Frente al debate de la reducción de la jornada laboral, es necesario ir más allá, donde cuestionando el sistema de explotación en que vivimos, podamos proponernos luchar por un tipo de sociedad diferente.
Miércoles 7 de agosto de 2019
En un sociedad capitalista, donde se benefician los monopolios de empresarios a costas de la explotación de la clase trabajadora, y donde las personas deben extender su jornada para solventar sus necesidades elementales, sometiéndose a ritmos de trabajo agotadores, con condiciones precarias y hasta desarrollando enfermedades laborales. En un escenario con altos niveles de despidos, desempleo y cierres de lugares de trabajo, se vuelve necesario cuestionar el orden actual, para visualizar una alternativa que sea en pro del pueblo trabajador.
Estas últimas semanas hemos visto como se ha instalado el debate respecto a esta misma problemática, donde la diputada del Partido Comunista (PC), Camila Vallejo, ha propuesto un proyecto que reduce de 45 a 40 horas de trabajo semanal, lo cual a generado un fuerte rechazo en la derecha y el gobierno, claro está como defensores de los intereses empresariales, y no de los trabajadores y trabajadoras.
Ante esta propuesta, creemos que es progresivo el cuestionamiento al régimen laboral en el que somos explotados diariamente, sin embargo resulta insuficiente, si es que nuestra intención es cambiar esta sociedad de raíz. Podemos ir por más. Proponer una jornada laboral de 30 horas semanales, es decir, 6 horas diarias puede ayudar a reducir enfermedades laborales y aumentar el tiempo de recreación para los trabajadores, esto sumado a que las horas de trabajo general sea distribuido entre ocupados y desocupados (empleados y cesantes), y teniendo como sueldo base el costo de la canasta básica familiar, es decir, un mínimo de $450.000, junto con que no hayan despidos.
Pero, no hay que ser ingenuos. Para conquistar estas demandas, debemos atacar los intereses de los capitalistas, al igual que antiguamente reducir a 10 horas la jornada trabajo se contraponía a la resistencia de lo que decía el patrón, que las ganancias se hacían en la hora 11, las 8 horas de trabajo se consiguieron a apunta de lucha obrera internacional organizada con un movimiento gigante. Conseguir 6 horas de trabajo no sería tan diferente, y en donde los sindicatos y centrales cumplen un papel fundamental, promoviendo la organización y movilización.
De lo contrario, ante el avance de los golpes de la economía -como el bajo crecimiento estimado por el IMACEC- millones viviremos a base de migajas y planes sociales, y los que tengan empleo serán presionados a la baja de su salario y peores condiciones de trabajo.
Asimismo, entendiéndose que en esta economía se favorece el crecimiento de los empresarios y no de los trabajadores, las nuevas tecnologías terminan siendo una reducción de los puestos de trabajo y no una baja a la jornada laboral. Cosa que podemos conquistar con una gran lucha organizada de las y los trabajadores.
Conquistar 6 horas de trabajo, repartidas entre ocupados y desocupados teniendo como salario base el valor de la canasta básica familiar ($450.000), ayuda a los trabajadores y afecta al sistema actual capitalista. Esto en la perspectiva de forjar un gobierno de los trabajadores en ruptura con el capitalismo. De esta manera, podemos ordenar democráticamente la economía y el Estado, haciendo carne el lema “Nuestras vidas valen mas que sus ganancias”, y que la crisis la paguen los mismos quienes la crearon: los empresarios.