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Red Internacional
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CÓNCLAVE OFICIALISTA. La hoja de ruta

¿Puede el cónclave de la Nueva Mayoría solucionar una crisis que no sólo es política sino también estructural?

Cristian Bustos

Cristian Bustos Periodista @bustoc

Miércoles 5 de agosto de 2015

Los más optimistas podrían pensar que si la Mandataria logra poner en orden a la coalición y que todos empujen el carro de las reformas – “realismo sin renuncia”–, será cuestión de tiempo, para que mejoren los índices de apoyo, sobre todo, pensando en las próximas elecciones municipales de 2016 y parlamentarias de 2017, sin binominalismo, que son las que verdaderamente preocupan a los partidos.
La Moneda pondrá el acentoúnicamente en las reformas laboral y educacional ,la “hoja de ruta”, dijo Bachelet en el cónclave, esperando culminar su gobierno en condiciones menos deterioradas que las actuales. Según Adimark, la empresa que dejó de hacer públicas las encuestas cuando Piñera tocó fondo, llega ya a un escuálido 26% de aprobación versus un 70% de rechazo.

Vistas así las cosas, llegó la hora de tranquilizar los ímpetus. Léase ponerle la lápida a todo lo que huela a cambios de fondocomo una nueva Constitución –ni hablar de una Asamblea Constituyente–, y optar por darle todas las seguridades al empresariado, más de las que ya tienen, para que el tren vuelva a rodartrasladando a un indefinido futuro todo lo que se prometiócambiar en su programa presidencial.

Triunfo holgado del empresariado y la vieja guardia concertacionista,que ganó la guerra sin disparar un solo tiro. Lagos e Insulza ya están en campaña aprovechando, que por la derechaOssandón y Piñera–con cuentas pendientes por los forwards y pagoscon boletas truchas a ejecutivos de sus empresas–, no les harán sombra a pesar de todo este descalabro, propiciado por quienes controlan el 80% de la economía nacional, y que no son precisamente los trabajadores.

La Nueva Mayoría (o la vieja Concertación),ven quesu situación es menos peor que la de la derecha empapada por sus escándalos de corrupción y si para mantenerse en el poder tienen que renunciar a nuevas reformas, deberán quedar en el tintero, lo que presagia que la crisis social se mantendrá estructuralmente sin variaciones.
¿Son estas las únicas opciones a que pueden aspirar los chilenos? Obviamente que no. Fuera del duopolio, por ahora, quien aparece mejor aspectado es Enríquez-Ominami, aunque haber recibido financiamiento de Soquimich, aunque lo niegue torpemente, terminó impactando en su línea de flotación.

Sin ser pitoniso la desafección política se hará más aguda. Los porcentajes de participación electoralacusarán un golpe aún mayor del que ya se vio en la última elección presidencial y castigarán por igual al duopolio derecha y Nueva Mayoría o vieja Concertación.

Las calles serán nuevamente el escenario para insistir en una nueva Constitución, para que efectivamente tengamos una educación gratuita y de calidad, para que el matrimonio igualitario sea una realidad, para que la reforma laboral termine con los abusos a los trabajadores y para que se despenalice el aborto, porque lo que ha quedado claro una vez más que la hoja de ruta de los poderosos, no es la misma hoja de ruta que la de los movimientos sociales y el pueblo.