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Red Internacional
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43 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO. La dictadura despojó de sus organizaciones a los trabajadores de la educación

El Sindicato Único de Trabajadores de la Educación (SUTE) tuvo alrededor de 100.000 socios. Después de 1973 fueron exonerados 15000 y otros 11000 en 1974.

Jueves 8 de septiembre de 2016

Sólo los primeros cinco meses de la dictadura fueron echados a la calle a 26000 trabajadores de la educación. De los 20000 dirigentes de base que tenía el SUTE, solo en 2 años quedaban 800, el resto fueron sancionados y despedidos.

La dictadura de Pinochet duro 16 años y seis meses, comenzó con el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, y finalizó el 11 de marzo de 1990.

Su objetivo fue barrer con las conquistas logradas por los trabajadores en 137 años de lucha (la primera huelga obrera en Chile tuvo lugar en 1834). Los militares debieron liquidar por medio del terrorismo de estado aplicando la violencia contra las organizaciones sindicales y políticas de los trabajadores. Esta represión siguió el camino de extermino físico de dirigentes sindicales y la eliminación directa de sus organizaciones.

La junta militar ataco directamente a los trabajadores, expresado a través de varios acontecimientos, algunos de estos se evidencia en la cancelación de la personalidad jurídica y prohibición de la Central Única de Trabajadores (CUT), la suspensión de presentación y tramitación de pliego de peticiones y la anulación del derecho a ausentarse del lugar de trabajo por cuestiones sindicales, se estableció además que las reuniones sindicales solo podrían realizarse sobre temas de cada sindicato, con previo aviso a la autoridad policial, suspendiendo el derecho a huelga, el fuero e inamovilidad de los dirigentes, limitando el tiempo que tenían los dirigentes para dedicarse a sus deberes, deterioro evidentes de las remuneraciones de los trabajadores, alta cesantía y reducción de horas de trabajo.

Represión: las organizaciones del magisterio bajo la bota militar

Según las informaciones entregadas por el Informe Retting, el magisterio fue uno de los gremios más violentamente reprimidos por la dictadura. Se ha podido establecer que un total de 103 profesores fueron víctimas de terrorismo de estado: 58 ejecutados, 45 detenidos desaparecidos.

La junta militar llevo adelante una política de control y depuración del magisterio, con el fin de erradicar del profesorado y de la educación cualquiera manifestación política y, en especial del marxismo.

Algunas de las medidas adoptadas fueron las “suspensión de actividades académicas y docentes, iniciación de sumarios administrativos, confección de listas de docentes, estudiantes, y funcionarios; exonerados masivos de maestros, persecuciones, cárceles y desaparecimientos” (Ljuvetic, 2004, Historia del Magisterio Chileno). Otra práctica por parte de la junta militar fue un estricto control militar en todos los establecimientos educacionales del país, públicos y privados; “En cada establecimiento y sector destacó un oficial encargado de vigilar la actividad, los comentarios, las conversaciones, chistes y conductas de los maestros, alumnos, empleados, a fin de que denunciase a los sospechosos”. Se suspendieron todo tipo de reuniones, fueron eliminados las organizaciones estudiantiles y los centros de padres y apoderados.

El Sindicato Único de Trabajadores de la Educación (SUTE), tuvo alrededor de 100000 socios, post 1973 fueron exonerados 15000; y otros 11000 en 1974, en los primeros 5 meses de la dictadura de Pinochet fueron echados a la calle a 26000 trabajadores de la educación.

De los 20000 dirigentes de base que tenía el SUTE, solo en 2 años quedaban 800, el resto fue sancionado y despedido. (Campero y Valenzuela, 1984, El Movimiento Sindical en el régimen Militar Chileno) de acuerdo a un decreto de ley (82) en 1973 se ordenó la suspensión del descuento por planilla de las cotizaciones al SUTE, en 1974 a través de otro decreto de ley (1284) se canceló su personalidad jurídica, como además se cerraron los canales de participación que tenía el magisterio con la JUNAEB y el CEPEIP.

En 1974 el Ministro de Educación Hugo Castro, anunció crear el Colegio de Profesores, del cual podrán ser miembros todos los maestros que tengan título, ya sea otorgado por las escuelas normales o por otros institutos que forman profesores de estado. El ministro de Educación señalaba “de alguna manera reemplazara al SUTE y a las restantes organizaciones sindicales que proliferan en la actividad de la educación (…) por decreto del Ministerio de Educación se designó una comisión que tomara a su cargo, la dirección, administración y representación judicial y extrajudicial de la Asociación Nacional de Empleados de Servicios de Educación (ANESE)”.

Los profesores y los demás trabajadores de la educación, sufrieron bajo la dictadura un grave deterioro del valor real de sus remuneraciones, afectando no solo las organizaciones de protección de sus derechos colectivos, sino también afectando una grave disminución del valor de los sueldos, consecuencias que se mantienen hasta la actualidad.