Este 19 de marzo, desde las 20:30hrs hasta las 21:30 hrs, se apagarán las luces en más de 7.000 ciudades, buscando reducir el impacto climático a nivel mundial. Sin embargo, ¿se apagarán las luces de todas las empresas del planeta?

Teresa Melipal Santiago de Chile
Sábado 19 de marzo de 2016
La Hora del Planeta es una de las acciones voluntarias más importantes del mundo, siendo su impulsora la reconocida organización ecologista “World Wildlife Fund” (WWF), la cual busca a través de la ayuda de los individuos, los gobiernos y las empresas transnacionales tomar conciencia de todos los cambios climáticos por los cuales el mundo y las especies vegetales y animales ven amenazado su porvenir.
Esta iniciativa nace hace siete años atrás en Sidney, Australia, la cual buscaba la mediana participación de los pueblos apagando sus electrodomésticos prescindibles bajo la ayuda de las grandes corporaciones. Sin embargo, La Hora del Planeta no es sólo una iniciativa, si no que se ha transformado en uno de los movimientos ecologistas más grandes del globo, llegando el 2015 a participar a favor del Acuerdo de París.
Lo que más llama la atención sobre la campaña de WWF es la colaboración de empresas como Mapfre, Aguas Font Vella y Lanjaron, Banco Santander, Tetrapak, la Caixa, Coca-Cola y Mahou-San Miguel quienes apagarán sus luminosos anuncios de publicidad. Así también, los medios comunicacionales de PRISA, presentes en 22 países de habla hispana y de Portugal, quienes apagarán sus transmisiones por una hora.
El Acuerdo de París: Un acuerdo insuficiente
Este acuerdo firmado en París el diciembre del año pasado por más de 190 países (entre ellos México, Venezuela, Chile, India y grandes potencias imperialistas, como Estados Unidos, China, Alemania, etc, quienes paradójicamente son las que más contaminan a nivel mundial), tiene como principal objetivo prevenir que las temperaturas globales suban otro grado Celsius entre el 2020, año en que el acuerdo entrará en vigor, y el 2100 por la excesiva emisión de dióxido de carbono (CO2). Sin embargo, este acuerdo no deja estipulada ninguna sanción para aquellos Estados que no cumplan con esta iniciativa ni ataca a los principales agentes contaminadores: la burguesía capitalista.
¿Una solución real?
En Chile, el Ministerio de Medioambiente a través de Pablo Badenier (DC) llama a sumarse a la campaña. Diversas ciudades y regiones han adherido bajo declaraciones y puntos de prensa de las SEREMIS de cada región, pero este discurso no lograría solucionar por completo las problemáticas medioambientales ni mucho menos la contaminación que nos aqueja.¿Entonces, qué esperamos del gran apagón?
Como es sabido, el consumo de energía por parte de las grandes empresas e industrias no se compara con el consumo del hogar. Las grandes empresas e industrias seguirán utilizando energía para producir materiales y productos, mientras que el grueso de población apaga las luces de sus casas.
Según la fuente del Balance Nacional de Energía del año 2005, el consumo energético en Chile corresponde mayoritariamente a un 36% al trasporte, luego con un 23% a los hogares, un 14% a la minería y un 22% a las industrias.
Como ejemplo, una minera anualmente puede llegar a gastar alrededor de 34.000 teracalorías mientras que el consumo de un hogar anualmente es de un aproximado de 3.793 kWh.
Lo que necesitamos para frenar el cambio climático
La energía actualmente está al servicio de quien las controla. Hoy, quienes controlan la energía no es la clase trabajadora, sino que es un pequeño sector social dueño de industrias y megaempresas, las mismas que intentar redimir el grado de contaminación bajo tratados internacionales y leyes constitucionales para su favor. Este sector capitalista, es quien impulsa el negocio de las energías renovables, para reducir los costos de la producción y aumentar sus ganancias y quienes por misma razón, dejan a sus trabajadores a situaciones alarmantes de contaminación.
En tanto, el pueblo pobre y los trabajadores se someten a diario a la contaminación producida por las grandes industrias de la minería, la forestal, termoeléctrica, entre otras, quienes son parte de una de las tantas prioridades para el uso de la energía a nivel nacional.
Si realmente queremos avanzar en materias ecológicas, debemos poner un freno desde el control y disposición de la energía. Ante los estragos que el sistema de consumo ha generado necesitamos poner todas estas energías renovables al servicio de toda la población, es decir, trabajadores, estudiantes, campesinos, pobladores, etc. para que el cuidado de nuestra especie, de nuestra flora y fauna sea preservado verdaderamente.