Piñera, Luksic, Tomás Mosciatti e incluso el “progresista” cura Berrios de Antofagasta se han pronunciado en contra del proyecto de ley para indultar a las y los presos políticos de la revuelta.

Karla Peralta Díaz Médica en Antofagasta, Pan y Rosas
Domingo 20 de diciembre de 2020
Cientos de jóvenes están privados de libertad desde la revuelta de octubre de 2019. Muchos de ellos han pasado más de un año mientras se desarrollan investigaciones para culparlos, muchas de ellas sin pruebas concretas o derechamente a través montajes del gobierno criminal de Sebastián Piñera. Esto demuestra, no solo la existencia de presos políticos, a pesar del discurso negacionista del gobierno, puesto que tras las rejas están los jóvenes que salieron a rebelarse contra el régimen de los 30 años, sino que también, que existe una justicia para ricos y una justicia para pobres, puesto que mientras los jóvenes están presos, todos los responsables políticos y materiales de la represión siguen impunes, tal como Mario Rozas que renunció en impunidad siendo el responsable de toda la represión desatada en la revuelta, o empresarios multimillonarios como Luksic que se opone al indulto mientras el se enriquece a través de contaminar y precarizar a trabajadores impunemente.
Dentro de estas semanas diversos personajes han salido a pronunciarse a favor o en contra de la libertad para los presos políticos.
Piñera, siguiendo la línea negacionista, criminalizadora y represiva del gobierno, salió declarando que sin duda utilizaría su facultad de veto presidencial para poder frenar el proyecto de indulto propuesto por la oposición. Declarando que: "Nuestro Gobierno manifiesta su total desacuerdo y oposición con el proyecto de indulto general antes mencionado y anticipa que en caso de que el proyecto avance, y de ser necesario, va a utilizar su facultad de veto para impedir su aprobación porque consideramos que es un mal proyecto y que atenta contra el orden público, la seguridad ciudadana, la democracia y el estado de derecho".
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Además, el multimillonario y poderoso empresario Andrónico Luksic, dueño del monopolio de la contaminación en Antofagasta y del ferrocarril, quien se querelló y envió a prisión preventiva a secundarios en defensa de su propiedad privada y sus ganancias, señaló estar en contra del proyecto de indulto declarando a través de su cuenta de Twitter lo siguiente: “No nos esforcemos tanto en redactar una nueva constitución y nuevas leyes !! para qué? Si llegado el momento de aplicarlas, algunos Senadores van a decidir hacer la vista gorda. La violencia causó dolor a miles de chilenos. ¡¡Proyectos como éste son una pésima señal y mal precedente!!”. Así también Tomás Mosciatti, también expresó su rechazo al proyecto con un discurso totalmente criminalizador hacia la protesta.
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Por otra parte, el cura Berrios de Antofagasta, quien en un momento salió a pronunciarse a favor de “una salida política” por la libertad de las y los presos de la revuelta, se desmarca del proyecto señalando: “Yo lo que pido es justicia, no indulto”, agregando que “El indulto es un saludo a la bandera. Políticamente no veo que sea factible. Tampoco creo que todos lo merezcan". Es decir, criminalizando de igual forma a un sector de jóvenes que hoy se encuentran tras las rejas.
Ante esto, Daniel Vargas, candidato a convención constitucional por el Distrito 3, se refirió señalando que: “Es una total hipocresía hablar de una la salida democrática del estallido social a través del plebiscito y el siguiente proceso constituyente, puesto que este pacto se firmó sobre la impunidad de los violadores de derechos humanos y con cientos de jóvenes presos por culpa de leyes criminalizadoras y anti protesta como la Ley anti barricada que vergonzosamente contó con el apoyo del Frente Amplio”.
Ante la alianza de la clase empresarial con la derecha y la Iglesia para mantener a las y los luchadores del Chile que despertó tras las rejas, debemos preguntarnos cuál es el camino para liberar a las y los presos políticos. Sin duda, la confianza en la fuerza que podemos expresar junto a las familias que han estado en las calles por la libertad de sus hijos, hermanos y amigos, en unidad con el conjunto de la clase trabajadora es el camino.
Para enfrentar esta alianza anti derechos es necesario una gran movilización y un paro nacional convocado por los sindicatos mineros, portuarios, organismos estudiantiles, y la CUT, dirigida por el Partido Comunista, que debe romper con su tregua con el gobierno y llamar a un paro efectivo a nivel nacional para lograr el indulto y la libertad a todos los presos políticos de la rebelión. Sólo con esta fuerza organizada podremos doblar la mano a un gobierno autoritario, represivo y criminal, que cuenta apenas con el apoyo del 7% de la población, pero que sigue imponiendo la impunidad para los represores y el castigo para quienes salieron contra el régimen de los treinta años.