No he podido escribir antes la bola maloliente que tengo hirviendo en la garganta desde que me enteré lo de Luciano.
Jueves 23 de octubre de 2014
La foto de Luciano, el pibe de gorrita, el pibe de la sonrisa.
El pibe de barrio del cual nos vestimos.
Las lágrimas de la injusticia y la impotencia tienen sabor a sangre inocente derramada por la impunidad.
Elegí esta foto porque me pareció la más representativa de la realidad de todos los pibes de los barrios humildes, marginados como del que vengo yo y mi hermana Sol.
La portación de rostros es como llamamos por estos lares al hecho de ser "sospechosos" y en lo que se justifican los canas por su gatillo fácil. Se trata de demonizar al pibe morocho con "gorrita", al que usa zapatillas de colores chillones, ese que parece que te va a sacar un chumbo en cualquier momento. Esos pibes que laburan en construcción o son limpia-vidrios o cartoneros o vendedores ambulantes o artistas callejeros. Esos mismos pibes que ahora para ganarse la vida, acá en Mendoza, le tienen que dar un permiso para trabajar en una Ciudad que es de todos, pero algunos quieren que sea de unos pocos.
Luciano se negó a querer ser el arbolito de un rrati... si rrati, porque en el barrio arrastramos la "R"... Hay testigos, sí, testigos que vieron y escucharon como lo golpearon... como un grupos de inhumanos con entrenamiento, con armas, con chaleco antibalas golpeaban a un pibe de 16 años que venía caminando por la calle con un par de amigos. Y después salen diciendo que estos tipejos son héroes que nos protegen.
Que loco que tipos como Alejandro Abraham (ex intendente de Guaymallén y actual diputado nacional por Mendoza) no pierdan la oportunidad de defender proyectos como la baja de imputabilidad a menores de 16 y hasta 14 años. La criminalización parece ser buena parte de los proyectos del oficialismo y de sus opositores no tan opositores como la UCR y el PD-PRO de la Capital mendocina con su aprobación a una ley totalmente antidemocrática. La verdad es que ellos criminalizan a los trabajadores por manifestarse, a las mujeres por abortar, a los pibes por ser pibes.
A Luciano lo enterraron como N/N... N/N... Hay que ser un desalmado para enterrar a un adolescente que debería estar con la madre y la hermana, estudiando, laburando, tomando una cerveza en la esquina con sus amigos, como si no supieran realmente quién es, quién era... Jamás debió estar enterrado en un cementerio y menos como N/N una persona que tiene su identidad y que lo quisieron desaparecer enterrándolo como una persona, que a nadie le importaba, que nadie conocía, que nadie buscaba. Eso es el colmo de la caradurez, eso es no tener límite alguno para librarse con la impunidad que sus cargos le aseguran.
¿¿¿Acaso no hay registro de quién carajo lo enterró como N/N... ??? ¿¿¿Acaso nadie notó una tumba de más en el cementerio??? ¿Dónde carajo están los responsables, los que lo asesinaron?
Quieren criminalizar a una juventud a la que, irónicamente, la misma Policía quiere traficando para sus narcos.
El gatillo fácil existe porque existen los policías corruptos que tienen armas y permiso para usarlas y el debido entrenamiento para justificarse en ello.
Luciano no apareció con vida, pero contra todo pronostico, contra toda voluntad de que él no apareciera y siguiera como NN, Luciano está, y su cuerpo revelara lo que le hicieron, y su cuerpo denuncia lo que este sistemas nos reserva a los que venimos de los barrios bajos, los suburbanos marginados de la zona roja, los que no somos contados como parte de los 40 millones de argentinos.
Luciano es una bandera más y su gorra me la pongo yo y todos aquellos que queremos juicio y castigo para aquellos responsables que dejaron a su madre sin su abrazo del día de las madres para siempre.