La explosión que terminó con la vida de 2 trabajadores de la educación en Argentina, luego de advertir en reiteradas ocasiones el mal estado de la infraestructura del establecimiento reabre el debate sobre la responsabilidad del estado en educación, cuya última expresión en Chile han sido los cuestionados bingos de Varela.
Sábado 4 de agosto de 2018
La explosión de gas ocurrida en una escuela pública de Moreno, en la provincia argentina de Buenos Aires, no solo ha provocado un remezon por la magnitud de la tragedia, sino que además causó movilizaciones docentes en protesta y dejó planteada nuevamente la problemática del abandono de la educación pública por parte del Estado.
La gobernación de Buenos Aires, encabezada por María Eugenia Vidal, viene cuestionada principalmente por su política de ajuste en educación, enfrentándose repetidamente a los gremios docentes a los cuales no les ha respetado salarios ni las paritarias.
Esta política de nefastas consecuencias tiene su gemelo de este lado de la cordillera, donde la educación también ha atravesado años de abandono sistemático, primero con la municipalización y luego con la mayoría del presupuesto destinado a subvenciones a los privados, lo que ha redundado en establecimientos precarios especialmente en regiones y zonas rurales.
Efectivamente, desde el 2006 se viene denunciando la pauperrima situación de la educación chilena, donde en función de la lógica de mercado se privilegia la competencia entre establecimientos tanto públicos como privados, llenando los bolsillos de los empresarios a costa de dineros que podrían perfectamente mejorar las condiciones del sistema público.
La expresión más clara de esta ideología lo mostró el actual ministro de educación Gerardo Varela, quién no solo puso en duda la responsabilidad del estado para con sus establecimientos, sino que además realizó una verdadera apología a la miseria y la precariedad proponiendo financiar las falencias estructurales con bingos.
Es el rostro crudo, verdadero, de quienes solo les importa el privilegio propio, a costa de la gran mayoría trabajadora, de la derecha empresarial, la misma que niega a las mujeres el derecho a abortar diciendo hipócritamente estar a favor de la vida mientras indultan a los asesinos y torturadores de la dictadura.
El crimen social, pues efectivamente el primer responsable es el estado por su abandono, ocurrido en Argentina es la consecuencia final de esta ideología de la precarizacion. Desde Nuestra Clase solidarizamos con las movilizaciones docentes que correctamente responsabilizan al estado por este resultado.
Consideramos que es necesario salir este 8 y 24 de agosto a enfrentar a la derecha de conjunto por una educación financiada completamente por el estado, sin subsidios a los privados, por el pago de las deudas salariales que aún se mantienen, por el derecho a abortar y por el retiro del proyecto de estatuto laboral juvenil.

Nuestra Clase
Somos la agrupación de trabajadores de la educación Nuestra Clase, de Chile. Quienes conformamos esta agrupación somos compañeras y compañeros independientes y militantes del PTR