa Arauco, del grupo emprearial Angelini.

El 3 de mayo de 2007 en la noche, la movilización de los forestales había logrado bloquear los caminos y rutas de la zona, siendo fuertemente reprimidos los carabineros y fuerzas especiales, enviados por el gobierno de Michelle Bachelet, los que terminaron asesinado al obrero forestal Rodrigo Cisternas, de tan solo 25 años. Los carabineros dispararon a mansalva con ametralladoras UZI contra la grúa que manejaba Rodrigo y otros vehículos que los trabajadores usaban para bloquear los caminos, sin embargo sus asesinos quedaron totalmente impunes. Más de 25 mil personas participaron de su funeral. Su familia inició una larga lucha por lograr la condena de los responsables, sin embargo la justicia, la misma que deja libres a violadores a derechos humanos los dejó libres, aunque condenó al Estado chileno a pagar una irrisoria indemnización de 30 millones de pesos, otros 10 para otros trabajadores heridos a bala.

La lucha de los trabajadores subcontratistas se mantuvo con algunos logros importantes y otros retrocesos. Además de estos sectores, también en los últimos años nuevos trabajadores protagonizaron movilizaciones importantes, como fue el caso de sindicatos de Portia, GTS, Azeta, peonetas de Coca Cola y otros.

Uno de los dirigentes de este movimiento en Azeta, era Juan Pablo Jiménez, quién fue asesinado en extrañas circunstancias un día antes de presentar fuertes denuncias contra la empresa por prácticas anti sindicales y abusos laborales. Varias movilizaciones se realizaron para exigir justicia, gran parte encabezadas por un lienzo que decía “Fin al subcontrato”. Tanto la familia como las organizaciones que apoyaban la lucha por justicia para Juan Pablo, denunciaron desde un primer momento la tesis de la “bala loca”, la que muchas pericias demostraron como incorrecta y que en realidad la bala que lo asesinó provino del interior de la misma empresa.

Juan Pablo, Rodrigo y Marco Antonio son algunos de los trabajadores que fueron asesinados o murieron durante la democracia, por organizarse, defender los derechos de los trabajadores y enfrentarse a poderosos grupos económicos y los gobiernos de turno. Es que la democracia que se instaló después de la transición pactada se basó no solo en las políticas anti obreras, en la perpetuación del modelo económico, político y social que impuso la dictadura, sino también en una fuerte represión.

Además de estos trabajadores, durante los gobiernos de la Concertación fueron asesinados, entre otros, el estudiante Daniel Menco y los jóvenes mapuche Alex Lemún y Matías Catrileo. Durante el paro nacional de agosto del 2011, en plenas movilizaciones estudiantiles y obreras, fuerzas especiales asesinaron al joven estudiante de 16 años Manuel Gutiérrez.

Campaña por un nuevo Código del Trabajo

A pocos días de cumplirse un nuevo aniversario de la muerte de Juan Pablo Jiménez, se están organizando una serie de actividades y una movilización convocada por la familia y distintas organizaciones que apoyan. Esto, en el contexto del debate por las reformas laborales propuestas por el gobierno de Michelle Bachelet y las luchas que vienen protagonizando los trabajadores en los últimos años.

Desde el sindicato de la empresa Komatsu, con el apoyo de cientos de firmas de dirigentes y organizaciones sindicales, se está organizando una campaña por un nuevo Código del Trabajo, donde se señala que “el pasado 29 de diciembre de 2014, el gobierno presentó el Proyecto de Ley de la Reforma Laboral. Bachelet habla de “saldar una deuda con los trabajadores”. Tras 20 años de gobiernos de la Concertación que flexibilizó y privatizó el trabajo” Critican que “la reforma laboral contiene una letra chica desde el inicio: la prohibición del reemplazo en huelga pero con aseguramiento de un “funcionamiento mínimo”, aunque manteniendo la huelga sólo como resultado de la negociación colectiva. La existencia de un punto abiertamente represivo, como el desafuero de los dirigentes sindicales en caso de que se bloquee el acceso al lugar de trabajo. Y una abierta concesión a los empresarios como permitir la “flexibilidad laboral pactada”, también denuncian que no se habla de la negociación por rama ni del artículo 161 que permite despedir por “necesidades de la empresa”, es por eso que llaman “a todos los sindicatos del país a impulsar una Campaña Activa por un Nuevo Código del Trabajo sin letras chicas, impuesto por la movilización de los trabajadores, no por las discusiones en los pasillos del parlamento, y que ponga fin a la herencia de la dictadura” y que permita “luchar por terminar con la subcontratación, los salarios de hambre, el abuso laboral, que no terminan con esta reforma. La lucha por la negociación colectiva por rama, por el Tarifado Nacional por Oficio, por un salario mínimo igual a la canasta familiar, por la derogación del artículo 161 que permite los despidos “por necesidad de la empresa”, entre otras demandas”.

Entre las firmas que se han recolectado están las de dirigentes de la Escondida, Confederación de Trabajadores del Cobre, profesores, delegados de SINTECH, y decenas de firmas más.

Sin duda que impulsar campañas como esta, luchando por un nuevo Código del Trabajo, fin de la subcontratación, negociación colectiva y otras demandas, es también una de las formas de mantener viva la lucha y la memoria de trabajadores como Rodrigo Cisternas, Marco Antonio Cuadra y Juan Pablo Jiménez.