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Red Internacional
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CRISIS Y TRABAJADORES. La economía se desplomó este trimestre y la crisis la están pagando los trabajadores

En medio de la enorme crisis económica que se vive actualmente en el país, el gobierno busca imprimir un sello esperanzador, acorde a su línea normalidad en el "paso a paso". Un discurso bastante hipócrita con un 14,1% de contracción de la economía durante este trimestre, y con una desocupación que se extiende a nivel nacional.

Miércoles 19 de agosto de 2020

Bastante compleja es la situación del país en lo que se refiere a materia económica. Así lo demuestra una contracción del 14,1%, de acuerdo a las últimas cifras entregadas por el Banco Central (BC) y donde prácticamente todos los rubros se han visto en retroceso, a excepción de la minería servicios financieros y la administración pública. En el caso de la demanda interna, resulta aún más preocupante tomando en cuenta la contracción del 19%, producto de los meses de confinamiento en el marco de la pandemia del COVID 19.

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Sin embargo hay personas como el Ministro de Hacienda, Ignacio Briones, que pareciendo vivir en una realidad paralela, aluden a un optimismo proveniente de un mejoramiento importante a finales de este año. “Esperamos que a partir del cuarto trimestre ojalá podamos empezar a tener números positivos para ya el 2021 tener un despegue importante” refirió el jefe de la cartera.

Y como no podía ser menos en este discurso de “esperanza” por parte de Briones, el Ministro de Economía, Lucas Palacios, fue aún mucho más alentador que su colega, señalando “Ya en el inicio del tercer trimestre estamos viendo un punto de inflexión, estamos viendo la luz al final de túnel y eso nos tiene que llenar de optimismo”.

La hipocresía del gobierno en medio del desempleo y la precariedad de la vida

De una enorme hipocresía resulta el clima positivo que busca instalar Briones junto a Palacios en el desempeño de la economía, remitiéndose al repunte de cifras e incluso para fin de año. El desempleo se ha incrementado de manera abismal, donde la tasa de desempleo en el Gran Santiago es del 14,1%, esto sin contar las miles de suspensiones laborales que precarizan la vida del pueblo trabajador, que se han extendido de sobremanera y que en los hechos son despidos encubiertos.

En este aspecto si que el Ministro Briones le ha puesto un freno a cualquier aspecto de mejoramiento cualitativo señalando que la reducción del desempleo “no es como un piloto automático” de acuerdo a lo signado por el medio El Financiero.

Y es que a Briones como al conjunto del gobierno, les encanta hablar de números como si no tuvieran rostros, y como si todos estuvieran siendo afectados de la misma manera. Una cuestión diametralmente alejada de la realidad, cuando por medio de las leyes el gobierno se ha encargado de resguardar el negociado de los grandes empresarios, mientras el pueblo trabajador si es que tiene empleo es lanzado a la posibilidad del contagio por COVID19, e incluso viendo enormemente precarizados por medio de su sueldo, o en las condiciones laborales en la que se encuentran actualmente.

¡Basta de la hipocresía del gobierno! ¡Que la crisis la paguen los grandes empresarios!

Tal parece que el gobierno quiere dejar atrás los cientos de miles de contagios y muertes durante los meses en que se ha extendido la pandemia del Coronavirus en nuestro país, liderando incluso durante semanas las cifras más altas a nivel mundial.

Y es que frente a su política del “paso a paso”, quiere como es de costumbre, instalar un clima de normalidad, que dista de las condiciones actuales en que los riesgos por contagio del COVID 19 siguen latentes, y el empleo parece cada vez más lejano, tomando en cuenta que un 85% de los desempleados no han vuelto a buscar uno dada la crítica situación que se vive actualmente.

Pero sabemos que no todos están viviendo esta situación. Los grandes empresarios que durante toda la crisis producto de la pandemia, no han visto afectadas su millonarias ganancias en contraste de la clase trabajadora, y sectores populares, quienes deben hacer malabares para llegar a fin de mes, frente a las soluciones parche del gobierno, y la letra chica que viene incluida en cada bono que entregan.

Es ante esta indignante situación que resulta central organizarse, para que esta crisis no la paguen los trabajadores y trabajadoras, ni sus familias. Conquistar los derechos que históricamente les han sido robados, y por los que hoy más que nunca hay que luchar.

Pero está claro que estas conquistas no vendrán de la cordialidad de los grandes empresarios como Matte, Luksic, Angelini o Paulman, sino por medio del impuesto a las grandes fortunas, como un paso para avanzar a un programa de conjunto para que la crisis la paguen ellos, nacionalizando los recursos naturales y las empresas privatizadas en dictadura bajo gestión de los trabajadores y comunidades.

Es necesario poner en pie una fuerza de miles que luchen en contra de este sistema que condena a la clase trabajadora a la miseria, y por acabar de una vez por todas con la herencia de la dictadura ¡Que la crisis la paguen los grandes empresarios!